Un blog propio
jueves, octubre 27, 2005
  PARA: EDITORES Y REPORTEROS CULTURA
DE: TUSQUETS EDITORES MÉXICO
ASUNTO: PREMIO PARA CRISTINA RIVERA GARZA





Cristina Rivera Garza
Premio Anna Seghers 2005


Tusquets Editores se complace en informar que Cristina Rivera Garza (Matamoros, México, 1964), autora de esta casa editorial, obtuvo el Premio Anna Seghers 2005, dotado con 12 mil 500 euros.

En su calidad de jurado único de la Fundación Anna Seghers, Carlos Fuentes eligió a Rivera Garza para ser galardonada, por considerarla “una de las voces más importantes de la joven generación de autoras y autores mexicanos y latinoamericanos”.

La entrega del premio se realizará el 19 de noviembre del año en curso a las 19:30 horas en la ciudad de Postdam, en la sede de Altes Rathaus. Será una ceremonia abierta al público en la que la autora leerá fragmentos de sus obras.


CRISTINA RIVERA GARZA

Nació en la frontera noreste de México y reside actualmente en San Diego/Tijuana. Es autora de una obra transgenérica (novela, cuento, poesía, ensayo), interdisciplinaria (literatura e historia) escrita en su lengua materna (el español) y su lengua madrastra (el inglés). Artículos de su autoría aparecen también en el Hispanic American Historical Review y The Journal of the History of Medicine and Allied Sciencies, entre otras publicaciones en Estados Unidos. Rivera Garza ha obtenido seis de los premios literarios más reconocidos del país. Entre sus libros se cuentan La más mía (poemas, 1998), La guerra no importa (1991), La cresta de ilión y Ningún reloj cuenta esto (Andanzas, 2002). Su novela Nadie me verá llorar (Andanzas, 2000; Andanzas 518) que le valiera el Premio Nacional José Rubén Romero, el Premio Impac-Conarte-ITESM y, en 2001, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, ha tenido un éxito sin precedentes.



Algunos comentarios sobre su obra


Estamos ante una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de esta vuelta de siglo. Paso por alto –doy por sentada- la belleza y exactitud de la prosa de Rivera Garza.

En esta novela de negras faldas largas, Cristina Rivera Garza imagina como nadie lo ha hecho en México después de José Revueltas las opciones trágicas y los desgarramientos síquicos entre la teoría y la acción revolucionarias. Lo hace con una intensidad, con una grandeza tales, que junto con la protagonista Matilda, debemos, como lectores, hincarnos cuando Diamantina muere, Cástulo se pierde y Matilda ora por ellos y de allí en adelante sólo recuerda sus nombres en secreto, como si su alma fuese el panteón de toda heroicidad fracasada.

Soy un gran admirador de su obra y acabo de leer lo que considero una revelación, la novela de Cristina Rivera Garza, Nadie me verá llorar, una de las más hermosas y perturbadoras que se han escrito jamás en México.
Carlos Fuentes



Es una de las pocas novelas históricas contemporáneas sin la matrícula decadentista del pedagogismo, y que abre las puertas de su método no al mundo de los grandes acontecimientos y los hechos consumados, sino hacia donde se vive entre el embrujo de la actualidad y el peso del azar y del destino.
Antonio Saborit

La narrativa que ofrece Nadie me verá llorar es un discurso apretado y fino que exige al lector se comprometa. No es una escritura densa. Su universo formado de pasiones, recuerdos, lecturas, sueños, es humano. Sus espacios son fácilmente identificables: sitios citadinos, rurales. Su tiempo narrativo es el pasado. Es una obra que atrapa y no da pie para pensar si le faltan o sobran palabras.
Élmer Mendoza

Dentro de dos o tres generaciones acaso alguien escribirá un texto que pregunte, ¿quién teme a Cristina Rivera Garza?
Christopher Domínguez Michael / Reforma

El gran mérito de Cristina Rivera Garza estriba en haber urdido dos historias humanas tan sintomáticas de una estructura social terriblemente injusta.
J. Ernesto Ayala / El País

La riqueza de su obra reinterpreta la narrativa latinoamericana.
Consuelo Triviño / ABC Cultural

En las antípodas de la concisión, Rivera Garza presenta las credenciales de una narradora subyugante y cautivadora.
Ricardo Baixeras / El Periódico

Con semejante argumento, digámoslo claramente, se podía haber dado tanto una gran novela como un verdadero bodrio. La maestría de Rivera Garza, obvia decirlo, consiguió plenamente lo primero sin rozar siquiera lo segundo.
Francisco M. Pastor / La Opinión de Málaga

Nadie me verá llorar acierta al bucear en zonas tan prohibidas como profundas, misteriosas e irracionales, como la droga, la locura y la muerte...

La escritora de hoy no se limita a describir o expresar situaciones íntimas, sino que a su capacidad intuitiva, a su facilidad imaginativa y racional, le suma una incisiva capacidad analítica para examinar realidades exteriores, estado que le permite recrear atmósferas históricas y sociales con objetividad e inteligencia. Un ejemplo de esta literatura es Nadie me verá llorar.





La novela moderna como la de Rivera Garza, es la que, manipulando personajes contradictorios, imperfectos y marginales, logra que sus formas constituyan una búsqueda de sentido de la aventura humana a través de la palabra.
Myrta Sessarego

Su prosa maneja con agudeza y oficio temas como la muerte, el amor y la locura.
Jurado del Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2001

... Cristina Rivera Garza ha logrado una proeza. Como doctora en Historia, domina a la perfección los cientos de datos que la ayudaron a construir un relato de época, pero lo interesante es que puso esa información al servicio de un estilo narrativo y lírico. Su proeza fue evitar la gran tentación del género y eludir sus pedregosos lugares comunes: desarrolló –en cambio- una prosa intimista, con referencias a objetos, lugares y costumbres que como detalles reveladores convocan solapadamente, por arte de magia y de palabra, los aromas y sonidos de una época.

Rivera Garza renuncia a las morosas descripciones de la narrativa histórica tradicional y elige un lenguaje poético que nos acerca a experiencias excéntricas que también el lector ansía descubrir, atraído por la prosa cargada de incógnitas y seducciones... Después de leer la novela, estamos obligados a preguntarnos hasta qué punto las historias de los locos, de los marginados, de los que eligen el fracaso, aunque penumbras condenadas, iluminan contornos novedosos de la silueta de un país y de su gente.
Betina Keizman/ La Jornada Semanal

Vuelvo a la novela, a tu novela, que nos hace ver el mundo de otras maneras. Quisiera tener el optimismo de uno de tus personajes y creer que todo va a ser distinto, peor pero distinto. Me hago muchas preguntas. ¿Cómo lograste meterte tan a fondo en la sociedad mexicana de principios de siglo, acercarte a los sabores y los olores de la época, meterte a sus fábricas y sus cantinas, sus burdeles y sus manicomios, subirte a sus tranvías? Me sorprende que hayas logrado construir, con ese nivel de profundidad, algo tan lejano en el tiempo, y que se sientan tan cercanas las descripciones, como si tú y tus lectores hubiéramos estado ahí.
Alejandro Toledo

Cristina Rivera Garza pertenece a la más reciente generación de escritores que ha dado el norte de la república, cuyo registro y aliento conforman una nueva tesitura femenina en el coro de los narradores de aquella región.
Hoja x hoja

Su voz marca la pauta entre las escritoras de su generación... Sus cuentos siempre invitan a la relectura e incitan a la confrontación interna... No es difícil sucumbir ante una pluma que disecciona, revela, pero sobre todo que nos aproxima.
Héctor González / Vértigo

Cristina Rivera es una narradora que revela realidades nuevas en la novelística hispanoamericana.
El Informador

En su novela, Rivera Garza no construye únicamente un discurso femenino: el mundo fotográfico y el mundo de la siquiatría van juntos en esta novela. Desde siempre, el discurso de la locura es perturbador: se obliga al demente a guardar silencio, aunque a veces posea una dolorosa lucidez. Eso es lo que encontró la escritora al examinar los archivos de los internos de La Castañeda.
El Heraldo

Sobre La cresta de ilión
· La cresta de ilión construye un acertijo y hace del lector el necesario complemento de su conspiración narrativa. Un ensamble de desdoblamientos y miedos ante el ser profundo de la mujer.
El Ángel / Reforma





Novela creada en los bordes de las identidades, en las fronteras del sueño y la vigilia, la memoria y la amnesia; donde la realidad es esa urdimbre de lo incierto.
Jorge Luis Espinosa / Milenio Diario

La cresta de ilión confirma que Cristina Rivera Garza es una de las narradoras más estimulantes de las generaciones recientes, merced a la construcción de mundos cerrados cuya lógica interna arroja luces acerca del lado inquietante de la naturaleza humana mediante la confrontación del individuo con el universo.

Extraña y deslumbrante, La cresta de ilión transcurre en un lugar límbico y limítrofe muy apto para desencadenar serias dudas acerca de la propia identidad, desentrañar los efectos del miedo y de la conjugación de memoria y olvido.
Mauricio Bracanti / Uno más uno

La cresta de ilión es, pues, un reencuentro con una escritura cara, la de Amparo Dávila; un reencuentro con ese mundo umbroso y lleno de fantasmas que habita los cuentos de un fantasma.
Semanario Cultural Novedades

Cristina deslumbra con una peculiar intuición narrativa a la que se aúna una prosa poética admirablemente limada de florituras.

Más allá de datos, fechas y estadísticas, Cristina posee una exquisita y prodigiosa sensibilidad que le permite, no sólo desenvolverse en sus escenarios, muy cercanos a lo gótico, sino además meter en ellos a su lector.
Eve Gil / Suplemento Arena

En la narrativa mexicana e hispanoamericana, la voz de Cristina Rivera Garza se ha hecho escuchar con naturalidad y sorpresa a la vez. Enmarcada en un realismo acompañado de un discurso historicista, suele denotar los más increíbles sucesos que parecieran pertenecer al terreno de lo fantástico, a pesar de que su procedencia se ajusta a la perfección de la locura, la desesperanza y la muerte, elementos por demás humanos y por lo tanto reales.

La obra de Cristina Rivera Garza: entre las más integrales y buscadoras, siempre, de una armonía digna entre la articularidad de la forma y la sustancia.

La cresta de ilión toma un ritmo en crecendo, creando de esta manera un “efecto mariposa” en el relato: el texto se agranda porque la información aumenta, a la vez que sigue siendo el mismo y se reitera... El escrupuloso cuidado en la construcción gramatical, deja a Rivera Garza entre las mejores economistas del lenguaje. Características pues, que denotan a una narradora avezada y con presumible dominio de la arquitectura narrativa. Un lenguaje que raya en lo poético, cuestionamientos que obligan no sólo a la reflexión sino al replanteamiento de “verdades sociales”, así como la carga psicológica siempre sorpresiva de los personajes, hacen de La cresta de Ilión una obra que se fuga de cualquier género determinado.
El Informador 
martes, julio 05, 2005
  LA TRASVESTI INVOLUNTARIA

Por Mónica Mayer



La comodidad me llevó a convertirme en una trasvesti involuntaria.

De bebé mis papás no me hicieron hoyitos en las orejas y rara vez uso aretes porque los de presión me molestan.

Traigo botitas porque desde niña se me tuercen los tobillos. Jamás dominé el tacón alto.

De adolescente la melena me llegaba abajo de la cintura. Un día me hartó la chamba que implicaba cuidarla. Ahora uso el cabello cortito.

No me maquillo porque no veo sin lentes o me tallo los ojos pintados y acabo embarrada

Uso huipiles por bellos y cómodos, pero también camisas de pana de cuadros por calientitas. Me recuerdan a Víctor (mi esposo) que es de Tijuana. Son parte del vestuario que compartimos.

Soy fachosa por naturaleza y defiendo mi derecho a serlo.

La bronca empezó cuando, a mis cincuenta y pico de años y con kilitos de más, cuando no traigo huipil, me dicen “señor”. Primero me daba risa, pero después me irritó. Seré fachosa, pero me encanta ser mujer.

El dilema se volvió tema de conversación familiar. “Ponte blusas color pastel”, sugirieron unos, mientras otros se sorprendían que me molestara que me dijeran señor. Notamos que los aretes, collares y el largo del cabello ya no sirven para distinguir el género y en la era de la obesidad, un guey gordo tiene las chichis tan grandes como las de una vieja de mi edad.

Estaba a punto de taladrarme las orejas para usar aretes, cuando llegó la invitación a LA INQUIETANTE SEMANA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES BARBUDAS. Me pareció divertidísimo. Al poco tiempo me avisaron de una sesión fotográfica para las barbudas en una peluquería en la colonia Narvarte. Asistí.

¡Ponerme la barba fue increíble! Primero noté cuán desnudo había estado mi rostro. Después observé que me gustaba acariciar mi propia barba. Por último comprendí que no me molestaba disfrazarme de hombre, sino ser trasvesti involuntaria.

Ahora me dicen: “¿Señora, porqué trae barba?



MÓNICA MAYER http://www.pintomiraya.com.mx
LA INQUIETANTE E INTERNACIONAL SEMANA DE LAS MUJERES BARBUDAS
http://www.unblogpropio.blogspot.com 
  Y sin embargo, se mueve...

Por Patricia Vega


Desde un punto de vista biológico, la existencia barbas o vello facial, no es una característica exclusiva del llamado sexo masculino. La biología y la medicina nos han permitido comprobar que en todas las personas se combinan las hormonas masculinas y femeninas. Y la principal hormona masculina -no hay que dejar de insistir en que también existe en las mujeres-, la testosterona, es justamente la hormona que regula el crecimiento del vello facial y corporal, pero también se le conoce como la responsable de la existencia del apetito sexual.

Así, estas barbas y bigotes se deben al hecho de traer los niveles de testosterona hipotéticamente por los cielos, después de atravesar por una temporada en la que andaba con las pilas bajas y la consiguiente pérdida de libido como resultado de la escasa producción de estrógenos, característica de la menopausia.

Decidí poner mis barbas a remojar y recurrir al sabio consejo de mi amigo Javier Flores con el propósito de empezar a desentrañar esta madeja y lo primero que asentó en la entrevista concedida es que no existe un modelo uniforme de sexualidad. En opinión de este médico cirujano y maestro en ciencias, interesado desde hace años en el estudio del sexo biológico de los seres humanos, una de las mayores aportaciones del pensamiento médico a la humanidad es el concepto de la individualidad biológica que no es, por cierto, -agrega- una idea reciente, sino que aparece mucho antes que Platón. En este orden de ideas, en su libro El paradigma sexual (Lectorum, 2001), Javier Flores propone un nuevo paradigma: el de la existencia de un sexo individual para cada persona. En consecuencia, habría tantos sexos como individuos existan en el planeta. Más aún, concluye Flores, el sexo en los humanos no es algo fijo para toda la vida, es algo que se está moviendo constantemente: tu tienes un sexo y una conducta sexual en este momento y con el paso del tiempo tienes otra, es algo que se va modificando tanto conductual como anatómicamente. Nuestra sexualidad nos puede sorprender en cualquier momento. Está poca madre, ¿no?

Este divertimento tiene como propósito volver a evidenciar la necesidad de modificar el paradigma de los dos sexos únicos -hombre y mujer- que ha mostrado su inoperancia en prácticamente todos los campos del conocimiento humano.


¡Salud y larga vida a las mujeres barbudas!


Ciudad de México, junio de 2005 
  Envidias domésticas, sin embargo exóticas

por: Vizania Amezcua.

En hablando de barbas y toda vez que mi memoria, negada a olvidar, las ha mantenido ahí para que yo no logre reponerme, aún cuando ignore con qué exacto afán esas remembranzas se conservan, dos son las que recuerdo -lo confieso sin el menor recato- con mayor envidia y sentimiento de desgracia: la de mi padre: completa bajo el bigote, tupida hasta lograr el encanto de lo acolchonado y platinada en su totalidad cuando ya rebasaba los sesenta; y la otra: perteneciente al rostro de un amante ya lejano que, afrodisíaca en su poblada oscuridad, siempre lució un perfecto corte de candado.

Dichas barbas les otorgaban a estos dos hombres, según Quevedo en su romance burlesco titulado Varios linajes de calvas, a la par de la tradición estética, la virilidad, fuerza, valor, honor y belleza que se ha conferido a ese entramado de pelos circundantes a la boca. Pero además, esa sabiduría implícita que se ha concedido a la barba desde siempre, que impulsó a letrados, médicos y ermitaños de otras épocas a usarla al más puro estilo de Marx o Engels; costumbre con la que pretendían inspirar su idea de sabiduría y ciencia -entendiendo que ésta consistía en “pelo y gestos”, como también censura Quevedo- y que de modo paralelo, en contrasentido, exponía a los rapados, calvos o lampiños como ignorantes; luego entonces no era de extrañar que, en aquella época, el barbero pudiera deshacer letrados, e incluso hombres.
Pero volviendo a esas dos moscas (sinónimo humorístico de barba) y más allá de las apariencias, existían otros aspectos que también me parecían harto envidiables. Por principio, la forma que en la que el primero
-entiéndase mi padre- solía acariciarla: partiendo, de forma invariable, desde el labio inferior hasta toparse con el desierto del cuello, la mano firme y confortada tras la sensación de esa alineación de vellos como si acariciara el lomo de un gato (con la ventaja incluso de sentir al mismo tiempo lo que el felino experimenta cada que es acariciado).

Y cuando terminaba de beber, esas copiosas gotas que quedaban atrapadas en la punta de sus bigotes, mismas que para qué secar con la servilleta, si un rápido movimiento del labio inferior podía llevarlas de inmediato a la boca en la comprobación y afirmación de que para él “siempre habría unas cuantas gotas extra”.

Por su parte, el antiguo amante fue siempre más recatado para con su forma de acariciarla, y de educación un poco más medrosa, creo no haberlo visto nunca, luego de beber, lejos de la servilleta. Sin embargo y a diferencia de mi padre, éste también exhibía sus envidiables manías peludas: por un extremo de la boca, la punta de su lengua hacía repentinos escapes para tocar, apenas al roce, los vellos duros que crecían en la comisura de sus labios. Acto que, además, podía ser ejercitado en dos vertientes: como el sencillo pasatiempo de quien distraído y absorto dejaba pasar lo que marca el engranaje de los relojes, o como quien, en busca de concentración, lograba transformar ese roce de vellos en el mejor asidero para sus ideas.
Tras mirarlos en repetidas ocasiones yo solía lamentar el hecho de no haber tenido una barba, quizá de la misma forma en que se lamentan los calvos: esos que llevan el luto por la hebra caída usando los restos que les quedan en la sien para taparse la coronilla reluciente, los que incendian sus ahorros pagando malhadados implantes, los que se rapan el cráneo en un arrebato de resignación pro-activa o los que no se quitan la cachucha. Desde luego habrá quien diga que esta afirmación: la de envidiar el look Marx-Engels, no resulta del todo veraz y convincente, y que si yo hubiese padecido hipertricosis -exceso de vello en el rostro- y, repentinamente, me volvieran a dar una oportunidad para escoger, debería gritar: ¡calvicie!, ¡calvicie a todas luces!. No obstante hoy puedo resolver que mi memoria hizo bien en guardar aquellas impresiones de doméstica envidia y sentimiento de desgracia, lo mismo que el recuerdo de aquellas barbas, de lo contrario quizá no me hubiese atrevido a escuchar el llamado recluta que me ha convocado ni estaría usando esta barba como lo hago ni el diván o el confesionario habrían logrado curarme de esa fijación velluda que la memoria se ha negado, se niega a olvidar. 
lunes, junio 27, 2005
  viernes, junio 24, 2005

La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbonas

Por: Eve Gil


Cuando Cristina Rivera Garza me invitó a participar de la I Semana Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbonas, creí que era una broma. Y sí, en efecto, fue una broma en la que ella quería que participáramos mujeres (poco más tarde se involucró a varones) inmersas en el mundo de las artes. Broma, no obstante, que habría de enriquecernos más de lo que cualquiera de nosotros suponíamos. Yo acudí a su llamado impulsada, más que nada, por la enorme admiración, respeto y amistad que siento hacia esta extraordinaria escritora tamaulipeca, incluso me dejé retratar con bigote y barba, yo, que no soy muy amiga de las cámaras que digamos e inútilmente he pretendido guardar mi anonimato. El caso es que algo me pasó cuando Cristina me adhirió la piocha de utilería. En colocarlas no se demora una más de cinco minutos y sin embargo basta esa sencilla maniobra para convertirse en otra persona. Lo primero que pensé al verme en el espejo, fue que me parecía a Rasputín (aunque poco más tarde me desengañarían: la mayoría coincidía en que me parecía a Jesucristo, lo cual no resulta tan divertido) y jugué con esa nueva identidad al momento de posar para Ivonne Venegas, toda una artista del lente. Aquello, le dije a Cristina (y lo repetiría días más tarde durante la lectura con la cual cerramos la Inquietante Semana), fue como escribir; como cuando se trabaja en un personaje al cual se le dota de características muy particulares, que al mismo tiempo tienen algo del propio autor. Como cuando se traviste una literariamente y se pone en las botas de un narrador varón. Las barbas nos permitieron a las artistas participantes (escritoras, dramaturgas, bailarinas, pintoras, performanceras, músicas, etc) hacer sobre nuestras propias personas lo que comúnmente ejecutamos sobre el lienzo, la partitura, el escenario o la página en blanco: convertirnos en arcilla de nosotras mismas, crear un nuevo carácter sobre nuestra identidad cotidiana.
Confieso que antes de formar parte del privilegiado coro de las mujeres barbonas (“barbonas” porque rima con “cabronas”, decidieron Cristina y la también escritora Adriana González Mateos), no imaginé que ello pudiera contribuir de forma tan íntima con mi creatividad, cosa que tanto yo como las demás participantes agradeceremos toda la vida a la creadora del concepto. Curiosamente, ni la propia Cristina sabía lo que removería con esta broma que, en principio, únicamente pretendía reunirnos en una especie de hermandad peluda. Cuando le pregunté de donde había surgido esa inquietud, la autora de Nadie me verá llorar simplemente respondió que era una forma de manifestarse contra una sociedad que decretaba que las mujeres debíamos aparentar mantener una piel inmaculada y libre de materia pilosa, siendo que hormonalmente estamos tan predispuestas como los mismos varones a generar vello. A mí me pareció divertido porque siempre he sido enemiga de la tortura de la depilación (ceras, pinzas, tiras, etc) y no pocas veces me había preguntado frente al espejo por qué debía pasar forzosamente por ello; porque esa función tan natural de mi cuerpo le resultaba tan aberrante al patriarcado, como de hecho resulta todo lo que tiene que ver con la anatomía y la biología femeninas.
Yo, sinceramente, no me atreví a salir a la calle con mis bigotes y mis barbas. Únicamente me dejé ver con mi disfraz en el evento llevado a cabo en la Casa Refugio Citlaltépetl, sin embargo, algunas de las participantes, como fue el caso de Francesca Gargallo, se dejaron ver con sus implementos. Según la propia Francesca, la actitud de la gente hacia la mujer barbona que ella representaba era una mezcla de reverencia y miedo, pero nunca mencionó la burla. Sus alumnos se mostraron más atentos y formales de lo habitual. El taxista que las llevó a ella y a su hija inclinó avergonzado la cabeza y mantuvo un férreo silencio durante el trayecto, respetando casi religiosamente a todos los semáforos. Son realmente divertidas las reacciones que provocan las mujeres barbonas. Por su parte, Cristina, Amaranta Caballero, Vizania Amezcua y otras artistas se atrevieron a salir barbonas a las calles de Monterrey, cerciorándose de filmar las reacciones que su paso levantaba, particularmente en los parroquianos de una cantina donde las atrevidas mujeres se metieron a beber una copa y jugar dominó. La mayoría masculina del recinto estaba francamente pasmada ante la presencia de tan peculiares hembras, no podían quitarles la mirada de encima, pero nadie se atrevió a molestarlas aunque si manifestaron discretamente su indignación. Una barbona, ni duda quepa, inspira una amalgama de emociones que van desde la sorpresa, pasando por la contrariedad y el temor. Ergo: la barba llevada por una mujer impone respeto.Me gustaron tanto las barbas, como, supongo, a la gran mayoría de las participantes, que públicamente clamé porque a las mujeres se nos permitiera participar de la metrosexualidad. ¿Por qué si un hombre tiene derecho a depilarse las cejas, teñirse el cabello, usar aretes y pintarse las uñas, y seguir siendo un símbolo sexual, una mujer no puede asimismo usar barba y bigotes?Entre las conquistas del feminismo nos quedan tres pendientes: el sacerdocio, la barba y el bigote.
Por eso, hay veces que permito al vello crecer desmesuradamente, experimentando una especie de complicidad conmigo misma, semejante al de las mujeres musulmanas que se maquillan aunque nadie las vea bajo la burka pues, aunque tímidamente, se manifiestan reacias a que la sociedad patriarcal y machista las moldee por completo. Para ellas, el rimel y el colorete son sus voces acalladas: para nosotras debieran ser los pelos. También las mujeres generamos pelo, sí señores y señoras, a veces tanto o más que algunos hombres, a veces igual de áspero y rizado, pero nuestra lampiña sociedad americana (las europeas quemaron los rastrillos junto con los sostenes) nos exige autoflagelarnos con ceras calientes, pinzas, navajas o tiras; aparentar que somos bebés, cuando mucho adolescentes; y nosotras, sumisas, nos sometemos a las sesiones de tortura que nos permiten ser lo que los demás quieren que seamos pero que, definitivamente, no somos. Actualmente no solo se nos exige arrasar de la piel del cuerpo toda impureza pilosa, sino también el rostro, por lo que las que estábamos tan IN en los años ochenta, con cejas a lo Brooke Shields, tenemos dos caminos: arrancarnos nuestras ex preciosas cejas o quedarnos pasadas de moda. Yo, naturalmente, he optado por lo segundo. Afortunadamente las modas son cíclicas. Las mujeres somos eternas.Definitivamente, no seremos libres de verdad mientras nos sometamos a la exigencia social de fingir ser lo que no somos: seres inmaculados. Pero no solamente deberíamos liberarnos de una vez y para siempre de todo lo que nos lastime, sino además adoptar barbas y bigotes si nos da la gana. ¿Por qué no? Ocultan los defectos y resaltan las virtudes mejor que el maquillaje.
Si tontos no son, los hombres: saben perfectamente que un bigote contribuye a suavizar unos labios duros o licenciosos y que una hermosa barba realza el marco del rostro y además, cubre barbillas demasiado estrechas o demasiado grandes, y quizá por ello pretenden privarnos radicalmente de tales atributos: de la real cosmética de los pelos.

evelinamaria@gmail.com 
viernes, junio 24, 2005
  EL UNIVERSAL
Artes Visuales

Mónica Mayer *
24 de junio de 2005


La inquietante semana de las mujeres barbudas

Allá por marzo me llegó un correo electrónico de la escritora Amaranta Caballero de Tijuana avisándome de un proyecto. Lo leí, sonreí y me apunté.

El mensaje era una convocatoria para participar en La inquietante (e internacional) semana de las mujeres barbudas. Era una invitación a "desmarcar el vello facial, apropiándoselo de formas lúdicas, inesperadas". Amaranta y sus aguerridas compañeras proponían "desmarcar el género, volviéndolo tan flexible y cambiante como es". Irreverentes como lo son, confesaban: "Se trata de hacer una travesura. Se trata de pasársela bien". En estos tiempos de agobio social y de violencia, una invitación así no sólo era una brisa fresca, sino una forma de resistencia virulenta (por aquello de lo contagiosa).

La manera de participar era sencilla. Había que enviarle una foto por correo electrónico a Amaranta, a Cristina Garza o a Margarita Valencia y ellas se encargarían de ponernos barbas virtuales. De ahí en adelante fue como una bola de nieve. Empezaron a surgir textos y videos. Decenas de mujeres (y hombres) enviaron sus fotos. La tentación también le llegó a la revista Tentación. Échele un ojito mañana que la reciba con su periódico. La red de complicidades creció.

El proyecto surgió cuando Cristina Garza vio la obra de las artistas visuales Ana Mendieta (Cuba, 1948-Nueva York 1985) y de Zoe Leonard (Nueva York, 1961) pero la excusa podría haber sido el extraordinario cuadro de La mujer barbuda del pintor español José de Ribera (1591-1662) o alguno de los performances con barba de la mexicana Pilar Villela (México, 1972). El hecho es que la idea (y la realidad) de la mujer barbuda sigue siendo inquietante y atractiva, aterradora y lúdica. Es material de primera para el arte.

Reflexionar sobre las barbas femeninas nos puede llevar por muchos caminos. Cuestiona los cánones de belleza que consideran el vello como algo sucio, obsceno: por algo hay tanto producto para depilarse. Descubre nuestro miedo a la diferencia: la barbuda ha sido bruja, personaje de circo, fenómeno. Incluso hay un viejo refrán que dice, "a la mujer barbuda, de lejos se la saluda". Pero también impugna las muy limitadas ideas de identidad y de sexualidad que acepta la sociedad.

El clan de barbudas está haciendo su primera aparición en la Casa Refugio Citlaltépetl (Citlaltépetl 25, colonia Condesa). Ahí se exponen fotografías de Mariano Aparicio e Yvonne Venegas, de escritoras, académicas, artistas, etcétera. con barba (entre ellas Marta Lamas y Myriam Moscona) y las fotos intervenidas por Amaranta Caballero que también están en www.unblogpropio.blogspot.com.

Hay videos de Adolfo Estrada, Maggie Valencia, Elena Escobedo y Xóchitl Zepeda y una veintena de textos de las participantes. La exposición se inauguró el 18 y termina mañana. Anoche hubo una lectura de textos.

Otras de las barbudas/os son Sandra Lorenzano, Carla Faesler, Mónica Nepote, Rocío Cerón, Mónica Szurmuk, Maritza López, Amelia Suárez, Ishtar Cardona, Bárbara Colio, Cristina Peri Rossi, Vizania Amescua, Ana Clavel, Patricia Vega, Adriana González Mateos, Noé Morales, Luis Felipe Lomelí, Françoise Roy, Francesca Gargallo, Elena Guiochins, Juliana Faesler y Abril Castro, que fungió como curadora.

Por lo pronto, ya estoy usando mi barba. Es una piochita monísima. He descubierto que traer barba se siente calientito. Es un antifaz protector, de ahí que también dé poder. La barba es una máscara, pero qué rico es acariciarla (por algo llevo 30 años con Víctor Lerma). Ahora acaricio su rostro, pero también el mío.

*Artista visual.
http://www.pintomiraya.com.mx 
  La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas.
Inauguración: 18 de junio; Casa Refugio Citlaltépetl. México, D. F. 18:hrs


Por: Amaranta Caballero Prado

I

MASTIC HIDROSOLUBLE*

— No inhales. El olor es un poco fuerte.
— Aaaah…
— No inhales.

Presioné los mechones de pelo sintético sobre la barbilla y el labio superior. Ellas hacían gestos debido al picor en la nariz, no precisamente de los vellos sintéticos que se adherían, sino al fuerte olor químico de la goma blanca. Una de ellas enrojeció y los ojos le empezaron a llorar bastante. Exceptuando a una con quien en otra ocasión había cruzado algunas palabras y un baile a medias, yo no conocía a ninguna de las mujeres que se acercaron para que las barbara esa noche. Sin embargo, mis yemas presionando el pelo artificial sobre sus rostros trabajaban como si aquellas mandíbulas, mejillas y labios superiores fueran arcilla moldeable donde el nacimiento del vello tuviera desde siempre un lugar -imprevisible- pero al fin, lugar. Y donde mis manos, dedos, yemas encontraran, indómitos, precisos, la conexión capilar bajo la primera capa de piel suave.




II

LAS CONDESAS

Vizania y yo bajamos del carro una calle frente a la casa donde se llevaría a cabo la inauguración de La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas. La tarde había caído y los árboles de esa colonia esperaban ver pasar seguramente a alguna Condesa. No hubo tal. Pero esos árboles al igual que las personas que caminaban sobre las banquetas vieron pasar una tras otra, con paso firme y desinhibido a las mujeres barbonas. Envueltas varias de ellas en sedas coloridas, frescas, transparentes. Ropas con olanes y zapatillas casi todas aguja. Cabelleras perfumadas y manos femeninas acariciando gozosas los bigotes y las barbas que a cada una le enmarcaban, esa tarde, las miradas delineadas con rimmel y sombras.

- Pssst . . . pssst
- Pssst . . . pssst . . . mamacitas . . . pssst . . . pssst

Dijeron un trío de hombres que se encontraba sobre la banqueta arreglando un carro. Nosotras, sonriendo, acariciamos nuestras barbas. Guiño.



III

LA EXPOSICIÓN


Dentro de la casa, sobre la escalinata en “L” los rostros vellísimos colocados con perfecta medida. Dentro de las salas los rostros vellísimos, profesionales, enmarcados y observadores. Cada una de las Mujeres Barbonas desde su sitio sabía que la gente ajena y lampiña se asomaría a verlas. La incredulidad era un punto a parte. La escena, como obra de teatro se realizó afuera. Los textos, como los vellos y vellas, por todas partes. La imagen en video transmitiendo a una mujer barbada, sentada en el metro de Madrid y caminando oronda entre la gente: No tengo un pelo de tonta. Hermosa espalda.

Un hombre con la mitad de la barba en azul observaba la escena.

La mitad. La barba. El vello. La pregunta: ¿Y si una mujer se pone barba, oculta su verdadero rostro?

Yo, dartagñánica. Con bigotes dalinescos y mirada horizontal. Realmente guapo, esplendorosa. Neo Gioconda Velli. Duchampiana. Barbando a mujer embarazada:

- Esto lo sabrá tu hijo. Dijo el padre.
- Pero por supuesto. Riendo contestó la madre.
- Pónme un poco más de vello sobre la barba. Ella me dijo.







* Mastic: Es un pegamento para postizos totalmente incoloro. Se puede aplicar para barbas, postizos de cabeza y cejas. No se debe aplicar para el pelo natural. También existe hidrosoluble que se retira con agua y se puede utilizar para tapar cejas y pelo.





18 de junio de 2005
México, D.F. 
lunes, junio 20, 2005
  HOY EN VENTANA 22


Canal 22
Inauguración de la Semana Inquietante e Internacional de Mujeres Barbadas
19:00 hrs (hora de México)


No se lo pierda!! 
  Tienen barbudas encuentro mundial

Se reúnen en la Casa Refugio Citlaltépetl
Por Sergio R. Blanco
Grupo Reforma
Ciudad de México (20 junio 2005).-

"Nunca me habían volteado tanto a ver como hoy", expresó la dramaturga Bárbara Colio (Mexicali, Baja California 1969) mientras atusaba el extremo de la larga barba castaña que emergía de su cara. Colio fue una de las más de 20 mujeres que se reunieron la tarde del sábado en la Casa Refugio Citlaltépetl (ubicada en Citlaltépetl 25, Col. Condesa) para celebrar la Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas.

La creadora, que había salido de su casa luciendo un vestido negro, estrecho y corto, unos zapatos de tacón de aguja y una tupida pelambrera facial -sin bigote- escuchó mientras caminaba por la calle hacia el recinto, cómo un señor increpaba: "¡ahí están las mujeres vestidas de hombre!".

Colio se detuvo, extendió sus manos a lo largo de su atuendo femenino, y respondió: "¿realmente, usted cree que estoy vestida como un hombre?"

"Pues trae barbas", contestó el señor.

Provocar la ambigüedad de los roles a través de la interacción lúdica con un elemento asociado a la masculinidad -e incluso a la sabiduría- es uno de los hilos conductores del encuentro, explicó la también barbada Cristina Rivera Garza, una de las promotoras.

"Hay muchos propósitos, desde cuestiones enraizadas en investigaciones de echar relajo, como vernos con asombro, o como simple o muy complicadamente lanzarnos hacia la otredad jugando con nuestro rostro", indicó la escritora.

El proyecto -que fue anunciado por Rivera Garza y la escritora Adriana González Mateos la semana pasada en el marco de las Jornadas del Colegio de Filosofía, Letras y Humanidades de la Universidad del Claustro de Sor Juana- ha involucrado a más de 90 personas, hombres y mujeres, de distintas generaciones.

"Hemos hecho este ejercicio por puro gusto, por salir y ver cómo producimos socialmente la mirada de asombro, a veces de rechazo, de duda o de complicidad también", expresó Rivera Garza.

A través de 23 imágenes impresas sobre papel que recrean a mujeres barbudas en diversos contextos, los fotógrafos Mariano Aparicio e Yvonne Venegas abordan el cambio de significado de los cuerpos cuando se traspasa el límite de las características atribuidas convencionalmente a cada género.

En las paredes de la casa refugio también se exhiben decenas de fotografías que el público envió al sitio web www.unblogpropio.com y que fueron dotadas de pelo en el rostro al ser intervenidas por Amaranta Caballero Prado.

Un video de Adolfo Estrada, Maggie Valencia, Elena Escobedo y Xóchitl Zepeda refleja situaciones cotidianas -como jugar al dominó, o conducir un automóvil- efectuadas por mujeres con barba.

Cuenta una leyenda que la primera mujer de largo vello facial surgió porque desobedeció a sus padres y fue castigada con una extensa barba que la marcó como un fenómeno desviado. Esa rebeldía, evocada en un ambiente distendido, fue celebrada la tarde sabatina con barbas postizas por poetas, ensayistas, narradoras, periodistas y comunicólogas, quienes no saben todavía si la Inquietante Semana volverá a celebrarse el próximo año. 
  NOTÉRRIMA DE PELOS!
(y ahora sí que Con Pelos y Señales)

Lunes 20 de junio de 2005

Reivindican el derecho a desobedecer las intolerancias

Irrespetuoso comienzo de la Semana de las Mujeres Barbudas
Arturo Jiménez

De pelos y vellísimas lucieron una veintena de narradoras, poetas, periodistas, académicas, fotógrafas y artistas visuales durante la inauguración de la muy anunciada Inquietante e Internacional Semana de las Mujeres Barbudas, en la Casa Refugio Citlaltépetl. (La Jornada, 12/05/2005).

Estamos aquí, leyó la escritora Cristina Rivera Garza, en nombre de todas las barbonas y bigotonas, quienes cayeron en esa (des) gracia por desobedecer a sus padres y a todo tipo de intolerancia, y enlistó:

"Para mirarnos con asombro, para cruzar definiciones de género como quien cruza la calle, para echar relajo, para celebrar cierta masculinidad propia (y cierta ajena), para ser monstruosas (o para dejar de serlo), para preguntarnos ¿qué es ser hombre?, ¿qué es ser mujer?, ¿qué es ser otro?, para desidentificarnos, para mesarnos la (ergo) barba, para desobedecer, para dar la cara, para hacer una travesura, para ser tu espejo empañado, para pasarla bien."

Al sol lánguido de la tarde sabatina algunas de las desobedientes mujeres mostraron sin pudor sus piochas ante la discreta mirada de escándalo de los transeúntes de la colonia Condesa, como la dramaturga Bárbara Colio, quien en su nombre lleva la fama y a quien le informaban sin que les preguntara:

-Las mujeres vestidas de hombre se fueron por allá -señalándole la Casa Refugio.-Pero si no estamos vestidas de hombre -les aclaraba la escritora bajacaliforniana acariciándose los pelos de la barba, pero envuelta en zapatillas y mallas beige y un vestidito negro.

Con su respuesta Bárba-ra, sincera al reconocer que nunca había logrado atraer tantas miradas como ese sábado, daba pie a un improbable debate sobre la gran diferencia entre lo que se ve y lo que se dice, o un análisis semiótico acerca de la validez relativa del famoso dicho: lo que se ve no se juzga.

Entre las bellas, velludas, velluditas también estaban Myriam Moscona, Francesca Gargallo, Mónica Nepote, Mónica Mayer, Carla Faesler y muchas más, todas respetables por irrespetuosas.

Pubis en la cara

Luego de una barbera y antioficial inauguración, todos los asistentes, velludos y lampiños, se desparramaron por los saloncitos de la casa refugio para ver a las peludas creadoras fotografiadas por Mariano Aparicio e Yvonne Venegas.

También pudieron apreciar las bárbaras intervenciones fotográficas (con barbas digitales) de Amaranta Caballero Prado y dos videos (en la semana proyectarán otros) de Adolfo Estrada, Maggie Valencia Triana, Alpha Elena Escobedo, Xóchitl Zepeda-Blouin.

En la espalda de una barbuda videograbada se leía: no tengo un pelo de tonta.

En el patio trasero de la casa también pudo verse una escena de una rasurada farsa melodramática -aunque el protagonista era una mujer barbuda de nombre Mauricio- de la obra Plagio de palabras. Debe reconocerse que el dilema del drama sí puso los pelos de punta (y las barbas a remojar) en su clasisismo: gay o no gay, esa es la cuestión.

Pegadas en las paredes, en carpetas se colocaron textos fotocopiados de varias creadoras peludas, para que fueran tomados por quien quisiera. En uno de ellos, titulado Inocencias barbadas, Ana Clavel bordaba sobre poblados pubis femeninos afeitados.

En otro, llamado La isla de las Mujeres Barbadas, Cristina Peri Rossi escribe en las primeras líneas: "En el continente de la Utopía, rodeada de mares (el Mar de la Melancolía, el Mar de Leche, el Mar de la Menopausia y el Mar de Espejo), se alza la isla de las Mujeres Barbadas, aquellas a quienes el vello del pubis se les subió a la cara por su facultad de amar a otras mujeres."¿Señora, por qué trae barba?

Mónica Mayer también puso sus fotocopias, tituladas La travesti involuntaria, donde cuenta que, aunque le encanta ser mujer, suelen confundirla con hombre. Los debates en su familia sobre el leninista qué hacer se acabaron cuando la invitaron a participar en la muy espectacular Inquietante e Internacional Semana de las Mujeres Barbudas.

"¡Ponerme la barba fue increíble! Primero noté cuán desnudo había estado mi rostro. Después observé que me gustaba acariciar mi propia barba. Por último comprendí que no me molestaba disfrazarme de hombre, sino ser travesti involuntaria. Ahora me dicen: '¿Señora, por qué trae barba?'"

Contra el mito

En dos cuartillas firmadas por Sayak/Margarita Valencia Triana, fechadas en Madrid, tituladas Welcome to Hairy Tales y colocadas junto a uno de los videos, se advierte:

"Cuidado: Esto es una irrupción táctica contra los mitos criptoreligiosos que acompañan a la idea de cuerpo y género.
Precaución:
No somos drags vaciadas de contenido, ni fashionistas extremas.
No somos kitsch-optimistas, ni exhibicionistas vulgares.
Somos lúdico-práctico-críticas."

El material expuesto en esta irrupción táctica podrá apreciarse toda la semana en la Casa Refugio Citlaltépetl.
El día 23, los Jueves literarios se asociarán a la semana barbuda. A la lectura podrán asistir todo tipo de hombres, mujeres y demás seres humanos con pelos en la cara. Un lugar virtual para saber más sobre este cruce de definiciones de género es: http://www.unblogpropio.blogspot.com/
sábado, junio 18, 2005
  YA ESTÁ AQUÍ

Finalmente, lo que usted tanto esperó. Para mirarnos con asombro, para cruzar definiciones de género como quien cruza la calle, para echar relajo, para celebrar cierta masculinidad propia (y cierta ajena), para ser monstruosas (o para dejar de serlo), para preguntarnos ¿qué es ser hombre?, ¿qué es ser mujer?, ¿qué es ser otro?, para desidentificarnos, para mesarnos la (ergo) barba, para desobedecer, para dar la cara, para hacer una travesura, para ser tu espejo empañado, para pasarla bien.

Hoy da inicio La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbudas.
Casa Refugio Citlaltepetl
(Citlaltepetl 25, col. Condesa)
Sábado 18 de Junio, 2005
18:00 hrs.

Fotografías de Mariano Aparicio (Guadalajara, Jal) e Yvonne Venegas (Tijuana, B.C.).
Foto Intervenida por Amaranta Caballero Prado (Guanajuato/Tijuana).
Estudio Fotográfico In Situ de Maritza López.Video de Adolfo Estrada (Toluca, Mex), Maggie Valencia-Triana (Zacatecas/Tijuana/Madrid), Xóchitl Zepeda-Blouin (Ciudad de México-Paris).Escena Teatral de Elena Guiochins (Ciudad de México), Plagio de Palabras.
Blog "Un Blog Propio" (www.unblogpropio.blogspot.com) del Colectivo La Línea (Tijuana-Madrid-Tierras Altas).
Textos de Cristina Peri Rossi (Uruguay/Barcelona), Vizania Amezcua(Nayarit/Guadalajara/Cd. México), Mónica Mayer (Cd. México), Françoise Roy (Guadalajara), Myriam Moscona (Cd. México), Mónica Nepote (Guadalajara/Cd. México), Noé Morales Muñoz (Cd. México), Amelia Suárez (Toluca), Maggie Valencia Triana (Tijuana/Madrid), Bárbara Colio (Mexicali/Cd. México), Ana Clavel (Cd. México), Elena Guiochins (Cd. México), Francesca Gargallo (Italia/México), Sandra Lorenzano (Buenos Aires/Cd. México/San Diego), Adriana González Mateos (Cd. México), Luis Felipe Lomelí (Guadalajara/Monterrey/Cd. México/Tlaxcala), Carla Faesler (Cd. México), Ishtar Cardona (Veracruz/Cd. México), Amaranta Caballero Prado (Guanajuato/Tijuana), Abril Castro (Tijuana), Cristina Rivera-Garza (Tijuana/Metepec).
Curaduría dirigida por Abril Castro (Tijuana).
Apoyo de Revista Tentación (Alejandro Páez) y Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM. (Marissa Belausteguigoitia), Casa Refugio Citlaltepetl (Philippe Ollé).
Vodka VK cortesía de Humberto González.

PASE A VER A LA MUJER BARBUDA!
ASÍ QUEDÓ POR DESOBEDECER A SUS PADRES!
NO SE LA(S) PIERDA!

--crg 
viernes, junio 17, 2005
  TANGO

La ciudad no eras vos
No era tu confusión de lenguas
ni de sexos
No era el cerezo que florecía -blanco-
detrás del muro
como un mensaje de Oriente
No era tu casade múltiples amantes
y frágiles cerraduras
La ciudad era esta incertidumbre
la eterna pregunta -quién soy-
dicho de otro modo; quién sos.


"Otra vez eros" 1994 
  BARBA EN DEBATE


La-más feminista. 
 
WELCOME TO HAIRY TALES
(A propósito de la Primera Semana Internacional de las Mujeres Barbudas)


I

ADVERTENCIA : Esto no es un cuento de hadas, esta es una Historia de barbadas.(This is a Hairy tale, not a fairy tale. Are you ready?)

ATENCIÓN : Esto no es un ejercicio auto-indulgente que compara los beneficios e inconvenientes del sistema de oposiciones aplicadas a los cuerpos. Esto no es un encuentro con fantasías fetichistas, ni visiones utópicas del concepto de representación, pero sí de su distopía.

CUIDADO : Esto es una irrupción táctica contra los mitos criptoreligiosos que acompañan a la idea de cuerpo y género.

PRECAUCIÓN: No somos drags vaciadas de contenido, ni fashionistas extremas. No somos kitsch-optimistas, ni exhibicionistas vulgares. Somos lúdico-práctico-críticas.




II


Una mujer que es un hombre que es una mujer que es una mujer
que es una mujer
¿Qué es una mujer?



Soy LA-QUE-NO-PIDE-PERMISO
LA-NO-DOY
LA-TAMPOCO-FÍO
LA-QUE-SE-MULTIPLICA
LA-YO-MISMA
LA-REFLEXIVA Y SIN-REVESES
LA-QUE-VA-A-DONDE-SEA
LA-QUE-NO SE CALLA
LA-QUE-SE-DEJA-LA-BARBA
LA-QUE-NO-TIENE-NI-UN-PELO-DE-TONTA.







III


Hairy Tales interroga: ¿Por qué y de qué manera lo que
llamamos ‘hombre’ es OPUESTO a lo que llamamos ‘mujer’?[1]

Dejamos claro que todo significante y significado se rigen por una arbitrariedad que puede ser tomada como liberadora.

Sabemos que el cuerpo ha sido tomado como simulacro político por excelencia, y que el poder opera reprimiendo/ transformando los cuerpos.

Buscamos revertir la represión del cuerpo a través de la intervención lúdica.

Incitamos a deconstruir[2] los ideales de belleza occidentales.

Dislocamos el sistema de oposiciones conceptuales derivado y aplicado a los cuerpos (géneros) que instituye en ellos una hegemonía patriarcal, heteropensante y totalizadora.

Cuestionamos cualquier lógica de la identidad a través de la acción (performance) para así re-trazar al ser y al sujeto.

En suma, con Hairy Tales desenmascaramos las identidades esencialistas de la subjetividad y las normas de género y sexo.[3]




SAYAK/MARGARITA VALENCIA TRIANA
LA LíNEA
MADRID. JUNIO 2005.


BEWARE: BECAUSE THERE IS A HAIRY LADY AROUND EACH CORNER. SMILE.
[1] Nótese que aquí se interroga la palabra opuesto como concepto que presupone una irreconciliación entre sujetos.
[2] Sabemos que el término deconstrucción ha sido objeto de infinidad de interpretaciones, abusos y mal entendidos. En nuestro caso lo usamos apelando a su sentido lúdico y a la vez crítico.
[3] Consideramos apropiado, aunque resulte obvio, dejar en claro que nuestros intereses han sido expuestos múltiples veces con anterioridad en muchos autor@s, sobre todo en aquellos que trabajan con Queer Theory. 
jueves, junio 16, 2005
  LA INQUIETANTE (E INTERNACIONAL) SEMANA DE LAS MUJERES BARBUDAS


Se trata de desmarcar el vello facial, apropiándoselo de formas lúdicas, inesperadas.

Se trata de desmarcar el género, volviéndolo tan flexible y cambiante como es.

Se trata de hacer una travesura. Se trata de pasársela bien.

El caso es que un grupo de narradoras, poetas, dramaturgas, todas de distintas generaciones, estamos participando en la Primera Semana Internacional de las Mujeres Barbudas, la cual dará inicio el 18 de junio en la Casa Refugio Citlaltépetl.

Ahí se exhibirán fotografías barbadas, se leerán textos y se expondrán instalaciones ahora mismo en su proceso de creación. Una parte importante del proyecto consiste en intervenir fotos propias, añadiéndoles barbas a través de un sencillo proceso de photoshop, para luego subirlas a sitios específicos en la red.


www.unblogpropio.blogspot.com

www.cristinariveragarza.blogspot.com

www.amarantacaballero.blogspot.com


Otra parte fundamental del proyecto consiste en posar, con barbas, para una fotografía profesional tomada por Mariano Aparicio. Estas fotos profesionales formarán parte también del manuscrito que esperamos conformar con textos e imágenes barbados.

Fotografías in situ el día de la inauguración. Lleven sus barbas!

Se trata también de llenar nuestros espacios cotidianos con carteles de ciertas mujeres barbadas (escuelas, calles, bibliotecas, antros).

Se trata, si así lo desean, de llevar barba a cualquier plática o foro en que participemos durante esa semana.

Se trata de ser otro de otra de otro.

Se trata de un experimento con la alteridad.

Esta es una invitación.

La inquietante semana de las mujeres barbudas se acerca, se acerca, se acerca...Y, claro, amigos barbados del mundo, uníos!


--crg 
martes, junio 14, 2005
  BARBA EN DESPARPAJO


Esplendorosa y sin peinar. 
lunes, junio 13, 2005
  BARBA AZUL


La barba traduce el color y la palabra. 
jueves, junio 09, 2005
  ALERTA


La barba rodea, los ojos dicen. 
martes, junio 07, 2005
  DESDE MADRÍ


La barba en un perfil junto a ventana. 
lunes, junio 06, 2005
  CLAUDIE DADU


Artiste plasticienne


Art corporel comportemental light interview télévisé : France 5 UBIK 
  TRES HERMOSILLAS BARBAS


Al calor del pelo, en Hermo, siempre: una buena barba
  PENETRANTE Y DIRECTA


La bárba(ra) observa desde la mismísima boca del lobo. 
jueves, junio 02, 2005
  MIRADA BARBADA


De frente, guerrera y a los cuatro vientos. 
viernes, mayo 27, 2005
  ARMONÍA


En quietud la barba posa. 
jueves, mayo 26, 2005
  ELL @ S


¡Comparten las barbas con un rosa hiperchillante! 
miércoles, mayo 25, 2005
  VARONES BARBADOS Y TRES Y CUATRO Y CINCO...


Sin barbitúricos ni barullo barajean la barba
martes, mayo 24, 2005
  ¿LE QUEDA ALGUNA DUDA?

La Gran Barba Sigue Aquí
viernes, mayo 13, 2005
  LA BARBA EN EL PARAÍSO

La Primera Adana.

--crg

 
  ANUNCIAN INQUIETANTE E INTERNACIONAL SEMANA DE LAS MUJERES BARBUDAS

La Jornada, Jueves 12 de mayo de 2005
Reflexión lúdica y transgresora mediante fotorretratos retocados digitalmente
Cristina Rivera Garza y Adriana González Mateos promueven el encuentro Analizarán lo masculino y lo femenino en una sociedad ''compulsivamente heterosexual''
ARTURO GARCIA HERNANDEZ

Símbolo convencional de masculinidad, de autoridad, de sabiduría, la barba será objeto de juego, desmitificación, re-significación, durante la ''Inquietante e Internacional Semana de las Mujeres Barbudas" -promovida por las escritoras Cristina Rivera Garza y Adriana González Mateos- que tendrá lugar en la Casa Refugio Citlatépetl, a partir del próximo 18 de junio.

Se trata de una muestra fotográfica de retratos de mujeres retocados digitalmente con vellosidades faciales. Es parte de una reflexión lúdica y trasgresora sobre lo femenino y masculino, en una sociedad ''compulsivamente heterosexual -palabras de Rivera Garza- donde la vellosidad femenina es inaceptable, monstruosa, motivo de miedo o burla".

La idea germinó en Cristina Rivera ante la obra fotográfica de Zoe Leonard (Nueva York, 1961) y Ana Mendieta (La Habana, 1948-Nueva York,1985). Ambas fotógrafas trabajaron en su momento ''bajo el poderoso influjo de la mujer con barbas".

González Mateos y Rivera Garza expusieron las motivaciones de su proyecto en el contexto de las Jornadas del Colegio de Filosofía, Letras y Humanidades de la Universidad del Claustro de Sor Juana, inauguradas ayer y que continuarán hoy, mañana y el sábado.

A decir de Rivera, la Mujer Barbuda, sea como ''atracción mórbida a la entrada de los circos o como amenaza implícita en tantos productos de depilación", pone en entredicho ''nuestras ideas rígidas de lo femenino y masculino, tergiversándolas sin piedad alguna, con todo el rigor -político y cultural- de la flexibilidad más liberadora".
Se supone -expuso la autora de Lo anterior- que ''desobedeció a sus padres y, por eso, recibió un castigo ejemplar: una barba tupida y oscura que no sólo la marcaría como una no-mujer, sino también, tal vez sobre todo, como una rebelde. Una verdadera desviación. Un fenómeno extra-ordinario.
''Monstruosa por poseer el poder con el que se asocia en Occidente al cabello, especialmente al pelo facial, la mujer barbuda se multiplica desde entonces de moraleja en moraleja como un ente perturbador, un agente lleno de sospecha."

Luego de un intercambio de opiniones sobre el tema, con el propósito, sí, de cuestionar pero también de reírse de sí mismas y de los y las demás, Rivera Garza y González Mateos lanzaron una convocatoria abierta por Internet invitando a las mujeres que así lo desearan a que les enviaran una fotografía ''que nosotras agrandaremos y le colocaremos una preciosa barba o un sutil bigote o lo que tú nos pidas".

Se trata -escribió Rivera Garza en la convocatoria- ''de desmarcar el vello facial, apropiándoselo de formas lúdicas, inesperadas. Se trata de desmarcar el género, volviéndolo tan flexible y cambiante como es. Se trata de hacer una travesura. Se trata de pasársela bien".

Además de la muestra y mesas redondas en la Casa Refugio Citlatépetl, el proyecto incluye la colocación de grandes carteles en espacios públicos y de ''llevar barba a cualquier plática o foro en que participemos durante esa semana".

(Quienes deseen participar pueden enviar su respectiva foto a las direcciones electrónicas: criveragarza@gmail.com, amaranta.caballero@gmail.com o a margarita.valencia@gmail.com)
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--crg 
  CARTA ABIERTA DE ESCRITORAS PERUANAS

Lima, 11 de abril de 2005
En el clima confuso y malevolente que reina en los últimos meses entre diversos autores y grupos literarios, se han publicado varios comentarios encaminados a minimizar el trabajo que las poetas peruanas de la década del ochenta vienen realizando hace más de veinte años.

Cierta crítica sigue empeñada en juzgar a los escritores “por unidad”, y a las escritoras, en cambio, “a granel”, como si estas perteneciesen a un compartimiento estanco homogéneo, ignorando sistemáticamente que se trata de voces individuales y no modulables en una sola frecuencia. Afirmar hoy, por ejemplo, que ciertas voces poéticas de clara personalidad son “epigonales” respecto de otras, no demuestra sino la persistencia de esa ligereza con que se aborda la escritura de las mujeres.

Algunos poetas y críticos sostienen, así mismo, que la poesía escrita por las mujeres o “no existe” o “es un mito”, por “no ofrecer nada novedoso”, por ser “una seguidilla de clisés eroticones”, por ser un “fiasco”, por ser sus autoras “pésimas vates” o por haber sido “sobrevaloradas” por la audacia de sus lenguajes o sus temas. Han dicho, además, que han “matado el pudor”, que han “proclamado su condición de género” y “exhibido sus aventuras sexuales”. Por “decir-lo-que-no-se-debe-decir” han sido vinculadas a poetas anglosajonas tildadas, de modo tan irrespetuoso como infundado, de “mujeres-gárgola”. En el colmo de la actitud despectiva, se ha llegado a afirmar que la importancia que le atribuyeron los medios masivos a las poetas surgidas en la década del ochenta no respondía a sus propios méritos, sino a que los “periodistas y amigos” de las autoras celebraban “las audacias eróticas de sus poetas favoritas con el mismo entusiasmo de quien asiste a un club nocturno”.

Este coro de opiniones que entran en el terreno de la caricatura, no revela una seria valoración crítica y estética, sino simplemente una aversión hacia las mujeres que, desde diferentes temáticas y estilos, se expresan con criterio propio y no con el criterio de quienes preferirían verlas asumir posiciones de sumisión y silencio, tan sospechosamente cercanas a las dictadas por San Pablo en su tiempo (“La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio”. Epístola a Timoteo 2, 11-15).

Sin duda, los escritores y críticos que se arrogan la identidad de Robinson Crusoe entran en estado de ofuscación cuando las escritoras no cumplen con el secundario papel de Viernes. Se trata, en fin, de una crítica que por razones personales y prejuicios de naturaleza extraliteraria, no logra acusar recibo de una poesía que fue más allá de lo que se esperaba de la escritura de las mujeres.

Esta actitud, que podría caracterizarse como una especie de “racismo de género”, es lo que la presente carta quiere denunciar, por cuanto implica, de un modo ofensivo, que la entrada de las mujeres en la literatura peruana resta en lugar de sumar. Empeñarse en restar, apuntalando y promoviendo prejuicios y actitudes maledicentes y segregacionistas, no es la clase de polémica entre escritores que necesita nuestro país, tan atrozmente golpeado por la guerra y por sus irresponsables clases políticas. Por todo lo expuesto, las escritoras abajo firmantes decimos: ya basta. Basta de esa lógica cultural que con su tendencia a segregar, su pasmosa mediocridad y mezquindad, se afana por mantener bajo su control las expresiones más limpias y enteras de la productividad verbal: la creación, la literatura, la poesía.


Rossella Di Paolo DNI 08260130.
Carmen Ollé DNI 07584661
Giovanna Pollarolo DNI 06635782
Rocío Silva Santisteban DNI 07822730
Blanca Varela DNI 06627215
Susana Reisz DNI 08235164
Francesca Denegri DNI 06521737
Patricia Alba DNI 08201922
Magdalena Chocano DNI 06451381
Doris Moromisato DNI 06575767
Cecilia Bustamante Pasaporte 015468
Rosina Valcárcel DNI 07330070
Ana María Gazzolo: DNI 0614162
Inés Cook DNI 07274132
Pilar Dughi DNI 07792496
Mariela Dreyfus DNI 07605386
Tatiana Berger DNI 07731870
Victoria Guerrero DNI 09645644
Ericka Ghersi DNI 25714787
Roxana Crisólogo DNI 09133929
Patricia De Souza Pasaporte 0978836
Marcela Robles: DNI 07001861
Carolina O. Fernández DNI 08097946
Gloria Mendoza Borda DNI 29300755
Esther Castañeda DNI 07431034
Yolanda Westphalen R. DNI 07944939Grecia Cáceres Pasaporte 0398696
Gaby Cevasco DNI 07225446
Rocío Castro Morgano DNI 07993807
Violeta Barrientos DNI 09816811
Doris Bayly DNI 10278456
Elba Luján DNI 08265468
Sui-Yun (Katie Wong Loo de Geitz) P. 4025323270
Ana Luisa Soriano DNI 06681752
May Rivas de la Vega DNI 08195439
Bethsabé Huamán DNI 07536772
Rosario León Rhandomy DNI 09409147
Irma del Águila DNI 09298317
Leda Quintana Rondón DNI 07484342
Irene Cabrejos DNI 08264308.
María Elisheba Fuenzalida Bustamante DNI 40066627


--crg 
jueves, mayo 05, 2005
  PURA DESOBEDIENCIA (BIS)


Y así quedó por desobedecer a dios.

Y así quedó por desobedecer al diablo.

Y así quedó por desobedecer a la malinche.

Puesn!

--crg 
miércoles, mayo 04, 2005
  PURA DESOBEDIENCIA


Y así quedó por desobedecer al establishment.

Y así quedó por desobedecerse hasta a sí mismo.

Y así quedo por puro gusto a la desobediencia.

--crg 
  IMÁGENES PARA UNA GENIAL-LOGÍA DE LA PRE-HISTORIA DE LAS MUJERES BARBUDAS II


La Inquietante (e Internacional) Semana de las Mujeres Barbadas empieza efectivamente el 18 de junio, pero eso no quiere decir que ésta sea la primera aparición pública, y escandalosa, de las susodichas. He aquí otra prueba documental de que las barbadas merodean por ahí--en los circos, por supuesto, a donde van a dar acusadas de desobediencia, pero también en los escenarios, sin acusación alguna, aunque también a causa de la desobediencia. Aquí una fotografía de Fernando Moguel de una escena de Plagio de palabras, una obra escrita por la dramaturga, y también orgullosa barbada, Elena Guiochins.

--crg 
martes, mayo 03, 2005
  MONTERROSIANA


Y cuando despertó, la barba seguía ahí.

--crg 
lunes, mayo 02, 2005
  EL VENDAVAL DEL VELLO


Ir como si verdaderamente huyera
como si ir fuera ir, como voy volteo

No eras tú que venías
No era tu vello el vendaval


"(secuencia muscular)", Boca perdida (Toluca: Bonobos, 2005), 69. Laura Solórzano.

--crg 
  PURA DESOBEDIENCIA


Por desobedecer a sus padres.

Por desobedecer a la verdura.

Por desobedecer a la ley.


--crg 
miércoles, abril 27, 2005
  LORENTANANZA


Hasta las Barbonas saben mirar lánguidamente.


--crg 
martes, abril 26, 2005
  EN EL INICIO ERA LA BARBA: MADRID
FESTIVAL DE POESÍA:2005 POETAS POR KM2

Cafetería de los cines alphaville Sábado 23 de Abril, 2005,
desde las 19:00 hrs.

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viernes, abril 22, 2005
  NOSOTRAS QUE NOS QUEREMOS TANTO

De tal barba, tal barbilla.

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viernes, abril 15, 2005
  UNA CUMBIA UN TANTO CUANTO PELIAGUDA


Vella, velluda, velludita.

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miércoles, abril 13, 2005
  BARBA DESAFORADA


Y sin embargo, sigue creciendo
(faltaba más!).


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martes, abril 12, 2005
  LA BARBA ES UN PEQUEÑO LUJO

Pero definitivamente lo valgo.

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  TRANS-GENÉRICA


¿Puede una Caballero ser un caballero?


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lunes, abril 11, 2005
  NACIMIENTO BÁRBA-RO


La hija de la Señora Barba (con la manos arriba) (de pura felicidad).


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  LA BARBA TAMBIEN ES EL ORIGEN DEL MUNDO


Lo dice Ana Couvert.

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  PONGAMOS QUE HABLO DE MADRID

¡Esta chica no tiene un pelo de tonta!


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viernes, abril 08, 2005
  POST-IZO


¡¡Pero qué bárba-ra!! 
jueves, abril 07, 2005
  DESCÚBRALO USTED MISM@



Podría haber un Punto G justo bajo la barba.


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miércoles, abril 06, 2005
  ASOMO DE BARBA


Si el hombre tiene barba, ¿están la barba y el hombre en estado natural?


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martes, abril 05, 2005
  LA VIRILIDAD HOY EN DÍA


Mujer de pelo en (casi) pecho.


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  POST-ESTÉTICA BIS



Una Shiva (loca) en un Salón de Velleza...

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lunes, abril 04, 2005
  ORÍLLESE A LA ORILLA

Tenemos la presospecha de que lleva barba, damita. ¡Y aquí están los vellos de la posconfirmación!

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sábado, abril 02, 2005
 

PREGUNTA LOBA


Si un hombre se pone barba ¿muestra su verdadero rostro? 
viernes, abril 01, 2005
 

PELIGARIA


Santa Barbona, ¡ruega por ellas!

Santa Barbona ¡que les rueguen a ellas!


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jueves, marzo 31, 2005
  CITA PICTO-PILOSA


Neo-Gioconda (Velli)


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miércoles, marzo 30, 2005
  NEO-DICHOS MEXICANOS


Si ves a tu vecina en barbas, pon las tuyas en internet.


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martes, marzo 29, 2005
  POST-ESTÉTICA

Vellísima barbona.

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PREGUNTA DE PELOS

Si una mujer se pone barba, ¿muestra su verdadero rostro?

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LEMA



Las barbudas somos vellísimas.


-Amaranta 
  ATENCIÓN

LA INQUIETANTE SEMANA DE LAS MUJERES BARBUDAS

Se trata de desmarcar el vello facial, apropiándoselo de formas lúdicas, inesperadas.
Se trata de desmarcar el género, volviéndolo tan flexible y cambiante como es.
Se trata de hacer una travesura.
Se trata de pasársela bien.

El caso es que amiguerrilleras de Madrid, Tijuana y Tierras Altas estamos organizando la Primera Semana Internacional de las Mujeres Barbudas.

Participar es sencillo: manda una foto tuya a:
criveragarza@gmail.com (si estás en la zona Tierras Altas de México),
a amaranta.caballero@gmail.com (si estás en la zona Frontera México-Estados Unidos),
a margarita.valencia@gmail.com (si estás en la Zona Madrid).

En cada uno de esos puntos nosotras agrandaremos las imágenes y les colocaremos una preciosa barba o un sutil bigote o lo que tú nos pidas.

Se trata de llenar nuestros espacios cotidianos con estos carteles (escuelas, calles, bibliotecas, antros).

Se trata de llevar barba a cualquier plática o foro en que participemos durante esa semana.

Se trata de ser otro de otra de otro.

Se trata, puesn.

La inquietante semana de las mujeres barbudas se acerca, se acerca, se acerca...

Y, claro, amigos barbados del mundo, uníos!

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jueves, marzo 10, 2005
  SÉ LATÍN (METAFÓRICAMENTE) Y ME LA PASO BIEN

[Texto presentado en Mujer que sabe latín, uno de los paneles en los que se celebró la obra de Rosario Castellanos en la Feria del Palacio de Minería]

I. LA RISA CASTELLANA

Debo confesar, por principio de cuentas, que a mí me gusta la risa castellana. Esa filosa ironía carente de autocomplacencia que caracteriza, por ejemplo, el poema que ella intituló Auto-retrato, o la desparpajada hilaridad que provocan las presencias paródicas de mujeres míticas, mexicanas y no, incluidas en la farsa que escribió cuando ya era embajadora de México en Israel: El eterno femenino. Como a las escritoras en general, a Rosario Castellanos se le ha acusado con cierta sospechosa frecuencia de ser demasiado sensata en sus ensayos, demasiado azotada en cuestión de amores, y demasiado severa en sus juicios. Se le ha acusado, en otras palabras, de escribir buenos ensayos, de componer poemas de contenido amoroso, y de tener ideas sobre el mundo que la rodeaba. Se le ha acusado, todavía en otras palabras, de saber latín (metafóricamente y no). Se le ha acusado, y cualquier lector más o menos despistado de la obra de Castellanos lo sabe bien, falsamente. No hay más que asomarse a algunos de los textos de Álbum de familia, varios de sus poemas más últimos, y la farsa que no llegó a publicar en vida para saber que, a la manera de Bajtín, Castellanos se sirvió del humor para revertir de manera crítica y lúdica ciertos mitos genéricos y también raciales de la sociedad mexicana de medio siglo. Sabía dolerse, como lo han hecho otros y otras debido, digámoslo con tranquilidad, a las imperfecciones del mundo en que vivía y, si no me equivoco, en que todavía vivimos, pero también, o tal vez precisamente por eso, sabía reírse. Docta, sabihonda, autocrítica, creyéndose-más-poco-de-lo-que-era, Castellanos tuvo el buen tino de llevar a cabo un ambicioso proyecto en la fase última de su vida: el de sobreponer una pluralidad de voces jocosas, ilegítimas, femeninas, pretenciosas, sarcásticas, hilarantes, a una historia mexicana rígida, varonil, solemne, severa y oficialista.


II. SABER LATÍN Y REÍRSE MUCHO

Es tan sabida la segunda parte del dicho, tan transparente, tan obvia, tan implacable, que nadie en su sano juicio tendrá porque decir en voz alta que mujer que sabe latín, ni se casa ni tiene buen fin. Heme aquí pues, diciéndolo en voz alta, desacatando el silencio y mostrando, una vez más, un juicio un tanto cuanto poco sano. Como muchas, oí la primera parte de la frase cuando era niña pero, como pocas, vivía en un medio en que la segunda parte no era ni obvia ni transparente ni mucho menos implacable. Tuve, quiero decir, que preguntar. No recuerdo a ciencia cierta quién me dio la respuesta, pero sí recuerdo que fue demasiado tarde. Leía ya con una adicción que no me ha dejado hasta este momento y pensar, que era imaginar y evocar y avizorar y criticar y citar, me resultaba ya sumamente placentero. Cuando esa voz que, sospechosamente, no recuerdo, me hizo saber que el peligro consistía en no iba casarme y en que no tener buen fin, estallé en algo que ahora denominaría sin titubeo alguno como una Risa Castellana. No me importó entonces como no me importa, después de dos matrimonios, ahora. Aunque lo del buen fin todavía está en debate (supongo que el último veredicto no debe llegar sino hasta que deje de respirar) debo confesar que, a pesar de saber latín (metafóricamente, claro está), me la paso bastante bien.Digo esto porque el dicho, según entiendo, pervive. Porque otras, las que empiezan a encerrarse en sus cuartos para pasar largas horas perversas leyendo libros o las que ya se sacan 10 en las escuelas, todavía escuchan, según me dicen, tanto la primera como la segunda parte del famoso lema. Lo digo porque, francamente, dicho sea con toda honestidad, El famoso dicho no es cierto o no siempre o no de ésa manera. Lo digo en voz alta, mostrando mi acostumbrada falta de juicio, porque, como lo dijo precisamente Rosario Castellanos en aquel umbral que nunca cruzó, debe haber otra forma humana y libre de ser—una forma humana y libre de ser en que la cual el saber y el placer no constituyan opciones excluyentes.


III. EL EXTRAÑO CASO DEL HOMBRE CULTO Y LA MUJER LIBRESCA

La situación, aunque común, no deja de ser inquietante.Un hombre y una mujer leen. Leen mucho. Hablan sobre lo que leen todo el tiempo, de manera obsesiva, apasionada, beligerante. Discuten lo leído y lo por leer. Arman líos sobre un párrafo, una oración, una letra. El hombre y la mujer escriben.Ergo: El hombre es un individuo culto. La mujer es una tipa libresca.


IV. EL ETERNO (PERO BIEN ETERNO) FEMENINO

Los que leyeron El Eterno Femenino saben que por ahí desfila Eva, quien se decide a comer la famosa manzana porque la alternativa era una vida absolutamente aburrida con un Adán más bien asustadizo; La Malinche, más astuta y manipuladora de lo que Cortés y todos sus hijos bastardos, al decir de Paz por supuesto, habrían querido o imaginado; y hasta una Rosario de la Peña que desdice o cuestiona punto por punto el Nocturno que le dedicó Manuel Acuña. Este acto de ventrilocuismo histórico, tan en boga en nuestros posmodernos y paródicos tiempos, le permitió a la Risa Castellana subvertir estereotipos y cuestionar mitos del pasado. Supongo que los habitantes del futuro harán algo similar con lo que sucede hoy. Alguien tendrá que describir, jocosamente, la manera en que Gloria Trevi se convirtió en una mártir de Mex-América, por ejemplo; y alguien más pasticherá a Ana Guevara y toda la ambigüedad genérica del caso o nos hará pensar en algo más con la versión mexicana, y aumentada, del tatcherismo colonial encarnada ni más ni menos que en lo que era entonces la primera dama. La lista crecerá, sin duda alguna. Pero ya entrados en gastos, válgame dios, ¿para qué esperarse hasta el futuro y no empezar el mismísimo día de hoy?

¿Qué hacen estas cuatro escritoras en un homenaje a Rosario Castellanos, por ejemplo?


V. LO QUE ME HABRÍA GUSTADO

En autorretrato, Castellanos se autodefine como una señora que, entre otras cosas, ve hacia un parque a través de una ventana pero no cruza la calle para caminar en él o para respirar otros aires. Pienso en eso mientras escribo este texto. Pienso en lo mucho que me habría gustado que lo hiciera.

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martes, marzo 08, 2005
  HOY, INVITACIÓN

Comunicado de Prensa
Encuentro Binacional de narradoras y poetas.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Centro Cultural Tijuana, invita al Encuentro Binacional de narradoras y poetas, con la participación de Rae Armantrout, Eileen Myles, Mayra Luna, Amaranta Caballero, Mariana Martínez y Claudia Morfín, el martes 8 de marzo, a las 7:00 p.m., en la Sala de Lectura.

Escritoras de ambos lados de la frontera, expondrán sus trabajos literarios en torno a la mujer en el Encuentro Binacional de narradoras y poetas, como parte del ciclo Festejando a la mujer, *Cuando habla la mujer/ el olvido enmudece.


Eileen Myles.

Ha escrito cientos de poemas desde 1974. La revista Bust la llamó La estrella de rock de la poesía moderna, y para el diario The New York Times ella es una figura culta perteneciente a una generación de mujeres post-punk, formadora de literatura vanguardista. Publishers Weekly declara que en su nuevo libro Skies, ella es una informante nativa de la vida punk de las calles. De 1977 a 1979, editó la revista de poesía Dodgems.


Rae Armantrout.

Su poesía ha aparecido en diversas antologías. Sus escritos se encuentran en los archivos de la Universidad de Stanford. Ha publicado ocho libros de poesía: Extremities (1978), The Invention of Hunger (1979), Precedence (1985), Necromance (1991), Couverture (1991), Made To Seem (1995), The Pretext (2001), y Veil: New and Selected Poems (2001); en prosa publicó True, en 1998.


Amaranta Caballero Prado.

Nació en 1973 en Guanajuato, Gto. Cursó la carrera de diseño gráfico en la Universidad de Guanajuato. Ha participado en varios encuentros, y recibió la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en el género de poesía. Ha colaborado en revistas como Alforja, Blanco Móvil, Tierra Adentro, Yubai, Los Flamencos No Comen; Las Antologías: Creación Joven, (Tierra Adentro, 1997), Poesía (CONACULTA, 1999) y La tentación de Orfeo (Ed. La Rana, Gobierno del Estado de Guanajuato, 2001). Algunos de sus poemas aparecen en el libro Tres tristes tigras (Desde esta esquina), de la colección editorial del CECUT, en coautoría con Mariana Martínez y Teresa López Avedoy. Su libro más reciente es Bravísimas bravérrimas, de Ediciones de la esquina.


Mariana Martínez Esténs.

Nació en 1979 en la Ciudad de México. Estudió la licenciatura en ciencias de la comunicación en la Universidad Iberoamericana, y también ha cursado estudios en la Universidad Católica Dámaso A. Larrañaga en Montevideo, Uruguay. Ha colaborado en revistas de Tijuana como Existir y Lobos de Mar. En 2001 publicó el poemario No tengo texto ni piel ni mirada (2001). Su trabajo literario se ha combinado con la ilustración, el cortometraje y la fotografía, y se ha involucrado con varias instituciones en actividades relativas al trabajo social. Algunos de sus poemas aparecen en el libro Tres tristes tigras (Desde esta esquina), de la colección editorial del CECUT, en coautoría con Amaranta Caballero y Teresa López Avedoy


Claudia Morfín.

Estudió la licenciatura en Lengua y Literatura de Hispanoamérica. Es escritora, poetisa y cantautora, ha participado en grupos musicales como Quinta reunión, Nona Delichas y Vía Musgo, y publicado en varios suplementos culturales de la región.


Mayra Luna.

Originaria de Tijuana (1974). Escribe narrativa, ensayo, poesía y traducción. Ha publicado en la antología de cuentos Border pop (SM, 2004) y en revistas como Textos, La línea, Replicante y La tempestad. Actualmente estudia una maestría en psicología.

La entrada a este evento es gratuita. Para mayor información comunicarse a los teléfonos 6879636 y 37.

El Centro Cultural Tijuana espera contar con su presencia a este evento, un encuentro de narradoras y poetas que, desde una perspectiva femenina, escriben para enmudecer el olvido y permanecer en la memoria del lector. 
  Algunos apuntes sobre el feminismo

--Margarita Valencia Triana

 
miércoles, marzo 02, 2005
  ATENTA INVITACIÓN

Presentación del proyecto editorial Ediciones de la Esquina, como parte del ciclo Hecho en Tijuana.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Centro Cultural Tijuana, invita a la presentación del proyecto editorial De la Esquina, como parte del ciclo Hecho en Tijuana, con la participación de Amaranta Caballero Prado, Margarita Valencia Triana, Omar Pimienta, Roberto Partida y Javier Guerra, el jueves 3 de marzo, a las 7:00 p.m. , en la Sala de Lectura.

El ciclo Hecho en Tijuana surgió con la finalidad de impulsar y difundir el trabajo artístico realizado por los creadores tijuanenses y los artistas que radican en la ciudad. Desde el 2000 este programa ha alojado a diversos artistas multidisciplinarios, programas de radio de corte juvenil como staff radio y horizontes juveniles, asícomo la presentación de la obra de los escritores más importantes de la localidad. Hecho en Tijuana se reanuda con la presentación de Ediciones De la Esquina.

Ediciones De la Esquina surge como un proyecto conjunto de las integrantes de La Lí­nea: Abril Castro, Amaranta Caballero Prado, Gabriela Juárez Romero y Margarita Valencia Triana, en colaboración con el grupo Pressless y su proyecto editorial Anortecer, conformado por Javier Guerra, Roberto Partida y Cristian Zúñiga.

La Lí­nea/Pressless es un vínculo en el que los intereses comunes se dan a favor de la escritura creada por jóvenes. Convergen de manera directa en el medio impreso y en la difusión cultural realizada en esta ciudad. De la esquina es un espacio donde se promueve la escritura de jóvenes creadoras y creadores en todos los géneros literarios: poesí­a, narrativa, cuento, prosa poética, aforismo, ensayo, etc.

Esta nueva editorial, con el objetivo de ser una alternativa para la promoción de la lectura, inicia su labor con la presentación de los libros Jueves Fausto, de Margarita Valencia Triana, Braví­simas bravérrimas, de Amaranta Caballero Prado, y Primera persona: Ella, de Omar Pimienta; publicaciones que se enmarcan en el ciclo Festejando a la mujer, *Cuando habla la mujer/ el olvido enmudece, por ser obras que escritas o dedicadas a la mujer.

La entrada a este evento es gratuita.

Para mayor información comunicarse a los teléfonos 6879636 y 37.El Centro Cultural Tijuana con este tipo de actividades se une al esfuerzo de encaminar a México hacia un paí­s de lectores, uno de los objetivos planteados en el Programa Nacional de Cultura 2001-2006. 
miércoles, febrero 23, 2005
 

Julia Kristeva
La gramática de la subjetividad



El problema del sujeto es fundamental en nuestros días, por ello aquí se presenta una de las respuestas que se han fraguado a tal propósito, a través de la exposición de las ideas que Julia Kristeva tiene sobre él. Se aclara que esta exposición no desea ser exhaustiva sino brevemente explicativa.

En primer lugar haremos una puntualización sobre un tema de Paul Ricoeur, para enlazarlo después con el discurso Kristevano sobre la narración y la subjetividad. Aclarado esto proseguimos entonces a exponer brevemente las restricciones semióticas de la narratividad.[1]

Estas restricciones son importantes porque tanto Ricoeur como Kristeva emplean la teoría de la narración / ficción, para hablar del sujeto —entendido más allá del concepto del personaje— como un proceso de autoconstrucción a través de la narración.
Ahora bien las restricciones semióticas más importantes para nuestro propósito son las siguientes:

  1. Una lógica de la narración: Se debe dejar claro lo que los “personajes” —quienes nos narran sus historias-vivencias, en el caso del psicoanálisis— pueden hacer, cuales son sus funciones en la narrativa y en SU narrativa. Es decir, sus funciones narrativas posibles y sus contenidos en la narración, cuidando de que estos mantengan cierta coherencia entre “el personaje” y su contexto.

  2. Aplicar el concepto de reflexión crítica a la narración.

  3. La narración debe permitir alternativas y elecciones: Esto es fundamental, ya que la narración no siempre desembocará en un final cerrado; porque si bien es cierto que su marcha puede ser progresiva, ésta no necesariamente alcanzará el éxito o llegará a una conclusión satisfactoria. Los vuelcos en la narración nos llevan una formulación más auténtica, compleja e integral de la identidad personal.

En la narración debe darse una “secuencia elemental”. Para toda narración son necesarias tres fases:

La situación que abra una posibilidad
La actualización de esta posibilidad
El desenlace de la acción

Esta serie de opciones cumple un doble carácter: necesidad regresiva / contingencia progresiva. Por medio de la necesidad regresiva se da cabida al pasado como elemento fundamental, aceptando el concepto de memoria como parte integral de la identidad personal pero sin anclarse en él, sino dando movilidad y posibilidad a la narración hacia el futuro. Es decir, la necesidad regresiva conserva al sujeto afirmado que se fue y se es, pero que la vez esta en evolución, en proceso y transición por medio de la contingencia progresiva; pasando así de las secuencias elementales (pasado) a las secuencias complejas (pasado + presente= futuro) que nos permiten una mejor formulación del sujeto.

Sin duda, un componente esencial en la construcción de la narración se enraíza en la estructura de la lengua —como bien lo dijo Wittgenstein Lenguaje-pensamiento-mundo forman una tríada indisoluble— por ello, toda narración debe ser examinada desde la lingüística y la semiótica. Ya que como es sabido a menor conocimiento de la lengua, menor posibilidad de pensarse y formularse. Esto tiene como consecuencia directa un hueco en la realidad y en la acción, por tanto puede desembocar en mutismo y/o en narraciones incompletas. Cortando así la posibilidad de responder al problema del sujeto.

Expuesto lo anterior pasamos al pensamiento de Julia Kristeva y La gramática de la subjetividad, donde formula una relación directa entre Lenguaje, Sujeto y Sociedad.


Introducción


Julia Kristeva. Nacida en Sofía (Bulgaria) en el año de 1941, radicada en Paris (Francia) desde 1965. Actualmente, Profesora de Lingüística en la Universidad de Paris VII, Denis Diderot, donde dirige el Doctorado en Ciencias del Texto.

Su obra es multidisciplinar. En dialogo con el psicoanálisis, la filosofía, la poesía, la antropología y la lingüística. Este amplio intercambio y exploración entre disciplinas la llevo a desarrollar fecundamente SU historia y conceptualización de la subjetividad.


Teoría del Sujeto
Teoría des-centrada


En Semiótica (1969) sienta las bases de una “ciencia nueva” —aunque seria mejor decir una nueva propuesta, una alternativa viable para el problema del sujeto— donde sitúa al sujeto en el texto y en la historia. En La revolution du langage poètique (aun sin traducción al español) refuerza los postulados de Semiótica y profundiza las relaciones entre lenguaje, sujeto y sociedad.

En semiótica nos dice que es posible usar el término narración como forma de adscripción y formulación del sujeto en sí mismo y en la Historia. Está conciente de que el término narración llega a ser problemático en base a que sus raíces directas lo apuntalan como parte de un género literario; sin embargo, Kristeva asegura que tanto la palabra narración como el concepto literatura tienen un alcance basto que no sólo se circunscribe a lo que oficialmente entendemos como Literatura o narración, es decir, ambos concepto deben ser entendidos en un sentido muy amplio pues “es considerada como “literatura” la política, el periodismo, y todo discurso en nuestra civilización fonética.”[2] , lo mismo pasa con el concepto de narración que puede re-situarse y ser una de las bases para explicar el problema de la construcción del sujeto en la historia, entendiendo que esta historia del sujeto no se limita a lo literario, y sin embargo, no lo excluye.

Llama la atención que Kristeva a pesar de ser contemporánea y, en algunos casos, amiga de los pensadores posmodernos — fue miembro de la revista Tel Quel— mantiene y propone un discurso que busca instaurar soluciones al problema del sujeto desde una postura comprometida y propositiva, integrando métodos antí-ortodoxos y dándole preponderancia dentro de la filosofía a la simbiosis entre ésta y la literatura. Es también destacable, que aunque la obra de Kristeva esta formada por un mosaico-critico-temático muy diverso, ella da gran peso a la emergencia de la subjetividad, el proceso de la construcción de ésta y las relaciones del sujeto con la creación.

Kristeva organiza la construcción de la subjetividad desde los conceptos de Lenguaje Semiótico, la Jorá y Semanálisis. Así, para entender dicha construcción es necesario desglosar estos términos.

Lenguaje Semiótico: El elemento semiótico es la pulsión corporal pues se descarga en el significado. Lo semiótico se asocia a los ritmos, a los tonos, y al movimiento, al cuerpo materno, y a lo pre-verbal. Es previo a la diferenciación entre femenino y masculino.

Jorá: Término tomado de Platón. El espacio prelingüístico por excelencia se convierte en el foco de su concepto sobre lo semiótico.

Semanálisis: Palabra acuñada por Kristeva para definir su tipo de análisis lingüístico. Alienta la heterogeneidad de la lengua mas que la homogeneidad del modelo lingüístico convencional.

Simbólico: Corresponde al dominio de la identidad y del juicio; sigue cronológicamente al plano semiótico, es posedípico. El elemento simbólico del significado se asocia a la gramática y a la estructura del significado, ya que las palabras tienen significados de referencia debido a la estructura simbólica de la lengua. Sin el plano simbólico todo significado sería interferencia pero sin el semiótico todo significado sería vacío. El significado requiere del nivel semiótico y del nivel simbólico: no hay significado sin una cierta combinación de ambos.

Ahora, se abren directamente las preguntas: ¿Cómo se escribe a un ser?, ¿Cómo se auto-escribe un sujeto, para devenir tal?. Aquí, la respuesta viene dada con el concepto de cuerpo, ya que éste es un elemento importante porque es el primer limite y a la vez contacto que tenemos hacia lo externo, hacia el Otro. En la teoría del sujeto de Kristeva el cuerpo no es relegado, ni sobrevaluado frente a la razón, mas bien se les ve ambos como parte de una unidad integral capaz de generar un discurso del sujeto en su conjunto y equilibrio.

Es importante destacar que tanto mujeres como hombres somos “seres del discurso” y por ello es elemental llevar de nuevo al cuerpo a éste campo, pues es bien sabido que lo externo influye en lo interno y viceversa. Por ello, Kristeva re-explora el concepto del cuerpo y lo aúna con el concepto de lo Materno, que no esta propiamente referido al cuerpo femenino sino que es empleado para dar un ejemplo claro de la construcción del sujeto, es decir, lo Materno actúa como: “[...]el cuerpo maternal funciona entre la naturaleza y la cultura, [...] Kristeva utiliza el cuerpo maternal con su dos-en-uno u otro dentro como modelo para las relaciones subjetivas. Como el cuerpo maternal cada uno de nosotros somos lo que ella llama un-sujeto-en-proceso.”[3]


El sujeto-en-proceso


Leer la construcción de la subjetividad, organizada por Kristeva desde el concepto del lenguaje semiótico y la Jorá, representan los puntos medulares para develar al sujeto-en-proceso. La propuesta de Kristeva está en la incitación a socavar la raíz del lenguaje para encontrar la matriz del sujeto. Así, esta teoría creativa/conflictiva sitúa al sujeto-en-proceso en punto de partida cuyo espacio es irrepresentable. Este espacio corresponde al ámbito pre-verbal, inaudible, dominio de lo gestual, previo a la diferencia mujer-hombre; en este núcleo teórico se funda la Jorá semiótica —cora, del griego: espacio, lugar— donde según el semanálisis se constituye la subjetividad.

El semanálisis interroga a la materialidad misma del lenguaje hasta pulverizarla, hasta retrocederla a su origen: lugar previo y exterior al sujeto, pura pulsión, campo de lo semiótico por excelencia, “musical”, pre-verbal, anterior a todo signo, a cualquier posición del sujeto en el lenguaje y, por tanto, precedente al ego, al orden simbólico

Conocedora de Freud, Kristeva no postula una subjetividad fracturada por el deseo, en cambio señala la noción del sujeto-en-proceso, como sujeto puesta a prueba, mutante, en transito permanente, que se desliza desde lo semiótico a lo simbólico y de viceversa, en un proceso de avance y regresum intermitente.




Para Kristeva la subjetividad humana se estructura sobre el armazón del sujeto-en- proceso que se constituye por el orden simbólico y a la vez por la subversión de éste. En la confrontación semiótico/simbólica se desencadena el estallido del significante, el quebrantamiento del significado, la pulverización del sentido y el advenimiento del lenguaje poético, del goce, deviniendo así la construcción de la subjetividad. Es importante aclarar que este sujeto no carece de racionalidad.


El valor de la memoria


Retomando a Freud, Kristeva establece el valor de la memoria (anamnesis), la memoria sepultada en lo inconsciente o depositada en la historia personal, para integrarla en la narración o construcción de la subjetividad, dicho elemento puede cristalizar en la escritura del texto que somos como sujetos pues “{La médula de la narratividad esta en el salto} en el que el querer-decir se transforma en el poder-escribir procediendo así a la desmitificación de lo verosímil”[4]. Y admitiendo que el sujeto que así se narra no carece de conocimiento, saber y racionalidad.


Cierta verdad subyace a todo lo que es enunciado


El valor de la construcción del sujeto es evidente hasta este punto, no obstante cabe aclarar que dicha construcción no se da de forma arbitraria, caprichosa o sinsentido, sino que por el contrario, en la interrogación del lenguaje y su pulverización subyace uno de los elementos más importantes para toda construcción, tanto del sujeto como de su narración, este elemento es: la búsqueda del sentido, pues como lo enuncia Kristeva:


[El] querer-decir, [es] por lo tanto, proporcionar un sentido que, sea refiriéndose a un objeto, sea refiriéndose a una norma gramatical, es un conocimiento, un saber (incluido en su meta-racionalidad); cierta verdad subyace a todo lo que es enunciado; el lenguaje es siempre un saber, el discurso es siempre un conocimiento para que el pronuncia o escucha el habla en la cadena comunicativa.[5]


De esta manera es evidente que la construcción del sujeto a través de la narratividad se preocupa por el dar sentido, tanto al concepto de sujeto como al sujeto en sí mismo.


Conclusiones

  1. Es importante resaltar que la teoría de la narratividad, en general, tiene restricciones, es decir, puntos de apoyo que ayudan a encauzar el discurso, para que éste no se transforme en un descentramiento a-crítico donde Todo vale.

  2. Todo proceso de narratividad debe ser crítico, abierto y dispuesto a la auto-revisión e combinación de elementos para lograr una teoría del sujeto con mayor capacidad integradora y, por lo tanto, más rica y adecuada.

  3. El problema del sujeto es irreductible a la simple lucha-dicotomía Cuerpo vs. Mente.

  4. La construcción de toda narración se enraíza en la estructura de la lengua: Lenguaje-pensamiento-mundo forman una tríada indisoluble.

  5. Para la construcción de la respuesta más acertada o aproximada sobre el problema del sujeto debemos olvidarnos de las parcelaciones del conocimiento y los antagonismos entre las disciplinas. Ya que el sujeto se construye en el intercambio y la vivencia de todas éstas. El sujeto no es un concepto unidimensional, sino proteíforme.

  6. El concepto de narración no sólo se circunscribe a lo que oficialmente entendemos ello.

  7. Rescatar y aplicar la simbiosis que se da entre el cuerpo y la razon en la teoria Kristevana, donde el cuerpo no es relegado, ni sobrevaluado frente a la razón, y donde mas bien se les ve ambos como parte de una unidad integral capaz de generar un discurso del sujeto en su conjunto y equilibrio

  8. Dejar claro que el lenguaje es anterior a la sexualiación del sujeto, pero sin omitir un proceso previo de toma de conciencia y reconocimiento de que el cuerpo sexuado determina las narraciones que se hacen del sujeto.

  9. Re-pensar e integrar el concepto de lo materno como una buena ejemplificación de la construcción del sujeto como un ente y/o concepto en gestación. También rescatar la noción de lo materno en Kristeva, reconociendo a este concepto como un concepto que se centra en las funciones del sujeto desde una postura no falocéntrica y re-significada.

  10. Re-volver al poder y al uso del lenguaje como una forma de significancía lúdica y comunicativa, aunque reconociendo sus limites.


----Margarita Valencia Triana



Bibliografía Básica.



Kristeva, Julia. Semiótica. Vol. I y II, Espiral/ensayo, 2da ed. España, 1981.

Kristeva, Julia. La revuelta intima. Literatura y Psicoanálisis. Eudeba, Argentina 2001.

Kristeva, Julia. Sentido y sinsentido de la rebeldía. Literatura y psicoanálisis. Editorial Cuarto Propio, Chile, 1999.

Paris, Diana. Julia Kristeva y la gramática de la subjetividad. Ed. Campo de Ideas, España, 2003.


Bibliografía Complementaria

Ricoeur, Paul. Tiempo y Narración. Vols. II Y III, Siglo XXI editores, México, 1995 (vol. 2)/ 1996 (vol.3)

Paul Cobley y Litza Jansz. Semiótica para principiantes. Era Naciente, Argentina, 2001.

[1] Ricoeur, Paul. (1984/1995). Tiempo y Narración. Vol. II, en Siglo XXI editores, Págs. 420-468.
[2] Kristeva, Julia. (1981) Semiótica. Vol. II, Espiral/ensayo, 2da ed. Pág. 7.

[3] Paris, Diana. (2003). Julia Kristeva y la gramática de la subjetividad. Ed. Campo de Ideas, España,.Pág. 83.


[4] Krsiteva, Julia. Op. Cit. Pág. 9.
[5] Ídem.

 
viernes, febrero 11, 2005
  HOY, DENTRO DE UNA HORA (ALLÁ LAS SIETE P.M. ,ACÁ LAS ONCE A.M.) EN MADRID!!!

La Fundación Feminista ENTREDÓS nos ha dado un espacio dentro de su calendario de actividades para presentar la publicación La Línea* y el proyecto en coedición LA LÍNEA/PRESSLESS con la serie de libros: Ediciones de la Esquina. Primera persona: Ella de Omar Pimienta, en la voz de Abril Castro; Jueves Fausto en la voz de la autora Margarita Valencia Triana y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos. (La eternidad en un paso. Un paso no en falso) de la que esto escribe en la voz de Carmen Caballero Prado.

Está por demás decir que seguimos contentas trabajando en este proyecto con, por y para las mujeres creadoras.

Está por demás decir que las Ediciones de la Esquina es un proyecto para toda aquella persona creadora interesada en trabajar con nosotras.

Está por demás decir que agradecemos profundamente la colaboración, el respeto y el apoyo de la gente que nos han ayudado a, poco a poco, ir haciendo tangible, visible y fuerte este proyecto.

Seguimos pues trabajando en ello. Y celebrándolo cada día!


ADELANTE!

Fundación Feminista Entredós
Viernes 11 de febrero de 2005
Calle Marqués Viudo de Pontejos 4,
28012, Madrid, España.
7:00 pm


* La Línea, proyecto independiente que comienza en el extremo noroeste de la Frontera México-Estados Unidos. La Línea, publicación que conjunta las artes visuales y la literatura. 
miércoles, febrero 09, 2005
  AFORÍSTICA MEXICANA



Domingo 6 de febrero de 2005 en La Jornada Semanal

Selección de Javier Perucho


 
viernes, enero 28, 2005
  En Tijuana tambien hay monaquía y la Reyna se llama Violencia.



(El parlamento: Los narcos y el Machismo)



-MVT
 
  Antes y Ahora



Antes no habia Joyeras sólo joyas.







(Estoy diciendo la palabra, ¿puedes escucharla?)


-MVT
 
  La novela contemporanea es una voz entrecortada.


-MVT
 
  Los Olvidos de Marx

Olvido decir que:

EL CAPITALISMO ES UN PACTO PATRIARCAL INTERSEXISTA.


-MVT
 
  De Montaigne a Kant

1.- El ensayo es una Rapsodia. Una Rapsodia no es un Sistema.

2.- Ensayar es equivocarse muchas veces. El ensayo es un proceso de Deriva.

3.- El ensayo es Encantar, no en-Kant-ar.

4.- El ensayo es ensayarse, esperando o temiendo, que esta vez el resultado del exagium produzca una explosion definitiva.


-Margarita Valencia Triana
 
domingo, enero 09, 2005
  LUNES 10 DE ENERO

Primera presentación de la serie editorial:

De La Esquina/ Anortecer
(La Línea/Pressless)


Jueves Fausto
Margarita Valencia Triana

Primera Persona: Ella
Omar Pimienta

Bravísimas BravérrimasAforismos
(La eternidad en un paso. Un paso no en falso)
Amaranta Caballero Prado

Los esperamos en la librería Sor Juana, en punto de las siete de la tarde.

Avenida de Las Palmas #4390

(Referencia: centro comercial Las Palmas, ISSSTE, una cuadra y media arriba, mano izquierda).


La Línea
 
miércoles, diciembre 15, 2004
  DICIEMBRE ME GUSTÓ PARA LEERTE

Co-ediciones La Línea/Pressless. Ediciones de la Esquina/Anortecer
Tres libros tres.


Bravísimas Bravérrimas
Aforismos
(La eternidad en un paso. Un paso no en falso)
Amaranta Caballero Prado (Guanajuato Gto. 1973, como a las 5:32 p.m.). Llegó a Tijuana buscando una mejor vida –como tanto migrante– y se encontró con un muro que se ahogaba. Ha probado diferentes trabajos para poder sobrevivir en la frontera: traficante y vendedora a menudeo de líneas, copilota del taxi del amor, vendedora ambulante de poemales, diseñadora editorial. Actualmente es poeta empírica y madre soltera de la gata-tigra más sádica del norte.
amaranoia@hotmail.com
www.amarantacaballero.blogspot.com

Primera Persona: Ella
Omar Pimienta (Tijuana, B.C. 1978). Herrero ilegal. Jugador de basketball. Fotógrafo. Booklegger irredento. Joyero. Siempre a punto de llorar. Instalador. Vegetariano. Estudiante. Zurdo. Omar Pimienta ve bailar las bolsitas del té de damiana mientras se inunda de letras. Vive en la Liber. Armadillo.

omarpimienta@hotmail.com
www.omarpimienta.blogspot.com

Jueves Fausto
Margarita Valencia Triana (Tijuana, B.C. 1980). Filósofa. Metralla. Bala y gancho al hígado. Miss Violence en fuga la mira atónita. Cuando Margarita Valencia se pone la mano en la sien como si fuera un revólver, Medusa vuelve. En rojo.
sayakyetel@hotmail.com
www.sayak.blogspot.com

Desde la mismísima Tiyei, puesn!--crg
 
lunes, noviembre 08, 2004
  De cómo un encuentro de escritoras terminó en desencuentro con machos
por Eve Gil

Aparecido en Arena de Excèlsior (www.suplementoarena.com)

El pasado VI Encuentro Internacional de Escritoras Inés Arredondo, efectuado entre el 23 y el 26 de septiembre, suscitó un par de insípidas notitas en los diarios de la ciudad sede, Guadalajara, y una que otra en los de circulación nacional. De hecho, el único que cubrió con seriedad e inteligencia dicho acontecimiento fue La Crónica de Hoy, a través de su editora de cultura, María Lourdes Pallais (que es, asimismo, una espléndida novelista aunque haya acudido en plan de reportera). Con tristeza constaté que nadie entendió el verdadero propósito de este encuentro: a la indiferencia manifiesta en un par de notitas de incómoda localización, perdidas en un maremagno de notas consideradas de mayor relevancia no obstante ser de índole local y no internacional -aunque uno de estos diarios, El informador, “prestó” a unas edecanes que se apostaron en las mesas de análisis, con la intención, seguramente, de embellecer un ambiente de feas y frígidas académicas, de “mujeres que saben latín, sin marido ni buen fin”, que, ¡oh ironía!, resultaron ser mucho más bellas y voluptuosas que dichas señoritas-, se suma la evidente ineptitud de los anónimos reseñistas para captar el mensaje principal de las magistrales conferencias de las maravillosas escritoras Ana María Navales y Alicia Steimberg (española y argentina respectivamente), ya no digamos las ponencias que iban mucho, pero mucho más allá de enaltecer la “literatura femenina” por encima de la “masculina”, como absurdamente destacaron algunos que confundieron una celebración del ingenio femenino con una asamblea de feministas rabiosas y castradoras. El lema del encuentro, que cada año tiene su sede en un país distinto (el próximo será en Galicia, España, la tierra de Rosalía de Castro), no insinúa en ningún momento que el tema a tratar sea la literatura femenina, por una razón muy sencilla: no existe tal literatura, por más que se hayan devanado los sesos para demostrarlo los detractores varones de este encuentro, “tan desnudos de noticias”: la crítica de y para la obra escrita por mujeres, era el verdadero asunto a tratar. “La literatura no tiene sexo -escribió Francisco Arvizu en su columna de El informador titulada “La fosa y el péndulo”, suponiendo seguramente que descubría el hilo negro -. Primero, o es o no es (respecto a la mera redacción); segundo, hay únicamente buena o mala literatura.” Esta frase, que aparece como metida como con calzador entre notas sueltas relacionadas con la presentación de un libro, las declaraciones de un asesor del Centro Cultural Universitario y el derribo de árboles (esto último alarmante en verdad, pero nada que ver con el dilema genérico planteado porArvizu), no hace mención al Encuentro de Escritoras, pero se publica justo cuando éste se está llevando a cabo, lo que nos hace sospechar que el titular de la citada columna repudia dicho encuentro. El que las escritoras y académicas se reúnan a hablar acerca de otras escritoras, por la simple y sencilla razón de que ningún crítico varón se ha molestado en abordar y estudiar la obra de las mismas (alguien tiene que hacerlo entonces, ¿no?, sobre todo si estas autoras se encuentran a la altura de los autores más laureados y son, no obstante, desconocidas), da pie a toda clase de suspicacias, malos entendidos y bromas de pésimo gusto.

El punto culminante de este evento lo marcaría la participación de los críticos varones. En lo personal, esperaba que éstos, como el resto de las ponentes (entre ellos mi esposo, maestro en letras mexicanas por la UNAM, que, de principio, supuse sería incluido en la mesa de los varones, cosa que no fue así aunque no tardaría en comprender por qué), ¿analizara la obra de alguna escritora en particular, como hizo mi esposo; o que rindiera un enriquecedor punto de vista masculino acerca del quehacer literario de sus colegas mujeres, pero empecé a sospechar que la cosa iba por otro lado cuando un día antes de su participación en aquélla, la mesa más esperada, el escritor jalisciense Dante Medina (que por su extraño acento confundí con francés), que formaría parte de la misma, publicó en su columna “Maneras de habitar el mundo”, también de El informador, los siguientes comentarios bajo el título (y dale) “¿Existe la literatura femenina?”:

“Ardua y sencilla pregunta. Ardua, si queremos entender lo esencial de
lo-que-es-masculino y diferenciarlo de lo-que-es femenino. Sencilla, si nos parece de tan poca importancia que nos escabullimos respondiendo: “es como es”, o “es como todo”, o “allá cada quien”(...) Pregunta: ¿Existe “la literatura femenina”? Respuestas mexicanas. Respuesta 1: sí, pero no. Respuesta 2: puede que sí, aunque quién sabe. Respuesta 3: sea como sea, ni nos perjudica ni nos beneficia, sino todo lo contrario. Respuesta 4: eso depende de lo que cada quién entienda por “literatura femenina”, ¿no es cierto? Respuesta 5: entonces, digo yo, pues, si es así, como quien dice ¿verdad?, que es como si dijéramos, a ver, primero nos vienen con que la “literatura femenina” ¿y luego qué? No, chato, van a salirnos quesque con la “literatura masculina”, y de ahí ya no paramos...”

Desconocía hasta ese día la existencia de Dante Medina, y me disculpo por mi ignorancia pues resultó ser uno de los escritores más becados y premiados de nuestro país; un genio, un tocado de los dioses, un descendiente de aquel cuyo nombre ostenta... un chingón, nos dijeron; ¡cuidado con él!, le advirtieron a mi despistado esposo, indigno de compartir el podio con aquél por estar más interesado en la investigación académica que en ser amigo de los señores que se reparten el queso; loado sea Dante, aunque su estilo cantinflesco me hizo albergar ciertas dudas: ya sabemos, de todos modos, cómo las gastan en el medio literario oficializado donde el talento es lo que menos importa. Al día siguiente de leer estos insólitos comentarios asistí a la mesa precedida por Medina y otros dos varones, al parecer académicos de la UAG, José Brú y Jorge Souza (también estaban programados Ildefonso Meza y Rogelio Guedea, y quienes, una de dos, o menospreciaron el tema, o rehusaron mofarse de las asistentes), en un auditorio que rebosaba de escritoras y
estudiosas de la literatura.

El primero en hablar fue Medina, y lo que dijo, aunque pretendía sonar más dulce, más
suave y todavía más ininteligible y capcioso que su comentario periodístico, fue, palabras más, palabras menos, que las únicas y genuinas escritoras de este mundo son las musas; que las escritoras, así como los escritores, obedecen al dictado de esas divinas tiranas, desnudas y de enhiestos pechos (un pelito le faltó para agregar: 90-60-90, con todo y el consabido ademán), por consiguiente, “la literatura no tiene sexo”. A su discurso arjonesco, ya no cantinflesco, se sumó el del señor Brú que empezó diciendo que tenía cuatro hijas, ocho nietas, treinta tías y no sé cuántas mujeres más, con lo que pretendió, como se dice en el argot popular, ponerse el guarache antes de espinarse. Procedió a burlarse de esa nueva tendencia de incluir a las mujeres en el discurso (“ciudadanos y ciudadanas”, “compañeros y compañeras”, etc.), con lo cual hubiera podido decir que estoy de acuerdo si no fuera porque eso no tiene absolutamente nada que ver con la literatura escrita por mujeres. Concluyó su intervención con una enternecedora revelación: “he leído a Laura Esquivel y a Isabel Allende, y me encantan”. El tercer participante, Souza, algo más prudente, leyó una abalanza a dos personajes jalisciences, José María Vigil y el Padre Agustín Rivera, que abogaron por las mujeres con inclinaciones poéticas a finales del siglo XIX y llegó el primero de ellos a publicar una antología que nos hizo el infinito favor de titular 89 poetas de finales del siglo XIX, y no 89 poetisas, lo cual, de entrada, habla muy bien de él. Fue el único que aportó, al menos, un dato valioso e interesante, del que los propios Medina y Brú debieron tomar nota. Todo es, a decir de estos dos señores, divino y encantador, un paraíso donde escritores y escritoras pueden deambular felices y desnudos, a sus anchas, alternando la jugosa manzana del éxito y las becas del Fonca. Los siglos de marginación que han dado origen a que las mujeres se dediquen a rescatar a otras que murieron sin haber recibido el reconocimiento merecido se esfumaron en ese instante, por obra y magia de Medina y Brú. Escritoras silenciadas, marginadas, humilladas y menospreciadas nunca han existido porque ellos así lo decretaron. Y mi palabra es la ley, diría el buen José Alfredo, que por lo menos no se molestaba en fingir que no era machín. Ergo: el Encuentro Internacional de Escritoras era una real idiotez y las mujeres ahí reunidas éramos unas histéricas que insistíamos en promover la obra de otras mujeres nada más por fastidiar a los hombres. Ya que ninguna de las damas presentes se atrevió a aclararles de qué se trataba la cosa y se contentaron con el cuento de las musas y las ochenta y nueve hermanas, tuve que alzar mi mano de mujer necia e impertinente, de uñas mordisqueadas y hambrientas de crema. Se me hizo entrega del micrófono y les hice la siguiente pregunta, realmente estúpida:

-¿Puede alguno de ustedes decirme cómo es que, si bien William Faulkner y Carson
McCullers triunfaron al unísono y gozaron del beneplácito de la crítica de su tiempo, que los consideraba igualmente buenos, hoy todo el mundo conoce a Faulkner y ha olvidado a Carson?... ¿Por qué si se considera que los mejores autores que ha dado Austria son Thomas Bernhardt y Elfriede Jelinek, todos saben quién es Bernhardt e ignoran quién es Jelinek?... ¿Por qué en más de cien años de Premios Nobel, solamente nueve mujeres han ganado el de literatura?...

La respuesta nunca llegó, claro. La sigo esperando. Los caballeros se miraban entre sí, como preguntándose unos a otros quién era esa vieja greñuda (o sea, yo), de qué diablos estaba hablando, quiénes eran esas Calson y la tal Felinek?... y todo ese rollo del premio Nobel... ¿a quién le importa el Premio Nóbel si no se lo ganaron ni Borges, ni Kafka ni Cortázar ni Musil? Hombres, hombres, hombres... ¡díganme el nombre de una sola mujer que ustedes consideren que merezca o haya merecido el Nobel! Silencio. Siempre silencio...

-Lo siento mucho -dijo Dante Medina; un Dante que es exactamente lo contrario de aquel en cuyo honor lo bautizaron: el que amó a una mujer al grado de elevarla por encima del sol y las demás estrellas -reconócelo, ustedes, las mujeres, llegaron tarde a la literatura...

-Sor Juana fue lo que Shakespeare a la literatura inglesa, lo que Cervantes a la
literatura española, lo que Dante (el auténtico, no usted) a la literatura italiana: la inauguradora de la literatura mexicana-le recordé.

-Pero Homero fue antes que Sor Juana -se jactó ese Dante que se negaba a mirarme a lo ojos por considerarme un insectillo molesto.

-Pero Eukhadiana de Siria fue mucho, mucho antes que Homero... 22000 años antes de
Cristo... antes que cualquier otro escritor en el mundo, ¿lo sabía?, escribía en tablas sumerias y su padre, que a Dios gracias no era machista como algunos que estoy viendo, mandó a construir una biblioteca para albergar todos los poemas que escribió su hija en honor a Innana, diosa de la escritura... mujer también.

Silencio. Bueno, no se discuta más, decretó el homónimo del poeta que más amo en el
mundo, con una pedantería y una soberbia impensables en aquel que buscó a su amada en el cielo, aunque ello implicara cruzar el infierno. La poeta quebequense Françoise Roy movió negativamente la cabeza mientras manifestaba su total desacuerdo conmigo. Otra se levantó a tomar el micrófono para regañarme... como siempre ha sucedido: la peor enemiga de una mujer es otra, particularmente cuando la ligan intereses mezquinos al influyentísimo hombre que ha sido increpado y cuestionado. ¿Para qué reproducir lo que dijo esta mujer?, no es para ella para quien escribo mi columna, ni ninguno de mis libros futuros y presentes; es para mujeres y hombres con la sensibilidad y la inteligencia suficientes para entender que lo que hago no es marginar la literatura escrita por los hombres (creo que el lector ha descubierto ya mi muy especial devoción por la obra del florentino, que incluso es eje de mi próxima novela, narrada desde un punto de vista masculino), sino extraer del cofre de los tesoros esas maravillosas y poco conocidas (o completamente desconocidas) obras de autoría femenina para entregárselas; para sorprenderlos (y sorprenderlas, diría Brú) con el talento y el genio de tantas escritoras injustamente ignoradas y marginadas.

El resto de las participantes esperaron a que terminara el show para rodearme en el patio del Museo Regional y felicitarme. Debo reconocer que me entristecí porque hubiera preferido ser aplaudida adentro y no afuera, sin embargo entiendo perfectamente que el miedo de las mujeres hacia el avasallante poderío de los hombres (tenemos 2% de la riqueza mundial, dato que sustenta lo que pretendo explicar y seguramente se refleja en el reparto de las dádivas gubernamentales) todavía nos asusta por las noches.

Es cierto: no existe una literatura femenina. Nada más absurdo, y así lo manifesté en mi ponencia. Hay mujeres que escriben como hombres (juraría que soy una de ellas) y hombres que escriben como mujeres; y mujeres que escriben como tales y hombres que como tal escriben, y lo que verdaderamente importa es la calidad de su escritura. Nada más. Lo que nadie puede negar es que hombres como los antes citados no tienen el menor interés en leer a sus colegas mujeres; que las marginan, que ellos son los primeros en dividir un bando que se decreta único al no invitarlas a sus congresos ni mencionarlas en sus ensayos (a menos que sea para alabar su busto) ni reseñarlas ni tolerarlas ni mirarlas a los ojos ni escucharlas. Así, entonces, vuelvo a preguntar, ¿si no nos leemos y estudiamos entre nosotras... quién lo hará? ¿Dante Medina? ¿El señor que únicamente ha leído a Isabel Allende y Laura Esquivel, y por consiguiente cree que todas son iguales?

Huelga decir que ningún periódico prestó importancia a esa minucia.


Eve Gil, narradora y ensayista.
Escribe la columna La Trenza de Sor Juana, en Arena.
evelinamaria@poetic.com


--crg

 
miércoles, noviembre 03, 2004
  LA LÍNEA
Número 2, tema Identidad.


Amig@S,

Los invitamos a la presentación de la publicación LA LÍNEA (No. 2 tema Identidad).
Haremos una celebración este viernes 5 de noviembre a partir de las siete de la tarde,
en el Cortijo de Playas (casa de la cultura). Estará con nosotras el Johnny Tecate.

Vengan a celebrar con nosotras y a divertirse en grande!

En la música:

DJ SAL
DJ CHARMANDER KIRU
DJ CLOUDY
DJ RAFA DRO


Corre la voz, la entrada es gratis!
Saludos!

Interdisciplinario LA LÍNEA



PD: Habrá un jején loco para llegar, Chayanne será un obstáculo. No desesperen en la carretera.
 
martes, octubre 26, 2004
  FÓTOGRAFA DE FRONTERAS


Verdun (Carretera hacia la cota 304)

Beirut-Sur del Líbano

Guatemala-México

México-Estados Unidos



Como si no pasara nada. Como si sólo el silencio. Laetitia Tura dispara hacia las fronteras.

http://laetitiatura.free.fr


Amaranta 
jueves, septiembre 30, 2004
  ENTREVISTA LA LÍNEA / BULBO

http://www.grrrlzines.net/interviews/lalinea_bulbo.htm 
miércoles, septiembre 29, 2004
  SIN PUERTAS VISIBLES DOES IT AGAIN!

Mexican writer headlines bilingual poetry reading
[Ryan Jones/The Daily Pennsylvanian]

"Sin Puertas Visibles' poet Ofelia Perez reads a poem in Spanish while editor and translator Jen Hofer takes notes at the Kelly Writers House. The two women presented works from the anthology of Mexican women's poetry in both Spanish and in English yesterday evening.
By pauline park
September 17, 2004

While Mexican poets such as Octavio Paz have been successful in marketing their work around the the world, others -- especially women -- have remained behind the scenes.

But at the Kelly Writers House last night, students and professors came out to show their support for Sin Puertas Visibles: An Anthology of Contemporary Poetry by Mexican Women, in light of National Hispanic Heritage Month.
The one-hour event showcased the works in Sin Puertas Visibles, a book with a smattering of poems and short stories written in Spanish by 11 different authors and translated into English.

The main speaker of the night was Ofelia Perez Sepulveda, a northern Mexican poet and self-proclaimed writer and producer originally from Guadalupe, Nuevo León. Since Sepulveda only speaks Spanish, she was accompanied by a translator, Jen Hofer, which allowed for the poetry to be accessible to a wider audience base. Hofer was also the person who edited and translated all the poems in Sin Puertas Visibles.

From a single blue podium, Sepulveda read some of her works, such as "Image of the Fish," as well as works by others who are also featured in the book, including Cristina Rivera-Garza's "Third World" and a piece by Maria Rivera.
After Sepulveda finished reading an entire piece in Spanish, Hofer followed with the English translation. The alternation and interweaving of the two languages allowed for a shared cultural experience.

"The breath and rhythm of these poems are important to me," Sepulveda said through Hofer's translation. "I express rhythms by breaking [between English and Spanish], and mold each poem this way." For Sepulveda, the most important aspect of poetry is the interaction and responses poets have to each other. She said the contrasts between certain poets allows for "a greater understanding of Mexican words."

In a field dominated by males, Sepulveda and other female Mexican poets are paving the way for other women to join their ranks by publishing all-female anthologies, such as Sin Puertas Visibles. "It's wonderful to hear contemporary writing from a Mexican woman," College senior Julija Zubac said. "It gives insight [into] one aspect of society that the author is from and [into Sepulveda]. Poetry is like a form of prayer."

This marks the first event this semester in a series of poetry readings at the Writers House. Director Jennifer Snead said she was pleased with the outcome of the reading. In honor of Hispanic Heritage Month, Writers House staff will also be collaborating with Casa de Los Soles, a Mexican community center in South Philadelphia.

--crg
 
martes, agosto 03, 2004
   
viernes, julio 23, 2004
  QUÉ SUCEDE ANTES DEL AMOR
Por Laura Novaro

[Reseña de Lo anterior publicada en La Jornada Semanal, 4 de julio de 2004, No. 487]


Cristina Rivera Garza, la reconocida escritora tamaulipeca radicada en San Diego, California, sorprende una vez más por su originalidad en su más reciente novela Lo anterior, en la que se destierran la narración de sucesos y los lugares comunes de las historias de amor. "Lo exasperante es que esto no es una historia", confiesa el narrador polifónico que por momentos revela su identidad cuando se reconoce la voz velada de la autora, quien nos advierte que esta no es una historia única, sino varias posibles, ni tampoco susceptible a ser descifrada, porque no es sino una disertación sobre el lenguaje.

 
Rivera Garza busca desentrañar aquello que siempre se fuga: los inasibles cimientos sobre los que se funda la idea del amor, porque lo único que sucede entre la pareja es la nada. Es una historia inventada que nunca llega a ser historia, pues en ella se imagina a una mujer que mientras fotografía el desierto en un vano intento por aprehenderlo encuentra a un hombre moribundo bajo la sombra de una roca. Después de fotografiarlo también a él se cerciora que aún esté vivo, para después encontrar un pequeño papel arrugado dentro de su mano. En él se halla escrita una frase que la hará tomar una extraña decisión: "El amor siempre ocurre después, en retrospectiva. El amor es siempre una reflexión..." Ese encuentro, real o imaginado, es el detonante que desata una profunda reflexión acerca de la relación amorosa, porque anuncia el potencial de una historia de amor que vendrá siempre después, como una promesa.

La novela carece de un conflicto y un desenlace, pues Rivera Garza maneja una serie de registros narrativos que con irónica languidez revela la imposibilidad de comunicación amorosa a través del lenguaje. ¿Por qué? Porque el amor, mientras sucede, no puede traducirse en palabras. Cuando se logra plasmar la historia en lenguaje es porque ya ha quedado en el pasado, como la escritura es la traición al lenguaje hablado y a su cualidad de ser siempre presente. El amor nunca puede aprehenderse, pues significaría que ya ha quedado atrás.

Como el dolor que carece de una referencialidad clara, como el expresionismo abstracto que deja al ser humano sin palabras al sólo emitir sonidos bestiales a causa de esa incapacidad de lenguaje, ella, la mujer del desierto, la extraterrestre desde el punto de vista masculino, la mujer total, es feliz cuando logra desmembrar los objetos y sacarlos de su contexto. El hombre que es todos los hombres –el que yace en el desierto, el doctor, el ventrílocuo al que la mujer conoce en un restaurante, el hombre que se desvanece– comparte con ella historias ajenas con la convicción de que todo lo verdadero sucede en sueños. El lenguaje del amor sólo puede ser imaginado; su verdadera historia, un invento, una construcción artificiosa de la mente que extrae los sentimientos e intenta definirlos aun a sabiendas de que se disolverán en el vacío. Ese vacío es el que la autora metaforiza en el desierto, un desierto espacial, el espacio conformado de palabras; y el simbólico, el abismo entre seres de distintos planetas como el hombre y la mujer, el desierto mental en el que divaga un hombre que yació casi muerto con un trozo de papel en la mano, y una mujer que saluda desde su propio planeta a un extraño. Lo anterior es el afán de recordar lo que no se ha podido olvidar, el preludio que anuncia el vacío generado entre el hombre y la mujer, la "historia diminutiva de la resolana" que precede al anochecer como un "sonido anaranjado de la melancolía". Cristina Rivera Garza juega con la construcción de un sueño como única narrativa posible, conformado por trozos de la vida y de la muerte.

--crg

 
miércoles, julio 14, 2004
  ALIANZA FRANCESA TIJUANA* COMUNICADO
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Mañana Jueves 15 de Julio, a partir de las 8:30 pm

La Alianza Francesa y el interdisciplinario La Línea invitan a la presentación de la revista Los Flamencos No Comen (Francia).


Los Flamencos No Comen revista independiente, editada e impresa en Montpellier, Francia, publica textos relacionados con literatura, filosofía, política y arte contemporáneo.

El número cinco de esta revista ha sido realizado con la colaboración de varias autoras del Interdisciplinario La Línea, así como de Florencia Bianco y Selene Preciado que han participado en la publicación 2, con el tema de Identidad.

La Alianza Francesa con sede en la ciudad de Tijuana convoca al público en general a la lectura bilingüe que se llevará a cabo el día jueves 15 de julio en sus instalaciones, a partir de las 8:30 p.m. dentro del marco de actividades de la Alianza con motivo de las celebraciones del 14 de julio, día nacional de Francia.

La lectura será realizada con las integrantes del Interdisciplinario La Línea y con la participación de algunos de los estudiantes de la misma institución.



Entrada gratuita.


Amaranta Caballero Prado
 
lunes, junio 28, 2004
  EL AMOR DESPUÉS

[Reseña aparecida en Y me paso a retirar, la columna de Ana García Bergua que aparece en La Jornada Semanal, suplemento cultural del periódico La Jornada, Julio 27, 2004]

Y entonces lo supo por segunda vez: el amor sólo se experimenta después, en la reflexión que sucede a la descompostura interna que sólo atenúa, a veces, el lenguaje amoroso que, según algunos, no fue creado sino hasta el siglo XII o XIII.
Cristina Rivera Garza, Lo anterior.

Cristina Rivera Garza ha escrito una novela en la que los personajes desaparecen, o más bien no acaban de aparecer, y el amor sabe si lo fue hasta después, hasta que de las figuras de los amantes no quedan sino estatuas. Lo anterior (Tusquets, 2004) la última novela de la afamada autora de Nadie me verá llorar y La cresta de Ilión, entre muchas obras, aborda el amor desde la perspectiva de una caja hueca en la que se concatenan imágenes y sensaciones, como en el interior de una cámara fotográfica. Una mujer que recoge a un hombre desmayado a la sombra de una roca en el desierto, un hombre que habla con una mujer en una terraza, una mujer que habla con otro hombre en una habitación oscura, una mujer de otro planeta tocada por la muerte, un hombre de otro planeta, un hombre que en realidad es una mujer, todos reúnen sus voces y las alternan en esta curiosa novela en la que se construyen imágenes y relaciones que de antemano se van anulando.

Le diría: un ente (masculino, femenino, neutro, polimorfo) identifica a otro (masculino, femenino, neutro, polimorfo) y deciden (basados en datos apenas existentes) conocer lo que serían con la intromisión del otro. Todo esto ocurre en un punto del tiempo (el invierno, demasiado tarde, por anticipado) y en un lugar (el lugar es lo de menos). Ese proceso, añadiría después, no es más que una descompostura interna que, justo como el dolor, reta cualquier capacidad explicativa del lenguaje. Si se da, si ocurre, el proceso es innombrable. Si se da, si ocurre, el proceso sólo podría ser descrito cabalmente con la palabra nada. Si se da, si ocurre, el proceso sólo puede existir después.

En la novela de Cristina Rivera Garza, el amor es una serie de conductas, por decirlo así, enloquecidas, lo que el narrador llama en el libro "una descompostura interna". Los seres sometidos a dicha descompostura a raíz del choque con el otro, tienden a desaparecer, a borrarse. La novela, entonces, se arma con una serie de paradojas como las que vive uno de sus personajes, un hombre que repite que está tratando de recordar algo que no puede olvidar; o que avanza en línea recta "pero no hacia delante, hacia el exterior, sino en dirección hacia su propio cuerpo".

El amor convencional aparece en la novela retratado como una conducta más, la de la Mujer Enamorada:
Emocionada, la mujer abrió los brazos y lo aceptó por completo, de inmediato. Supuso que con él conocería el dolor y la felicidad, y ninguna de las dos cosas amedrentó su deseo. Pronto se dio a la tarea de conocer todo sobre él: la infancia, la adolescencia, el inicio de la edad adulta. Quería su biografía entera. Necesitaba el mapa de su tiempo para colocar sus banderas en el punto preciso de su propia aparición. Así lo hizo. Cuando, apenas unas semanas después, llegó al punto preciso, le puso palabras al momento:
–Tú eres mío –aseveró.

Pero en realidad, en la novela de Rivera Garza, los hombres en realidad son mujeres y las mujeres en realidad son hombres, o no importa. En esta operación de fragmentación narrativa, es como si se estuviese hablando de un conjunto de moléculas que se relaciona con otro, o con otros, no hay sociología: si acaso física o prehistoria, como para preguntar si cuando nos encontramos somos voces, somos hoyos vacíos, somos huecos donde nos acomodamos, pedazos de cuerpo, sensaciones, situaciones vacías, o bien ventrílocuos, cajas de resonancias de otras voces que no son la nuestra. Lo anterior desgrana todos los elementos de los diversos encuentros amorosos y los hace resonar en esta cámara narrativa.

La narrativa de Cristina Rivera Garza es a la vez móvil y poderosa: da significado a las palabras para quitárselo, y viceversa, tratando de dar forma a la fugacidad. El experimento de esta novela es notable por la pericia de su autora para jugar narrativamente con elementos sensoriales y sentimentales. A la vez se permite humoradas, cultismos, poemas, algunos chistes y esas bromas crípticas que sólo dan risa a los amantes. De nuestra poblada generación de narradores es uno de los más virtuosos y notables.

--crg 
jueves, junio 17, 2004
  LA LÍNEA EN SAN DIEGO AGAIN!


Este viernes a las ocho de la noche, lectura de La Línea en el espacio Voz Alta,dentro del Summer Revibe.


VOZ ALTA

Carving out its own 550 square feet of space in 2002, Voz Alta's downtown space is host to poets, writers, speakers, art exhibitions and workshops. The group is an arts- and community-based non-profit propagating cultural awareness through various art mediums, from visual art and spoken word to writing and creative outreach.

Linked through founders and primary artistic contributors, Voz Alta is commonly associated with Taco Shop Poets (TSP), a passionate collective of spoken word poets who serve up healthy portions of awareness to the willing. TSP had its first reading in 1994 at La Posta taco shop on Washington Street. Taco poets include Adrian Arancibia, Adolfo Guzman Lopez, Miguel Angel Soria, Tomas Riley, Paul "ThaiMex" Phruksukarn, Bennie Herron and various musicians.

Voz Alta, which formed in the late '90s as a cradle for TSP and other Latino forms of culture and expression, hosts a Latin jazz open-mic night on Thursdays and a women's writing workshop (Brujas y Bellas -- witches and beauties with on the second and fourth Tuesday of the month. Traveling speakers, poets, musical and theatrical productions and art exhibitions representing many cultures make up the remainder of Voz Alta's active monthly calendar.

Space is limited in the downtown space, located on E Street between 9th and 10th Avenues, particularly for well-known speakers. Arrive early or you'll be outside on the doorstep hoping to hear through speakers or open windows.



NO FALTEN!!!




Amaranta Caballero Prado
 
lunes, junio 14, 2004
  ORGULLOSÍSIMA FELICITACIÓN!!

4a Muestra. Documentales y fotografía de América Latina
6 - 15 Mayo. Albacete. Castilla-La Mancha



Cuando alguien decide hacer un documental, su creatividad y su compromiso se ponen en marcha para transmitir su visión de la realidad que lo motiva. La necesidad de compartir una historia, un problema, una respuesta, provoca un arduo proceso de investigación y producción, que muchas veces se frustra, o que si culmina con la realización de la obra, luego padece las limitaciones de difusión ya establecidas. La exhibición de estos trabajos, que generalmente buscan romper el "status quo", es todo un desafío, y las Instituciones que reciben esta Muestra han decidido afrontarlo con nosotros.

Esta 4ª Muestra "Documentales y Fotografías de América Latina" es, una vez más, el resultado de ese compromiso de muchos realizadores y fotógrafos, por sus realidades, crudas y enriquecedoras. Un compromiso con la gente de a pie, con su pasado y su presente, con sus artistas, sus trabajadores, sus jóvenes, sus mayores, su memoria. Con una creciente participación de profesionales de renombre y también de jóvenes debutantes, la selección de trabajos para la presentación de la Muestra en Albacete, se hizo todavía más difícil que en años anteriores. Estos programas de la Itinerancia permiten presentan lo mejor de lo mejor de las producciones sobre América Latina.

Gracias al esfuerzo de muchas Instituciones y Empresas que han creído necesario este nuevo acercamiento entre los pueblos, podemos realizar una vez más esta apuesta por la capacidad de entendimiento y solidaridad que nos habita a todos, más allá de las fronteras.

Esta Muestra es, en definitiva, una expresión de la libertad de pensamiento y opinión en la que creemos, un deseo de construir un conocimiento respetuoso y reflexivo, entre todos, en pos de un mundo donde la vida sea más digna para todos los seres humanos.

La 4ª Muestra "Documentales y Fotografías de América Latina", ha quedado compuesta por 96 documentales y 240 fotografías, de realizadores de 22 nacionalidades de América, Europa y Australia. La selección ha sido mucho más ardua de lo esperado por la cantidad y calidad del material recibido. Queremos agradecer a todos los participantes por su respaldo a este evento.

También se presentarán cinco programas especiales, constituidos por reconocidos largometrajes y magníficos documentales sobre el mundo de los Pueblos Originarios de América.

ACUERDO DE COLABORACIÓN CON EL INSTITUTO CERVANTES.

En el mes de febrero de 2004, ha quedado establecido este Acuerdo de Colaboración, para difundir los trabajos de las Muestras Documentales y Fotografías de América Latina".

Gracias a este Acuerdo, muchos de las producciones seleccionados para las distintas Muestras organizadas por ProDocumentales podrán ser exhibidos en los Centros Culturales que el Instituto Cervantes tiene en los países de habla no castellana en todo el mundo.

Así, se multiplican las posibilidades de difusión de estas obras, ya que permitirá que un número incalculable de personas de los cinco continentes, interesadas en las realidades iberoamericanas, puedan disfrutar de los documentales y las fotografías que representan la diversidad de culturas de nuestro infinito continente humano.

También multiplica las posibilidades de acceder a los circuitos comerciales de difusión, porque se pretende invitar a las exhibicones de estos trabajos, a profesionales de los medios, productores y distribuidores de cada lugar de presentación.





FOTOGRAFÍAS SELECCIONADAS

Astiasarán Arias, Lisandra - Cuba - 4 color
Barragán, Juan Pablo - Ecuador - 3 B&N
Bonleux, Ludovic - Francia - 5 B&N

Caballero Prado, Carmen - México - 1 color

Cabellos Damián, Marilú - Perú - 5 B&N
Campos, Claudia - 3 color
Cattáneo, Susana - Argentina - 5 color
Cavalcanti Tedesco, Marina - Brasil - 5 color
Cristóbal Pérez, Armando - Cuba - 5 color
Espinosa Servin, David Octavio - México - 2 color
Facal Pombo, Alejandro - Uruguay - 5 color
Ferraris, Luis Alejandro - Argentina - 5 B&N
Fessel, Mónica - Argentina - 5 color
Forsberg, Carmen Luisa - Perú - 3 color
Fredes Cifuentes, Marco Antonio - Chile - 5 B&N
Gallardo, Rafael - Venezuela - 2 B&N
Gallino, Martín - Argentina - 5 color
Gimbatti, Carla - Argentina - 5 B&N
Gómez, Sebastián Alejandro - Argentina - 4 color
González García, Miguel Ángel - España - 5 color
González, Claudia Fabiana - Argentina - 5 color
Guestrin, Analía Raquel - Argentina - 5 B&N
Hausser, Niklas - Alemania - 4 color
Hoyos, Carlos - USA - 5 color
Jirón, María Teresa - Argentina - 5 color
Kerhart, Walter - Argentina - 5 B&N
López, Cristina - España - 5 color
Lucien, Carmen - Venezuela - 5 B&N
Machado Hernández, Daniel - Uruguay - 5 color
Mattos, Marina - Brasil - 5 B&N
Mora, Carlos - México - 4 color
Morales, Olga - Argentina - 5 color
Muniagurria, Mercedes - Argentina - 5 color
Pereyra, Emanuel - Argentina - 5 B&N
Piñeyro, Patricia - Argentina - 5 color
Pozas, Florencio - México - 5 B&N
Quaranta, Agustín - Argentina - 1 color
Regis, Marisol - Perú - 5 B&N
Rial, Darío - Argentina - 3 color
Rodríguez, Juan Carlos - España - 5 B&N
Rojas Mariño, Cesar Manuel - Venezuela - 5 B&N
Romano, Rubén - Argentina - 5 B&N
Sagone, Daniela - Guatemala - 4 color
Salgado, Jorge - México - 4 color
Saphira, Tina - Brasil - 5 color
Shuster, Flavia - Australia - 5 color
Smith, Bárbara - Argentina - 5 B&N
Solís, Javier - Colombia - 3 B&N
Spalletti, Horacio - Argentina - 5 B&N
Tzontemóc, Pedro - México - 5 B&N
Valido, Nerina Grisel - Argentina - 5 "colage"
Valladares, Felipe - Chile - 5 B&N
Vega, Marianela - Perú - 5 color
Wolf, Carlos - Argentina - 5 color

Organiza: Asociación ProDocumentales, Cine y TV

www.prodocumentales.org



Amaranta Caballero Prado
 
sábado, junio 12, 2004
  CLICHES




El cliché, es entendido como una frase típica, usada y trillada. Sin embargo, el motivo de tal desgaste se debe a su uso excesivo, no obstante esto obedece a que los clichés son tan ciertos como axiomas. Por ello es necesario, replantear y entender toda la sabiduría que se esconde detrás de frases como:

El tiempo lo cura todo

Cada cabeza es un mundo

Las palabras no alcanza para decir lo que necesito


Los clichés resultan tan usados porque, como ya he precisado, son sentencias emblemáticas y ciertas que se vuelven populares a la vez que ignoradas o repudiadas. De esta manera se transforman en frases repetitivas y descalificadas. Sentencias que no deben ser emitidas para no caer en la embarazosa situación de argumentar con palabras o sabidurías gastadas. Pero ¿ qué significan y cuál es la verdadera profundidad que se esconde en estas frases?

El tiempo lo cura todo.


Lo que esta frase enuncia es que el devenir es inherente a cualquier fenómeno. Es decir todo lo que el mundo es, sucede, pasa, se transforma, se olvida, transcurre de manera irremediable e indetenible. Hay demasiado en esta simple frase (que es equiparable a la teoría heraclitiana del devenir, y sin embargo, lo dice de una manera breve e inteligible). Esta simple frase nos dice que somos seres históricos, no individuales, que jamás seremos capaces de resistir o guardar algo lejos de la influencia del tiempo. Nos dice que somos esclavos éste. Nos dice lo mas cierto: Todo esta destinado a terminar. Que todo se cura con el tiempo, significa que todos somos transitorios, pasajeros, perecederos, intrascendentes. Decir el tiempo lo cura todo es decir, tácitamente, que nuestro destino es ser erradicados, sucumbir ante el indetenible y enigmático proceso. Enunciar el tiempo cura es expresar, con visión clara, que el éste engulle, desaparece a lo que por iniciar acaba. Así, esa frase trillada nos habla de un problema cierto, existencial, insondable e irresoluble.


Cada cabeza es un mundo.

Puede ser tomado como una máxima de tolerancia laxa, indiferencia, o, en ciertos y contados casos, respeto. Sin embargo, la sentencia dice bien, afirma lo que sabemos es maravilloso y olvidamos todos los días: Hay tantos mundos como personas. Pero también significa que cada uno de nosotros como individuos compartimos o participamos del mundo, es decir, nosotros somos el mundo (muchos mundos) no simplemente por habitarlo sino porque tenemos en nuestra cabeza-cuerpo-materia una porción de todas las cosas, estamos hechos de lo mismo que todas las cosas del mundo. Entonces decir que cada cabeza es un mundo, no quiere decir: Dejar ser/ Dejar pasar (eslogan de tolerancia light) sino por el contrario, quiere decir que Todo es Uno. (cabeza/mundo adentro/afuera).Romper distancias. Cada cabeza es un mundo, porque cada cabeza es el mundo.


Las palabras no alcanzan para decir lo que necesito.

Cuando alguien expresa esto, cada uno de nosotros sabe exactamente cual es la sensación por la que aquel individuo esta atravesando. Esto nos habla de la imposibilidad del lenguaje, empero, no se limita a ello, sino que nos lleva a un cuestionamiento del lenguaje en sus estructuras, sus alcances, sus posibilidades, y de allí a un cuestionamiento de todos los sistemas “civilizados” que se han erigido como resultado de él y la “comunicación”, es decir, cuando la palabras no alcanzan se abre un vacío infranqueable entre el mundo y el sujeto. Cuando las palabras no alcanzan, sabemos que algo en todo esto que conocemos como mundo civilizado ha fallado y esta fallando, hay una fractura, una desconexión, un lazo que se perdió en algún momento. Hay un hueco, una distancia entre todos nosotros, creado por y en el lenguaje. Saber que el lenguaje no alcanza es entender que vivimos profiriendo sonidos y grafías que nos zanjan, que nos abren y nos avientan cada vez más lejos de los significados y los significantes. Cuando alguien dice que el lenguaje no le alcanza en realidad esta expresando que se esta muriendo, que esta incomunicado, que esta solo. El lenguaje y la civilización fallaron.



--Margarita Valencia Triana 
lunes, mayo 24, 2004
  GIL SOBRE TRABA

Llanto en la oscuridad
Eve Gil
Arena, 23.5.04

Para José Luis Cuevas
Urge recobrar la obra narrativa y ensayística de Marta Traba. No sólo por la incuestionable calidad de sus textos, que merecerían un sitio de honor en la literatura latinoamericana del que, por hoy, no goza, sino porque no debemos olvidar jamás la historia de las dictaduras en América Latina, cuyas tremendas secuelas ella supo plasmar como nadie, particularmente en sus novelas Conversación al sur y En cualquier lugar, publicada póstumamente por Siglo XXI, Colombia, en 1984, sin que nadie se haya ocupado hasta ahora en reeditarlas. Leer a Marta Traba puede salvarnos de repetir los errores que hemos olvidado quienes vivimos la ilusión de una democracia.

Autora de siete novelas, un libro de poemas, dos de cuentos y la friolera de 22 de crítica de arte, Marta nació un 25 de enero de 1928 o 1930, nadie se pone de acuerdo, y aunque Elena Poniatowska la recuerda como a una hermosa mujer con un flequillo negro cubriéndole los ojos, lo cierto es que las fotografías nos muestran a múltiples Martas, rubias y morenas, de cabello corto y rizado o lacio sobre los hombros, que conviven dentro de la única e inigualable Marta. Tiene la extraordinaria capacidad de lucir hermosísima cuando quiere, y de parecer fea si le da la gana. Así es su escritura: nada que ver la poética Las ceremonias del verano (Premio Casa de las Américas, 1966) con sus novelas políticas, escritas con la herida aún abierta. Junto con su compatriota Luisa Valenzuela, Marta es la autora más representativa de la novelística surgida a raíz de los golpes militares de mediados de los 70 en Chile, Argentina y Uruguay, sólo que, a diferencia de Luisa, que ha exprimido el dolor hasta volverlo ironía, Marta lo vierte sin digerirlo, dispuesta a nunca curarse de él por el bien del mundo. Cosa curiosa: ni Luisa ni Marta estuvieron físicamente involucradas, sin embargo arriesgaron su vida al denunciar abiertamente aquéllas, las más espantosas dictaduras de nuestra historia, Luisa desde México y Marta desde Colombia. Los que pudieron narrar directamente la experiencia murieron o callaron, o no pudieron hablar sino hasta muchos años después, “sólo una mujer golpeada en lo más hondo-dice Poniatowska-puede escribir libros como Conversación al Sur y En cualquier lugar.

Marta empezó a planear su fuga de la Argentina desde tiempos de Perón, cuando siendo jovencita se veía forzada a envolver sus libros en periódico para que no descubrieran que era estudiante, peor, ¡estudiante de literatura!, escabulléndose, pequeña y frágil, entre una turba enloquecida que gritaba: ¡Alpargatas sí, libros no! Cuenta a Elena Poniatowska, quien firma el prólogo de En cualquier lugar, que por aquella época llegaban mil extranjeros diarios a su país y ya no era posible usar el transporte público. “Cada vez que el bus se detenía, un racimo de personas se entremataba y a patada limpia intentaba entrar. Lo mismo para salir de él.”
Apenas encontró oportunidad, salió corriendo de la invernal Buenos Aires, “donde se consumen todos los viajes”, para internarse en el verano más ardiente en la historia de París hasta el pasado 2003; un París que no describe propiamente con afecto en Las ceremonias del verano (Montesinos, segunda edición, 1981): “Densa y turbia, salpicada de esperma por todos lados...” (p. 61). Sin embargo, fue ahí donde escribió su primero y único libro de poemas, Historia natural de la alegría, y conoció al que habría de ser su primer esposo y padre de sus dos hijos, el periodista colombiano Alberto Zalamea.

Invitado por Eduardo Santos, Presidente entonces de su país natal, Alberto regresa a Colombia a trabajar en el diario El Tiempo. Marta sigue a su marido y no tardará en provocar una revolución con sus ideas. De pronto, dice Poniatowska, se convierte en un torrente de compasión por la gente que llaman “insignificante”; se vuelve agitadora cultural en una época en que la cultura es un círculo hermético, promueve y elogia a aquellos que han sido tildados de locos, “(José Luis) Cuevas no sería el concepto Cuevas que manejamos sin Marta Traba, que se atreve a llamar ridículos a los muralistas y anecdótico e inmediato al muralismo mexicano.” Pero el fuerte temperamento de Marta se volvería leyenda cuando, en 1968, al ser tomada la Universidad Nacional de Colombia, donde ella impartía clases, denunció a voz en cuello los destrozos provocados por el ejército. Aquello bastó para que el entonces presidente, Carlos Lleras, les diera 24 horas a la familia Zalamea-Traba para abandonar el país. Catorce años después le habría de ser otorgada la nacionalidad colombiana a Marta por Belisario Betancourt, tras errar por Montevideo, Caracas, San Juan, Washington, Princeton, Barcelona y, nuevamente, París.

Juan García Ponce, que junto con Alejo Carpentier y Mario Benedetti concedieron el Premio Casa de las Américas a Las ceremonias del verano, comenta sobre la misma: “(...)esta novela en la que nada parece buscado sino que todo se encuentra con la difícil naturalidad que sólo tiene la más alta poesía.” Pero la Marta Traba de Conversación al Sur y En cualquier lugar, es la Marta madura, la del flequillo negro, la que ha perdido la fe en la poesía para dejarse poseer por su espíritu justiciero y beligerante. La primera, publicada por Siglo XXI en México, en 1981, reproduce el coloquio entre dos mujeres por completo distintas, una joven estudiante uruguaya y una actriz madura de nacionalidad chilena, pero con algo que las hermanará para siempre: a la joven, Dolores, superviviente de los campos militares, sus torturadores la hicieron abortar a patadas; a la madura, Irene, le han desaparecido a su único hijo. “¿Qué se hace con los verdugos cuando se ha terminado con las víctimas?”, se pregunta Irene, y la respuesta de Dolores no puede ser más atroz: como una máquina que no puede desconectarse, ellos seguirán funcionando.

Tras superar valerosamente un cáncer del que prácticamente no se entera nadie, Marta concluye en buenos términos su matrimonio con Zalamea para luego casarse con el crítico literario Ángel Rama, con quien se muda a París. Juntos, Marta y Ángel, abordan, el 27 de noviembre de 1983, un avión Avianca que los trasladaría a Colombia para participar de un encuentro de escritores. Ahí coinciden con un viejo amigo, Jorge Ibargüengoitia, que lleva el mismo destino. Seguro conversaban ruiseños al momento en explotar, inexplicablemente, cerca del Aeropuerto de Barajas, en Madrid. En México sólo se mencionó la muerte de la actriz Fanny Cano, que viajaba en el citado vuelo. La última novela de Marta, En cualquier lugar, se publicó en su fase de borrador (cosa que seguramente no le hubiera gustado nada a ella, tan perfeccionista) por disposición de uno de sus hijos.

--crg 
domingo, mayo 23, 2004
  ENTROPÍA

IVAN FARIAS


Lo social átono es la replica exacta del Yo indiferente, con la voluntad débil, nuevo zombi atravesado de mensajes.
G. Lipovetsky


Este libro habla de lo cotidiano y decir lo cotidiano resulta tan usado, sin embargo de allí se desprende el horror. El horror esta en la aceptación sumisa de lo cotidiano-circular-real. El tedio. Manifestar (constatar una vez mas) que seguimos siendo estos entes simples que se ponen mascaras, se visten, se enfrentan, sufren, se desesperan y siguen corriendo en las mismas direcciones y teniendo las mismas ansiedades, obsesiones, deseos, temores: El amor, el sexo, la traición, el hastío, (que cicatriza la cara de todo el texto) la incomunicación, la mujer como un objeto ausente –a pesar de aparecer en todo momento-, que esta sin estar, como un ente inexplorable, visto de lejos. Asemejándose a un mito o un personaje contado por la tradición oral, patriarcal y milenaria. Una mujer que es la proyección de un hombre. Una mujer que es un eje vacío. Una pantalla para dar paso a lo Otro (lo masculino). Una mujer que no existe, que es de cartón, disfrazada de Femme Fatale o de otro estereotipo, una mujer que al ser leída por una mujer real, ésta se da cuenta de que es la encarnación de una distancia entre un hombre y un ente que él le parece indescifrable. El miedo, el no llegar a aproximarse, el sucumbir ante la entropía que es neutralización, que es el final no planeado, el final de tajo y sin gloria, la nulificación.

Todo esto como producto de la Literatura Instantánea, esa que deja en el paladar la sensación de vencimiento, de ruina, de no impugnación. Personajes nacidos de la era de la producción en serie y el hipervínculo. Neo-arquetipos literarios, donde no hay metáforas feroces, ni preguntas fundamentales acerca del SER Y DEL ESTAR. Sin embargo llenos de obsesiones que tienen como centro el hastío y que alguna manera nos hablan del individualismo y la sociedad enajenada. Donde hemos extraviado la posibilidad de ser presas de una tensión o un espasmo. Vivir de manera insustancial.


HIPERVÍNCULO -1

...nuevo zombi atravesado de mensajes.

¿Por qué un Hipervínculo?

El hipervínculo, aparece como una mofa, critica a la idea de “la práctica de una escritura creativa” que integra o busca integrar nuevos recursos y tecnologías (neo-teologías) para escribir o estructurar el texto. Evidencia así, el ansia de innovar, de integrar elementos sin razón, yuxtaposición arbitraria de la que tanto se jactan los escritores posmodernos-híbridos-transfronterizos y que da como resultado una formula para elevar al texto a un nivel “experimental” y “trasgresor”, ambos conceptos ya desgastados no sólo en nuestros días, sino desde finales del siglo XIX y principios del XX, pues recordemos que en ese entonces ya Mallarmé había escrito “El Libro” (Le livre) donde aparece por primera vez la idea y la estructura del hipertexto y del hipervínculo; sin olvidarnos tampoco de los cadáveres exquisitos hechos por los surrealistas y los libros móviles de la segunda vanguardia.

Así el hipervínculo en este texto busca evidenciar las formulas escriturales de lo posmoderno, al mismo tiempo que mostrar la falta de objetivo en su utilización y sobreexplotación. En suma, busca tapar la boca y abrir lo ojos de aquellos que piensan que con la utilización del hipervínculo (o la integración de las estructuras tecnologías al texto) están descubriendo el hilo negro.

Por todo lo ya mencionado, en todo este libro hay un vórtice y en él se asoma la palabra ANIQUILACIÓN.


Todo el lenguaje se hunde. Aun así hay un después.

-Margarita Valencia Triana.
 
viernes, mayo 21, 2004
  SÁBADO 22 DE MAYO


El interdisciplinario La Línea les invita a la presentación del libro Entropía.

Libro de cuentos donde la medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes donde se recibirá uno solo, es proporcional al número de textos editados.

Margarita Valencia Triana, Omar Pimienta e Iván Farías (El Autor).

Por causas de fuerza mayor se han cambiado las fechas y hora.

Así que les esperamos este sábado 22 de mayo, en punto de las ocho de la noche...en el bar, El Turístico.




Amaranta
 
viernes, mayo 14, 2004
  RE-ESCRITURA ARBITRARIA DE LO ANTERIOR

Por Jorge Luis Herrera

“Pedazos de una historia ajena como si se tratara de algo que había hallado por casualidad.”
Cristina Rivera Garza (Lo anterior, p.31)


Comprobó que su corazón latía sólo a causa de su belleza. Una cruel coincidencia. Alguien más sabe lo mismo que yo: una locura. No te hagas ilusiones.

Tristeza.

Dos hombres huían, no sabía por qué. Algo delicado y prohibido. Sonriendo con una algarabía que, por lo familiar, le resultó repentinamente incómoda. No entiende. La reflexión. La descompostura interna. La Nada. Nostalgia. Recordarlo. Verlo hoyar. Necesitas escuchar. A todo eso él lo denominó amor. La flor sin sí misma.
Todo lo verdadero ocurre en sueños. El tiempo existe. En el futuro no podré negarte. Él la ve. Ella es real. Quiere gritar su nombre. La atrae hacia sí, la besa. La verdad más sencilla es el amor. No sabe qué hace ahí; qué es lo que busca o encuentra ahí. La intimidad de las palabras. En cada una de las imágenes él aparecía solo. Ella aparecía sola. No había lazo alguno entre ellos. No le pareció descabellado pensar que su contacto con la mujer lo estaba convirtiendo en un ser de otro mundo. Dentro de su propio cuerpo, el silencio lo anonada. Dormita. Ensueña. Querer creer. Lo insoportable es que esto no es una historia.

El sabor. El saber. El dolor. Pensaba en la muerte y pronunciaba su nombre: las dos cosas al mismo tiempo. “El adentro”, le dijo en más de una ocasión, “no existe, sino afuera y en el presente”. Una flor es una flor.
Por primera vez guarda silencio. Supuso que con él conocería el dolor y la felicidad, y ninguna de las dos cosas amedrentó su deseo.

La historia:
—No, no te puedo decir que esto no hace daño.

Hay mucho tiempo, hay todo un mundo de tiempo, dentro de esa mirada. Después. Ésta es la historia de cómo una mujer está siendo tocada por la muerte. Más allá del cuerpo: la luz. La cual ya estaba, desde el inicio, muerta. Con esa indiferencia por lo real. El sonido del sol en su cenit. El sonido del aire que todo lo vacía, que todo lo despuebla. El sonido de nubes en flor.

Sólo lo que no se puede recordar no se olvida. Todo esto dentro de una habitación. Todo esto debajo de un eco. Melancolía. Es el tipo de melancolía que, más tarde, me hará vomitar; que es otra manera de decir tu muerte.

—Ella viene del desierto.
—Y tú vienes de otro planeta.

El hombre o la mujer sólo existirán, en sentido estricto, después. Y en ese momento nos damos cuenta de que estamos hablando en un idioma que sólo él y yo entendemos. Una mujer que actuaba como la boca de alguien. Lo escucho porque no lo entiendo; porque, con él, nada es claro. Me recuerda algo que no he podido olvidar en años. Tuve ganas de poseer para siempre esa imagen de nosotros. Se me acercó y me colocó el oído sobre el pecho. Comprobó que mi corazón latía y yo hice lo mismo con el de ella. Mi mensaje. Mi silencio. El mal. El desvanecimiento.

Todo empieza en realidad por querer saber. Más. De más. Al inicio. Pero esto es lo que se ve: dos cuerpos inmóviles y el espacio que existe entre uno y otro. La voz de la muerte misma. No somos ni ella ni yo.

--crg 
martes, mayo 11, 2004
  LO ANTERIOR EN IRVINE

Lo anterior. Cristina Rivera Garza
Ana María Amar-Sánchez, University of California, Irvine.

La literatura latinoamericana del fin del siglo XX y comienzos del XXI es un campo complejo y un tanto disperso. Es difícil para los que trabajamos con ella establecer líneas, grupos, y menos escuelas o movimientos. En parte por la cercanía con nuestro presente, en parte por las dificultades económicas y de publicación, la lectura de los nuevos libros parece el resultado del azar y de la distribución más o menos comercial. Por otra parte, luego de aquel período de gloria, ya casi mítico, de nuestra narrativa en los años 60 y 70, el sentimiento más general es el de insatisfacción y desencanto con gran parte de la nueva literatura. Se añora un pasado en el que casi con seguridad el libro que caía en nuestra manos era objeto de entusiasmo, debates, lecturas y relecturas. Esta sensación de que los buenos textos son cosa del pasado se refuerza por la cantidad de libros destinados a un mercado de consumo que parece reemplazar o confundirse con la nueva narrativa latinoamericana. Frente a este panorama, cada lectura se inicia con una cuota, a veces alta, de escepticismo. Nos volveremos a encontrar, en el mejor de los casos, con un epígono de García Márquez? Será un texto cuyo título olvidaremos rápidamente arrastrados por una historia previsible y de final anodino? Las buenas excepciones en este panorama nos entusiasman y nos hacen pensar que nuestra narrativa sigue viva y goza de buena salud. Esa ha sido mi impresión al leer Lo anterior el libro de Cristina Rivera Garza.

Cristina tiene ya detrás de sí una extensa producción, ensayo, poesía, en inglés y en español, su novela del 2000 Nadie me verá llorar, ha recibido muchos premios. Lo anterior vine, entonces, a sumarse a un largo trabajo con la palabra, a un ejercicio continuo con ella. Presentar este libro implica una contradicción, porque es un libro para leer no para contar o para oir hablar de él. Hay que leerlo y no sirve que yo les cuente a Uds. sus buenas cualidades o su historia. Es más, no podría contarles su argumento y ninguna función tendría hacerlo. Estamos frente a un texto que recupera el placer del lenguaje, el goce –en términos de Barthes y no creo que su mención en el relato sea casual- recupera –decia- el goce sensual de la palabra. Aquellos lectores, casi extravagantes en el presente, a quienes nos sigue gustando atravesar un libro como detectives, buscando las huellas que apelan a nuestra inteligencia, disfrutando de las posibilidades del lenguaje, disfrutando, en fin, de una escritura, quedarán atrapados por este relato.

Creo que Lo anterior recupera una tradición muy cara a la gran narrativa latinoamericana, rescata las enseñanzas de la vanguardia histórica, propone un regreso al texto, en cuanto escritura, y establece un diálogo, una relación con el lector que recuerda las propuestas de complicidad de aquellos vanguardistas. Si alguna historia cuenta esta novela es la historia de cómo contar, cómo imaginar un mundo o muchos mundos con palabras. Este es posiblemente el término más usado en el relato: palabra, lo mismo que imaginación, historias inventadas, reales o posibles. Historias que contienen otras historias, todas ellas hechas con palabras, mundos, habitaciones de palabras. Y cito "Tocar las palabras. Entrar en ellas. Hoyarlas. Estar dentro de ellas." Ese es el gesto fundamental del texto: contar historias de amor,encuentros o desencuentros, un tanto misteriosos, como sus protagonistas, contar la historia de cómo esas historias se entrelazan en un fascinante juego de cajas chinas. Cuanto más avanzamos más nos involucramos en esta otra historia del contar, mientras se deshace, estalla la posibilidad de relato claro, transparente y del "contar seguido" del que tanto se burlaba Macedonio Fernández hace ya casi un siglo. Novela entonces que explora todo el poder del lenguaje como constructor de mundos imaginarios, de historias y fantasías que se arman y se desarman hasta
el fin, hasta "el sonido de la clausura de un libro".

Quisiera citar aquí un pequeño fragmento que muestra mucho mejor que yo ese punto de inflexión del texto que tanto me interesó:

"Le dice algo sobre la posibilidad de estar dentro de una historia como dentro de la vida. Sin asideros. Sin avizorar la aproximación del final, contando subrepticiamente el número de páginas. Sin códigos diseminados de manera estratégica en el texto que luego permitan el desentrañamiento de la anécdota real. Le dice algo sobre el disfrute del lenguaje. Esa pérdida. Algo sobre la desazón de no saber, una cierta esférica melancolía. Dice. Algo sobre un cierto tipo de placer".

Creo que ésta es una de las citas donde mejor se ve la fusión propuesta entre vida y literatura, no sabemos con seguridad a cuál (o si a ambas) se refiere. Fusión que es herencia vanguardista, sin contar la configuración misma de la obra, su espacialización y fragmentación que nos reenvía al placer de jugar también con esas marcas gráficas del objeto libro como objeto material.

Quisiera señalar para concluir que novelas como ésta me parecen importantes, no sólo para nuestra tradición literaria, sino también en tanto contribuyen a crear en el exterior un espacio distinto para la literatura latinoamericana, en especial en los Estados Unidos, donde ha sido dominante un imaginario sobre nosotros y nuestra literatura –en particular en los últimos veinte años-, marcado por la idea de exotismo y magia, imaginario funcional a ciertos preconceptos sobre lo latinoamericano visto desde afuera. En especial (y esto quisiera subrayarlo), se trata aquí del texto de una escritora que propone otra narrativa, recupera otro espacio para nuestra literatura, muy alejado del que ha sido festejado y premiado como ‘literatura femenina" latinoamericana, lleno de chocolates aguados y árboles que hablan. Esta novela abre un espacio inteligente que desafía al lector y construye con él un diálogo cuyo principal objeto es disfrutar del placer de la escritura y del mundo imaginario que puede desplegarse a través de ella y en cada texto para nosotros.


--crg 
lunes, mayo 10, 2004
  LO ANTERIOR EN PROCESO: fragmento

Cristina Rivera Garza, Lo anterior, Tusquets Editores. Col Andanzas, México, 2004. 174 pp.

Cristina Rivera Garza escudriña el amor a partir de varios registros. La historia se inicia cuando una mujer encuentra a un hombre sin sentido en el desierto. Ella lo retrata y descubre que en una de sus manos tiene un papel arrugado con la siguiente anotación: "El amor siempre ocurre después, en retrospectiva. El amor es siempre una reflexión...". Después lo asiste, instala en su casa e inicia una serie de diálogos (reales e imaginarios) con otros hombres, además de monólogos consigo misma. También aparecen varias voces de hombres y mujeres revelando sus concepciones del amor. De esta manera construye una historia con variados fragmentos.
Para la autora, el amor es una reflexión, quienes aman sólo se hacen de esta emoción cuando la nombran. Los sujetos son seres de palabras y se hacen del mundo y de sí mismos nominando el suceso. Es entonces que significan lo sentido y ocurrido. En el momento del sentimiento no pueden hacerlo, pues se hayan sumergidos en el placer, en el sufrimiento, en la alegría, en el extrañamiento, en la fantasía... se necesita una fractura con lo sucedido para tener distancia e intentar llamarlo, sabiendo que las palabras aluden pero también eluden.
Señala Cristina Rivera Garza: "Este proceso... no es más que una descompostura interna que, junto con el dolor, reta cualquier capacidad explicativa del lenguaje. Si se da, si ocurre, el proceso es innombrable. Si se da, si ocurre, el proceso sólo podría ser descrito cabalmente con la palabra nada. Si se da, si ocurre, el proceso sólo puede existir después". Así el amor está hecho de palabras (orales, gráficas, gestuales, emocionales....) que integran un discurso no siempre racional y ordenado, a veces puede ser algo irracional y anárquico.
Lo anterior es una novela de palabras y fragmentos con los cuales Cristina Rivera Garza recoge diversas perspectivas. El resultado es un laberinto de vocablos e ideas que exigen de una lectura cerrada para descifrar el mensaje del amor.

www.proceso.com.mx

--crg 
sábado, mayo 08, 2004
  EL LENGUAJE DEL AMOR O EL AMOR COMO LENGUAJE
Por Laura Hernández.

PRESENTACION DE LO ANTERIOR DE CRISTINA RIVERA GARZA.
(Cristina Rivera Garza. Lo anterior, Tusquets Editores, México, 2004)
El lenguaje del amor o el amor como lenguaje.
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Campus-Toluca


Anotaba Wittgenstein por ahí de 1932 o 1934, que “En el arte es difícil decir algo que sea tan bueno como no decir nada”, con lo que quería dejar constatado que la tarea del artista no estriba en hacer teorías sobre el mundo. Su materia de trabajo no es la precisión porque el artista, como el verdadero filósofo, es aquel que baja al viejo caos y se siente a gusto en él.

El texto que nos convoca hoy, Lo anterior, ha logrado esa altura estética porque, aunque su tema es el amor, no nos dice nada del amor que no sea enseñarnos con el silencio sonoro de su hermosa prosa poética, que el sentido del amor no está en el mundo, sino en otro mundo, uno que es anterior a lo que es, después. Pues el amor en el mundo de los hechos es nada, es un proceso que dice Lo anterior que “no es más que descompostura interna que, justo como el dolor, reta cualquier capacidad explicativa del lenguaje. Si se da, si ocurre, el proceso es innombrable. Si se da, si ocurre, el proceso podría ser descrito cabalmente con la palabra nada. Si se da, si ocurre, el proceso sólo puede existir después.” (109)

El amor no es un hecho del mundo, está más allá del mundo, en todo caso en el límite del mundo porque es un hecho sobrenatural y por eso su lenguaje es sobrenatural. El amor sólo se muestra en el mundo, no se puede decir, porque no es un lugar del mundo. El amor se revela en el encuentro de las voces que habitan cuerpos, que se proyectan hacia los otros cuerpos, que dialogan tocando sus palabras, entrando en ellas. Pues, aprendí en Lo anterior, que hoyar las palabras es estar dentro de ellas, vivir en las palabras.

En ese sentido, intentaré en lo que voy a decirles hoy aquí, hoyarlos con mis palabras, para que puedan formarse una imagen de una lectura, la mía. Y esto lo hago porque quiero que esta lectura represente la conciencia de algo que oí decir a Cristina en una ocasión: “si la escritura es el acto físico de pensar, leer es el acto en que pensamos con otros. Por eso, los libros los acaban los lectores.”

Y al igual que las múltiples voces que hablan en Lo anterior, a través de la boca de la escritura de una escritora, que es en realidad una ventrílocua que presta su boca a todas sus voces, nosotros sus lectores somos las voces que dialogan con esa voz múltiple que resuena como un eco en las nuestras, en ese acto amoroso que es el de hoyarse mutuamente. Porque hoyar es un verbo obsceno, como todo lo sagrado, que habla de penetrar y dejarse penetrar por la sonoridad de las palabras, de posibilitar el encuentro, el reconocimiento de uno mismo en el otro, de la comunión de las almas que disuelven los límites entre el afuera y el adentro.

Este escandaloso suceso es posible porque la escritura de Cristina es valiente y sincera, por eso derrumba murallas antiguas que escinden lo que no es comprensible más que cuando está reunido. Esta literatura es un alimento necesario en tiempos oscuros como los que ahora vivimos, ya que la buena literatura no es aquella que hace gala de artificios técnicos y temas elevados, sino la que se aboca a conseguir algo que es a la vez muy sencillo y muy difícil: la autenticidad.

La comunión entre lector y escritor está garantizada en esta obra porque la distancia física que nos divide se trasciende en lo que nos reúne: el lenguaje. En ese sentido, queda en entredicho que el lenguaje sea un instrumento de comunicación porque, en realidad, lo que aprendemos con la lectura de Lo anterior es que el lenguaje vendría a ser el material con el que se construye el espacio del encuentro: la habitación en donde se produce el diálogo entre dos almas desnudas que se tocan en la sonoridad y los gestos de las palabras.

No obstante, hay algo trágico en este encuentro, algo irresoluble que dota de un carácter sagrado a este ritual profundamente primitivo, yo diría animal, y es el hecho de que el lenguaje de quienes entran en comunión no es comunicable a los otros, a los que están afuera de la habitación, la muerte como presencia cuando el lenguaje se convierte en la tumba de lo que intentamos decirles a los otros: la vivencia de un amor, el después del amor, el afuera del amor, lo que ya sólo es la historia del amor. De ahí que el eje de este relato poético sea el papel arrugado que guarda el hombre del desierto en el bolsillo con un apunte que no importa quien lo ha escrito, sino lo que dice: “El amor siempre ocurre después, en retrospectiva. El amor es siempre una reflexión.” Contar la historia de amor, escucharla, transcribirla, relatarla, son momentos que ocurren en el tiempo, que constituyen los sucesivos pasos de la muerte del amor. De ahí que Lo anterior constituya el punto final de este transcurso puesto que “todo relato escrito es, en realidad, una habitación. La muerte dentro. La muerte alrededor.” (149) Y ya antes se ha anotado que “la palabra escrita siempre es una traición de la palabra hablada, la cual ya estaba, desde el inicio muerta” (121), por eso el relato de la historia de amor siempre es oblicuo, siempre dice que “él dice que”, y no dice nada.

El amor como reflexión es una paradoja, porque consiste en no poder recordar lo que no se puede olvidar y es que el recuerdo y el sueño tienen algo en común, una estructura desestructurada que transcurre en el no- lugar del sentido, y que una vez que se proyecta hacia la topografía del sentido, en un sitio, carece de sentido. Este movimiento del adentro hacia afuera es el que se produce cuando buscamos el sentido, el nombre, la certidumbre que en el cronotopo de Lo anterior se plantea como una escisión. Pues si el adentro es lo íntimo, el vientre, lo femenino, el recuerdo, lo anterior, el amor. Es el refugio y la salvación. Es una casa porque la mujer es una casa, el amor es una casa, cuyo paisaje es el del desierto, donde no se avizoran los límites, es otro mundo, un mundo posible, el de la imaginación y los sueños, el del delirio y el dolor, el del despertar y el silencio. Es el no lugar donde las cosas no tienen nombre. Es el todo. En contraste, el afuera es la terraza de la casa, el restaurante de la esquina, lo público, lo normal, lo real, donde hay espacio y tiempo, lo masculino, el orden, la vigilia, el continuo retirarse y volver, la impotencia y las ganas de hacer daño y de disfrutar con ese daño, el deseo por doblegar y extraer la verdad y obtener una recompensa, es la urgencia por nombrar, es el amor en el afuera, el después. La nada.

Este despliegue hacia delante pertenece a una cultura que traiciona a la naturaleza, de ahí que, como postula Mafessoli, ante este poder fálico se contrapone un movimiento de invaginación que va del afuera hacia el adentro. Pero no nos confundamos y pensemos que esto constituye una arenga feminista, nada más contrario a un discurso que divida lo masculino y lo femenino en hombre y mujer, estas son sólo las representaciones que establece el orden que nombra. El camino que se dirige hacia el adentro es una necesidad para el amor. Por eso, si es una constante en la obra de Cristina que el discurso racionalizador este simbolizado en la figura del médico, éste vive esa obligación de ordenar como una catástrofe que lo aleja de su posibilidad de sentir. Los hombres y las mujeres que toman la otra ruta siempre van en contra de sí mismos porque dejan de ser normales, renuncian a lo que en nuestra cultura se considera lo civilizado, renuncian al lenguaje. Son locos y enfermos, que profieren discursos delirantes como el fotógrafo morfinómano de Nadie me verá llorar que se encuentra en el manicomio con la mujer que a nadie obedece, y que en Lo anterior se presenta en la figura del hombre del desierto que no posee el lenguaje (es sordomudo) y el hombre del restaurante de la esquina que es ventrílocuo, que etimológicamente significa el que habla con el vientre, y que lleva años intentando recordar lo que no puede olvidar, que “avanza en contra de sí mismo, que avanza en línea recta, pero no hacia delante, hacia el exterior, sino en dirección hacia su propio cuerpo. Dice que esa línea recta choca contra él, penetrándolo en el acto.” Es un hombre que quisiera vivir sin ojos y sólo proferir sonidos: “Llenar el ambiente de sonidos…el sonido de la lluvia, por ejemplo. El sonido del viento que se origina detrás de las montañas del oeste. El sonido de un día con sol. El sonido de mucho silencio junto, inextinguible. El sonido de alguien que llora muy quedo.” (119)

Pero si, como ya sabemos, el amor es indecible en el lenguaje, atendamos al hecho de que la palabra, en su doble dimensión entre imagen visual e imagen auditiva establece su sentido racional en el hecho de que esa imagen visual es una representación lógica de la realidad. Decir que el lenguaje comunica es decir que vemos lo mismo, decir que el lenguaje reúne se refiere a que esa imagen no es más sino un ver-como, algo que no se puede separar del sonido que dispara una vivencia.

Por eso, el hombre del restaurante de la esquina le dice a la mujer que lo escucha, que es todo oídos y que es su luz, que tenga cuidado con lo que diga: “Dice que si la visión coloca a la persona frente a algo, el mundo, por ejemplo, de manera secuencial con la distancia de lo que aparece como fijo, el sonido, en cambio, posiciona a la persona en medio de simultaneidades encontradas en el momento mismo de su producción. Dice que el oído nunca pestañea, que nunca se puede desactivar…

Y digo: gallimaufricalollapoducal” (128)

Una palabra que promocionaba el Giovanni in London de Moncrieff y que ella dice que después de pronunciarla, él dice que: “no sabe que significa esta palabra. Dice que por eso le gusta.” (128)

La renuncia al sentido unívoco, que es el que va en la misma dirección del nombrar, hacia afuera, se abre a la posibilidad de lo múltiple que va en la dirección opuesta: hacia el pneuma de la palabra, como lo llamaban los románticos alemanes, aludiendo a esa unión entre alma y aliento, ese aliento del lenguaje que no puede contenerse en el frío y ordenado concepto que se encarcela en el espacio muerto de la representación lógica de la realidad. Esta palabra ya no es signo de algo, sino figura de sí misma, una palabra-imagen que tiene el rostro de un sentimiento. Porque como planteaba Wittgenstein: “el sentimiento le da verdad a las palabras. Les da su significado, es decir, lo que importa. Las palabras están cargadas de deseo por eso se nos pueden escapar –como un grito, pueden ser difíciles de proferir: por ejemplo, aquellas en las que uno renuncia a algo, o con las que se confiesa una debilidad. (Las palabras son actos).” (Investigaciones filosóficas, parágrafos: 544, 545, 546)

Si conocer y sentir están divididos por un abismo que ha construido la cultura bajo el mito del progreso de la civilización que consiste en superar el lado instintivo, primitivo, animal, de lo que somos, el costo ha sido aproximarnos a nuestra propia aniquilación a través del imperio de la guerra y el poder sujetos a este afán de saber.

Lo anterior, al igual que La cresta de ilión y Nadie me verá llorar, es una obra que tiene clara conciencia de la función de los discursos en la construcción del sentido, es decir, en la arquitectura de las representaciones del mundo que constituyen una cultura, ese trasfondo que enmarca nuestros actos, comportamientos y juicios acerca de la realidad. La única manera de cambiar una imagen del mundo consiste en cambiar nuestro lenguaje, nuestros conceptos, el concepto mismo de qué es el lenguaje. Cristina entabla esta lucha mostrando ángulos nuevos de nuestras palabras, y una muy importante es precisamente la palabra “saber”, pues si el amor es un saber que no se sabe, en consecuencia, el amor no sabe pero sabe a algo, posee un sabor como el del sargazo. Esto también lo aprendí en Lo anterior, en el pasaje que, en mi opinión, es el más bello del libro en la página 92: .

El conflicto entre visión y sonido se produce a partir de la imposibilidad de situar el acto amoroso en las coordenadas espacio-temporales de la realidad que al fijar destruyen el carácter efímero de la vivencia. La fotografía representa en esta poética esa inclinación a querer poseer la certeza de que el amor es real, la presencia de la imagen que paradójicamente es algo muerto, sin vida. El relato inicia así con una mujer que toma fotografías en el desierto y que de pronto descubre a un hombre tirado a la sombra de una roca, roca y hombre, “dos estatuas en el desierto”. Este el comienzo de la historia, el encuentro con que comienza toda historia de amor. La mujer que salva a un hombre, que lo lleva a su casa, que lo cuida, que lo alimenta, que conduce a este hombre a la terraza para oír su historia. Y aquí se aprovecha la ambigüedad del su, porque se trata de la propia historia de ella, su propia historia contada por un hombre mudo que cuenta su historia de amor, y que a su vez ella le relata al médico dentro de la aireada habitación en que hacen el amor. Los límites entre sueño y realidad, verdad y mentira se disuelven en una ironía: “Lo único cierto era que había dos hombres y una mujer dentro de la casa. Que lo cierto era que el hombre del desierto hablaba y que la mujer oía y, después, le contaba a él, dentro de una recámara fresca y oscura, pedazos de una historia ajena como si se hubiera tratado de algo que había hallado por casualidad en el desierto una tarde de domingo. Un metal precioso. Una joya.” (31) Y si esta primera parte, describe el encuentro, lo único cierto, el capítulo siguiente se refiere a esos diálogos en la habitación, la manera indirecta en que a través de la boca de ella habla con él el amor. En este segundo capítulo ya se hace evidente como la autora utiliza al objeto libro como materia poética, pues son el cambio del tipo de letra y la contraposición entre números y figuras de las cartas de póker los indicadores que nos van señalando si estamos en la terraza o en la habitación. Hay un juego entre la desestructuración del discurso amoroso, que como decía antes lo aproxima al sueño, a lo inquietante, con la desestructuración de la organización del texto. Es como si nos encontráramos perdidos en el desierto y la escritura nos fuera poniendo señales para seguir un recorrido que no es el recorrido, sino uno posible. Así, el tercer capítulo es apenas la información de las señas particulares de un hombre que se ha extraviado en la carretera Tijuana-Tecate, y del que se da la información de que es un sordomudo. Hasta aquí se concluye la presencia del hombre del desierto y el capítulo cuatro nos conduce a otro diálogo, en otro lugar, aunque el lugar sea lo de menos, con el hombre del restaurante de la esquina. Aquí las señales son puntos y rayas (lo abierto y lo cerrado) que distinguen lo que ella dice que él dice, de lo que ella imagina cuando él dice, y de nuevo al final entendemos que era difícil decir cuál es la relación entre el camino y el lugar a donde llegaríamos en este fragmento, cuando cita a Kathy Acher, quien dice que (y aquí traduzco porque parte de la maniobra que nos indica que estamos en un linde es la mezcla de español e inglés):

“El escritor está jugando –cuando estructura la narración o cuando la narración se estructura a sí misma-con la vida y la muerte.” (156)

En el capítulo cinco, antefuturo, las señales se convierten en los signos que en matemáticas y lógica indican contradicción (claro, porque el antefuturo es el futuro del pasado), donde ya hablan todas las voces, lo cual se indica en todos los tipos de letra que han diferenciado en los otros capítulos a las voces en diálogo. En ese punto queda claro que la historia que se cuenta no trata de nada, como las imágenes que en el encuentro de dos espejos se reproducen en múltiples imágenes que no son sino imagen, ahí se dice que:

“Ésta es la historia de cómo una mujer está siendo tocada por la muerte.
Y la historia de una mujer que visita otro planeta.
Y la historia de una mujer contando la historia de un hombre que es sólo una mujer.
Esta historia contiene a las tres anteriores.

Es la historia de una terraza (que es el comienzo)
La historia diminutiva de la resolana (que es otra manera de decir tu muerte)

Esta historia contiene a las tres anteriores”. (161)

En el antefuturo también se dice que:
“El hombre hace el recuento de las historias, los puntos de partida y los puntos de llegada, pero por más que busca, por más que lo intenta de la manera más consciente posible, no se encuentra a sí mismo en ninguna de ellas.
Ésta es la historia en la cual un hombre se desvanece.
Esta historia contiene el desvanecimiento de un hombre.
Ninguno de esos hombres es el mismo”. (164)

El cierre de esta parte es una confesión: el terror que produce la escritura como tumba, el terror de que lo que se dice ya fue, ya no es. La locura como la muerte del lenguaje, el miedo a la muerte. La escritura como muerte, la escritura como delirio.

El capítulo seis, después, que sólo consta de la historia de amor, no dice más que lo que sabíamos sin saberlo, que todo lo que se dice es un sueño, la necesidad de crear un mundo como si, el mundo de la creación, “la trayectoria de un inicio. Un intento de conversación.” (174)

Y es que ahora caigo en la cuenta de que estas notas que hoy les he leído aquí sólo son eso, un intento de conversación, el relato de un encuentro entre esta lectora, que soy yo, con una escritura que me ha permitido avanzar en dirección a mí misma. La dificultad que he tenido para expresarme se asemeja a aquella que tenemos cuando intentamos comunicarle a otros el sentido de un sueño que nos parece altamente significativo. Y esta profundidad que revela el sueño, sin que podamos decirla, es una manera de habitar el mundo y, por ende el lenguaje. De ahí que la presencia de Wittgenstein también tenga que ver con ello, pues él ha sido otro de mis compañeros de ruta, por eso le presto mi boca para que él diga con su voz lo que yo quisiera decir para finalizar esta conversación de una tarde de primavera:

“En el sueño, y aun mucho después del despertar, nos parece que las palabras soñadas tienen el mayor significado ¿No será posible la misma ilusión en la vigilia? Me parece que ahora a veces estoy sujeto a ella. Los locos parecen estarlo con frecuencia.”

Iztapalapa, mayo 5 del 2004.

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  LETRAxLETRA/ LO ANTERIOR: EL GRADO CERO DE LA ESCRITURA
Por Fidel Chávez

El Norte
(24 Abril 2004)

Y la separación no es el momento
Cuando brazos, o voces,
Se despiden con señas materiales
Es de antes, de después.
Pedro Salinas

Los amorosos andan como locos
Porque están solos, solos, solos,
Entregándose, dándose a cada rato.
Llorando porque no salvan el amor.
Jaime Sabines

"Lo Anterior", la más reciente novela de Cristina Rivera Garza (Tusquets, 2004), explora el secreto del discurso amoroso que, de acuerdo con Barthes, "es hoy de una extrema soledad". En el viaje surgen la reflexión y las preguntas. Los desplazamientos de la mirada y la escucha bajtiniana accionan las voces en la escritura de la ausencia.

Su división capitular, seis partes o fragmentos que a su vez se fragmentan o subdividen, van y vienen en la novela para dar cuerpo al cuerpo que no está, porque es de antes, es de después. Se encuentran y desencuentran en la reflexión y la imaginación en el vacío, en la nada. Fin y principio. Punto
de partida y punto de llegada. En su cabeza, señala Barthes, "el enamorado no cesa en efecto de correr, de emprender nuevas andanzas y de intrigar contra sí mismo. Su discurso no existe jamás sino por arrebatos del lenguaje que le sobrevienen al capricho de circunstancias íntimas, aleatorias."

La palabra reúne los instantes. El yo enuncia en el acto de escribir al otro, a los otros. Distintas alteridades juegan y se confunden, se multiplican, se traslapan, se asimilan en el espacio narrativo que trata de aprisionar en la página que va de lo blanco a lo en blanco, lo que queda del amor: sueño, imaginación, fantasías.

En "Lo Anterior" se advierte una voluntad estructurante o principio organizativo del texto que no es gratuito. Las imágenes y los instantes constantemente se barajan en la línea del tiempo que ya no es porque "el amor siempre ocurre después", pero viene de antes. ¿Es verdad? O es la simple imaginación residual que dejó el sentimiento: cuerpo y escritura, voz, mirada y escucha. Cada fragmento, como en un juego de espejos, se presenta "de una manera más viva, el gesto del cuerpo sorprendido en acción, y no contemplado en reposo: el cuerpo de (...) las estatuas: lo que es posible inmovilizar del cuerpo tenso: así sucede con el enamorado presa de sus figuras: se agita en un deporte poco loco (...) -como los amorosos de Sabines que andan como locos porque están solos-, articula como el orador -o el ventrílocuo-, se va captando, congelado en un papel, como una estatua".

Llama la atención cómo la mirada va cambiando el punto de vista narrativo: él, ella, el texto, la escritura. Todas las posibilidades de identidad nos
remiten a un mismo origen: el que nace del yo y se atrapa en la escritura. Las diversas identidades remiten siempre a una, a la que no está, a la que
se acerca al fin, a la muerte, a las figuras de piedra que apenas se rozan porque son recuerdo.

Dentro de la ficción, lo que aparece como único cierto, el hecho que desencadena los distintos momentos de la reflexión es el cuerpo del hombre que la mujer encuentra en el desierto, mientras toma fotografías. Cuerpo que se dimensiona en los distintos lugares que recorre la novela. La recámara, el restaurante, el balcón, la terraza. Cuerpos y espacios que se construyen y deconstruyen derridianamente y lacanianamente en las frases que marcan el fin y el principio de la escritura. De ahí que la novela vuelva al principio y trate de recuperar el sentido del amor, la conversación en la escritura. Luisa Valenzuela señala: "El escribir con el cuerpo se vincula con la esencia más profunda de lo que es el escribir: la razón de ser de la
escritora casi tanto o más que la razón de la escritura (...) tratando de entender esa llamada realidad que nos rodea".

En el trayecto, Cristina Rivera Garza descubre el intertexto, lo integra, lo acciona, lo hace parte del cuestionamiento esencial del discurso sobre el
amor. Diferentes registros se dan cita en ella, del centro hacia fuera formando una red que vuelve siempre a su centro. Foucault escribe: "La
palabra literaria se desarrolla a partir de sí misma, formando una red en la que cada punto, distinto de los demás, a distancia incluso de los más
próximos, se sitúa por relación a todos los otros en un espacio que los contiene y los separa al mismo tiempo".

La novela de Cristina se abre a muchas posibilidades de lectura, es el grado cero de la escritura, es la diferencia que nos lleva hacia fuera y es en
última instancia el reflejo de nosotros mismos. Retomando las palabras de Blanchot diremos que: "Escribir para no morir, o tal vez incluso hablar para
no morir, es una tarea tan vieja sin duda como el habla. Las más mortales decisiones, inevitablemente, permanecen todavía en suspenso el tiempo de un relato. El discurso, ya se sabe, tiene el poder de retener la flecha, ya lanzada, en un retraimiento del tiempo que es su espacio propio".

El autor es catedrático del Tec de Monterrey--Campus Monterrey.

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  PRESENTACION DE LO ANTERIOR POR GABRIELA RIVEROS ELIZONDO

El amor no se puede contar. El amor es inicuo. Está hecho de gestos anodinos y costumbres difíciles de cambiar. El amor son los años que pasan uno tras otro sin variar. En el desierto, el amor es una planicie donde no crece nada […] El amor es lo que hay bajo la lengua cuando se seca y a un lado de los pasos cuando no se oyen. El amor es un sauce a orillas del cementerio de Venado […]. El amor es una tonadilla, apenas una canción.
Cristina Rivera Garza, Nadie me verá llorar. p. 168)

“Lo anterior”, la novela más reciente de Cristina Rivera Garza, nos arroja a las arenas movedizas de la frontera; no me refiero aquí a aquella delimitada por la política o la geografía sino a los sutiles territorios de lo subjetivo, lo intangible, de las posibilidades sugeridas por la imaginación del lector y de los personajes, de tiempos y espacios que nos habitan en el inconsciente, de voces enterradas en la memoria. En “Lo anterior”, de la misma manera que en otras novelas de la autora, no hay lugar para la certeza, para verdades absolutas, para la redención que nos ofrecía el progreso: las voces que rondan la novela se instalan desde la colina del desencanto, desde el lugar donde vemos, de una vez y para siempre, que no ha quedado una sola columna de pie. La Historia (con mayúscula) se desvanece bajo las aguas de historias personales que suceden bajo esa frontera que es la piel, guarecidas por el silencio. El Sujeto con su identidad unificada se vuelve también un ser en constante transición entre el ser hombre o mujer, entre ser un personaje u otro, entre la gama de las posibilidades que el juego de la existencia y la escritura suponen. El Lenguaje también queda deconstruido; las palabras pierden su capacidad de significación, de referir una realidad determinada. Aquí se modifica la concepción de las palabras y el universo que éstas han de aprehender. El significado es una referencia inacabada, en transformación y sujeta a la mirada de quien cuenta la historia y del lector. El Tiempo y el Espacio se vuelven geografía interna que transgrede el carácter lineal del tiempo que todos compartimos -ese acompasado, artificial y sereno que es el tiempo predicado por el reloj.
“Lo anterior” es novela de “cruce de fronteras”; es narrativa y es poesía, nos remite una historia de amor que es y que no es, una historia que se resiste a ser contada, a ser atrapada por las palabras puesto que todo proceso amoroso no es más que una descomposición interna que reta cualquier capacidad explicativa del lenguaje. Si se da, si ocurre, el proceso es innombrable. Si se da, si ocurre, el proceso sólo podría ser descrito cabalmente con la palabra nada. Si se da, si ocurre, el proceso sólo puede existir después” (entrevista a Cristina Rivera Garza, Amor y palabras de Jorge Munguía).

“Lo anterior” es entonces un desafío, es la aventura de reinventar, de reconstruir mediante el proceso de escritura y de lectura una novela que “no-vele”; dice Cristina que una de las intenciones “es quitar a la novela su halo de perfección o de naturalidad con que se presenta” (Cristina Rivera Garza en entrevista con Erika P. Buzio). Tal vez la vocación de la novela debiera ser la de sugerir, invocar y, de ser posible, exhibir la parte del iceberg que no se ve, la historia de amor que mientras ocurre no es amor, porque ésta es sólo un conjunto de palabras, de sucesos, esperas, anhelos, esperanzas que ocurren en la mente de los “enamorados”. Estas fantasías sólo se convierten en amor desde el futuro, a veces en un amor tan doloroso como abstracto, cobijado por el recuerdo, acariciado en retrospectiva y finalmente, huidizo también. Quizá por eso los amorosos están condenados a esa soledad referida por Jaime Sabines “los amorosos andan como locos/ porque están solos, solos, solos” o por Pablo Neruda “es tan corto el amor y tan largo el olvido”.
Si el amor es inasible, si es tan codiciado como escurridizo, entonces el reto de aprehender su naturaleza rebelde, de forzarlo al corsé de las palabras, al entramado de una historia, se convierte en tarea de contar la historia de lo imposible, la historia de la “no historia” que escapa a las posibilidades de la palabra misma. Será, más bien, en el halo del misterio, de ese aroma que evocan las palabras cuando germinan de la poesía, de la memoria, del erotismo, de esa realidad interna que nos grita desde el silencio, -que es el lenguaje con el que Cristina ha de construir su novela- será ahí en donde nosotros los lectores vislumbremos el amor y su contradictoria naturaleza. Luisa Valenzuela afirma al referir este “secreto”: “El veneno que secreta aquello que se oculta […] enferma a los humanos y alienta a la literatura.” (Valenzuela, 2002, p. 21).

“El amor siempre ocurre después, en retrospectiva. El amor es siempre una reflexión.” (p. 14) Esta frase, escrita en un papel rugoso guardado en el bolsillo del pantalón de un hombre que yace inconsciente en medio del desierto, se vuelve la punta de lanza desde donde parte la novela. Una mujer que hace fotografía, cuyo nombre no sabemos –a veces el narrador se refiere a ella como “la mujer de Otro Planeta”- encuentra a un hombre desvanecido al que el narrador se referirá como “el hombre del desierto” y que posiblemente se llama Ulises Ramírez Rubí. La mujer se lo lleva a su casa. Matilda Burgos –protagonista de la novela magistral de Cristina Nadie me verá llorar- también se encuentra con un hombre moribundo en su habitación (Cástulo Rodríguez). Ambos, desde su estado inconsciente son seres exiliados de las palabras –salvo por el recado que ambos llevan consigo. Tanto Matilda como la Mujer de otro Planeta se apartan del “mundo real”, bullicioso, ordenado por rutinas, por trabajo, por parientes, para encerrarse a cuidar de un hombre. Esa experiencia, a la que se sienten atraídas sin explicación alguna y por la que ponen en riesgo su vida- las enfrenta al silencio. Ambas mujeres habrán de transformarse tras dicho encuentro porque como enuncia el narrador de Nadie me verá llorar: “el silencio es la burla perfecta de la razón”. Esa vivencia arroja a los personajes a un tiempo y un espacio subjetivo que se dilata y se contrae a voluntad de la imaginación, del azar, el inconsciente, los sueños… Frente al silencio y aislados del mundo brota el universo interno, la luz tenue de la resolana, los sonidos del viento, el río de voces, de presencias inquietantes que los obligan a descubrir nuevos rostros de sí mismos, de los otros, secretos a punto de ser develados.

Este desvanecimiento del Sujeto tradicional es uno de los aspectos principales en la obra de la autora. Los personajes masculinos, el médico, El Hombre del Restaurante De La Esquina, Ulises Ramírez, Juan Muñoz, el Hombre del Desierto se vuelven seres fronterizos, siluetas de hombres que son uno y todos, voces, miradas y deseos que se multiplican en círculos concéntricos, como una piedra que ha caído en un estanque, y deja al lector la interpretación de ese eco. En la novela “Lo anterior”, al igual que en “La cresta de Ilión” (Rivera Garza, Tusquets, 2002) los personajes aparecen desenraizados de su contexto, desenterrados de una patria, de un nombre propio, de familia, amigos, del amor de pareja. Deambulan como extranjeros de su propia identidad ya que esta se vuelve una abstracción mutable. Las características de los personajes se tocan entre sí y se fusionan, de tal manera que no hay frontera entre uno y otro. Es por eso que el médico se cuestiona si el contacto con la mujer lo convierte en un ser de otro mundo… y lo que es más, este narrador cuestiona la artificiosa construcción de los géneros tradicionales –varón y mujer- que obedecen a la ley patriarcal “Esta es la historia […] de una mujer contando la historia de un hombre que es sólo una mujer” (p. 161) “Esta historia contiene el desvanecimiento de un hombre”. (p. 164)
El personaje femenino, al igual que la Matilda de Nadie me verá llorar, es una mujer amada por un hombre que es incapaz de aprehenderla y de comunicarse con ella. Los personajes masculinos son espectadores que se erosionan en la espera “sin dejar de seguirla con la mirada, sin dejar de saber que ella está afuera de su casa, afuera de su abrazo, entera y humana con un sombrero” (p. 67). La mujer no le dice ni siquiera su nombre, reduce su relación a la palabra “nada” y lo mira “sin ninguna piedad” (p. 72).

El médico incluso se vuelve dependiente de ella, anhela volver a la “habitación de las palabras” porque ahí la mujer reelabora historias a partir de las palabras, pone las suyas en su boca y en su pensamiento; se convierte en su ventrílocuo. “Una voz que quería hacerse pasar por otra voz –murmura o ensueña. Una voz sin sujeto o que se quería sin sujeto.” (p. 150)

Otras veces, la mujer imagina otras posibilidades de ser. Eso nos remite a que, por instantes, somos lo que no somos: una hipótesis, un ego experimental, una posibilidad. Además, al estilo de Borges o Lewis Carroll, se menciona que los personajes existen solo porque otro ser los imagina o los sueña, hablan porque otro habla: son seres exiliados de su propia presencia y de sus palabras: ventrílocuos.

Por lo tanto, desde el primer capítulo titulado “Lo único cierto” se abre, no sólo la historia ya referida del hallazgo del hombre en el desierto, sino que se arroja el dado para iniciar el juego y, antes de caer en el tablero, descubrimos ya el abanico de cuestionamientos que irán germinando a lo largo del relato. Cristina Rivera Garza estructura estas interrogantes a partir de la deconstrucción de la tradición occidental que ha polarizado el mundo en dos: en fuerte y débil, bueno y malo, ricos y pobres, blanco y negro, varon y mujer, verdadero y falso, en si y no. Derridá sostiene que la razón ha sido moldeada por una búsqueda deshonesta de la certeza, a la que él llama logocentrismo. (Derrida, citado en Appignanesi y Garrat, 1997, p. 77). La interpretación patriarcal ha moldeado a su conveniencia y su criterio la organización social y ha legitimado todas sus acciones mediante instituciones de poder, culturas, tabúes, argumentos científicos, violencia, leyes y sistemas económicos. Esto sólo puede sostenerse mediante la malicia de reprimir o excluir lo incierto, lo diferente, lo otro -en pocas palabras, lo que durante siglos ha sobrevivido desde la periferia.

En las novelas de Cristina Rivera Garza, como diría Keizman, “se desarticulan los binomios fáciles”. La razón y la locura conviven, lo imaginario y lo real, las palabras velan realidades y el silencio las exhibe, los sueños parecen verdaderos y la vigilia delirante, el mundo externo está modulado por el interno y ambos se fusionan en imágenes y palabras -por ejemplo, cuando el médico reflexiona sobre si es posible encontrar a un hombre moribundo en el desierto y mientras revisa a una paciente, ella le dice “ Se me ocurre a veces, doctor, la idea de echarme bajo la sombra de un árbol o de algo. La idea de echarme a morir.” (p. 44). Esta frase del mundo externo recoge también el conflicto interno. “Esta historia es insoportable” “Lo insoportable es que esto no es una historia” (p. 91)

“Mi reto era, y continúa siendo, el crear contextos flexibles que se transforman a la par que los sucesos. El tiempo, en estos casos, tiene que transformarse en un personaje central del texto …”
“cada elemento de la ecuación está ligeramente fuera de su lugar. Me interesa ese punto de partida, esa oblicuidad” (Rivera Garza, citado en Carrera y Keizman, 2001, p. 158).

En esta oblicuidad que refiere la autora, este hueco, esa grieta, esa sombra, esa nostalgia evocada por el sentido no abarcado, por el halo no enunciado, es ahí en donde está implicado el lector, la poesía, la plurisignificación, el secreto, el abismo, el vértigo, el silencio, la propuesta estética del lenguaje que Lo anterior reinventa.

A partir del capítulo cuarto, estructuralmente la mitad de la novela, titulado “Ventriloquist looking at a double interior, 1988” se narra el después, el territorio donde ocurrirá el amor. Sabemos esto porque cada fragmento está referido con las palabras “Dice que”. El personaje supone que en un futuro esa historia será evocada, será remitida en retrospectiva –tal vez por El Hombre del Restaurante de la Esquina o Juan Muñoz y La Mujer Enamorada- y por ello advierte que quien la escuche o lea no podrá revivirla porque esta ocurre al margen del lenguaje. Su destino será meramente el del ventrílocuo, el de reproducir las palabras de otro.

Me ve anotar palabras mientras habla y sobre todo, mientras calla, y me lo pide casi de inmediato. Me pide que, si mi intención es transcribir su habla, poner su habla por escrito, no intente calcarla. Ése es el primer error, dice. Dice que esto no se puede doblar o copiar o reproducir. Luego dice, con tristeza, con abandono, con estridente indiferencia, que la palabra escrita siempre es una traición de la palabra hablada, la cual ya estaba, desde el inicio, muerta. […] una muerte doble. Una muerte doblemente muerta. Dice: si quieres hacer un documento de mi habla, de mi habla que es sólo este no poder recordar algo que no olvido, entonces tendrás que usar al inicio de todas tus oraciones el “dice que” (p. 121).

La palabra implica ese terco afán por dar forma al pensamiento, por enunciar una sola cosa a la vez, por desenredar el cúmulo de sensaciones, desmembrarlas, desarticularlas para forzarlas al molde del signo lingüístico, la sintaxis, la gramática, por ordenarlo todo en una linealidad casi perversa… En un instante diminuto y preciso, un individuo escucha, habla, divaga, recuerda, evoca, siente, muestra, esconde, desea, sueña… Lo simultáneo es la realidad del ser humano... La palabra siempre será ajena a esta posibilidad… Intentar poner en palabras un instante raya en la frontera de lo imposible, pisa el terreno de lo artificioso y la fantasía… y ese es ya el reino de lo literario.

El capítulo quinto titulado “antefuturo” narra desde distintas voces y puntos de vista la escena de la mujer que hace fotografía y del hombre en el desierto hasta reducirlos a un escucha y un escribiente, a un par de esculturas nocturnas. “Después” es el nombre del sexto y último capítulo, es el futuro, el tiempo y espacios desde donde se evoca el amor: un monólogo interior que representa el vano intento de conversación entre el hombre del desierto y la mujer.
Sólo se puede explorar el antes desde el punto de vista del después (p. 70). La historia de amor no ha de concretarse hasta que sea evocada desde el futuro, por la memoria, por el deseo, por la nostalgia, por el cuerpo, por la escritura. Cada capítulo o fragmento es una pregunta más que da un vuelco entero al texto y lo resignifica, reinterpreta, lo cuestiona, arroja nuevos matices sobre la palabra y la existencia.

En “Lo anterior” importan los hechos que duermen en la periferia, lo íntimo se vuelve el centro puesto que lo más importante para el ser humano no está en el mundo que vemos y tocamos. Tengo la firme creencia de que la vocación de la literatura contempla el materializar los estados internos, cristalizar esa riqueza … registrar aquello que no tiene nombre… el vértigo que sugiere la muerte, el amor, el sueño… esos instantes en que descubrimos un movimiento, una mueca, una mirada, una sombra, un roce que nos paraliza y detiene el tiempo… la literatura como un lienzo en donde aparecen los laberintos que nos habitan sin saberlo.

Desde la perplejidad en que nos deja el amor cuando nos toca… desde esta fisura entre el secreto y la literatura, la palabra y la poesía, la locura y la razón, la memoria y el olvido… desde esta herida que implica la derrota de la palabra, Cristina Rivera Garza construye su novela “Lo anterior” a partir de una magistral propuesta estética del lenguaje para beneplácito de la narrativa hispana y de nosotros, sus lectores.
Gabriela Riveros Elizondo
27 de abril del 2004


--crg 
domingo, mayo 02, 2004
  LOS FLAMENCOS NO COMEN: La Línea Bilingüe


Revista independiente, editada e impresa en Montpellier, Francia, ha sido presentada el día 21 de abril dentro del marco de la exposición de arte contemporáneo titulada Dessin?, en la galería ubicada en el interior del templo de Sante Anne.

Esta revista publica textos relacionados con literatura, filosofía, política y arte contemporáneo.

El número cinco de esta revista ha sido realizado con la colaboración de varias autoras del interdisciplinario La Línea, así como algunas de las mujeres que han participado en las publicaciones La Línea 1 y 2, con los temas Heroínas e Identidad.

Este trabajo en conjunto es una muestra palpable -y legible- de uno de los ecos que ha generado el proyecto que está realizando el interdisciplinario con el objetivo primordial de dar espacios al trabajo escrito de jóvenes mujeres creadoras. El número cinco, pues, ha salido a la luz, bilingüe, en francés y en español.

El número cinco de Los Flamencos no comen, ha sido ilustrado y diseñado con la obra de los artistas participantes en Dessin?.

Agradecemos a Jean François Desserre, Manuel Fadat, Maeve Harrison así como a Vladimir Pol el tiempo, el entusiasmo y el interés para contribuír a generar estos espacios. Y agradecemos también la generosidad y las atenciones recibidas durante nuestra estancia en la ciudad de Montpellier.

El ejemplar pronto estará en la librería Educal. Si quieres adquirirlo antes comunícate a publicacion_lalinea@hotmail.com


Amaranta Caballero Prado

 
martes, abril 27, 2004
  Texto leído el 15 de Abril de 2004
durante la presentación de Lo Anterior,
novela de Cristina Rivera Garza.



—DE ESTO SE TRATABA TODO, ¿VERDAD?


Son las siete veintitrés de esta única noche. Noche única. Otra única noche. Estoy justo en la garganta de Omar Pimienta. Soy el muñeco de madera adentro del ventrílocuo.

...Voices proceeding from immense distances...

(Estoy justo también sobre el Atlántico)

Quiero decirles a través de esta voz la serie de preguntas, reflexiones, según yo aciertos y dudas, que aparecieron mientras leí Lo Anterior. Novela, íntegra. Honesta. Y por ello maravillosa. Voy a hacerlo poco a poquito, nombrando los detalles de esta escritura, los detalles que saltaron a mis ojos.

Antes de comenzar quiero dar las gracias por esta invitación a Cristina Rivera Garza, a Omar Pimienta y a mi opuesto binario: Abril Castro Prieto.


Los opuestos binarios intermitentes:
El tú sí pero yo no. El yo no y tú también.
La Ausencia Corporal Presente.
La que no está. La que respira.





1. Lo Anterior es una novela nombrada. Verbalizada. Es una novela escrita de una manera distinta. Visual. Experimental. Respecto a la primera parte, en que a manera introductoria, se nombra, se titula cada texto, sugiere una separación exacta y precisa entre tema e imagen. Hice una prueba. Lo Anterior es imposible leerla si la primera parte no estuviera nombrada, titulada.

2. Hay momentos en que mi yo lectora, se descubrió ansiosa o desesperada por la tanta incertidumbre que se despliega del personaje femenino. El personaje central. La particularidad en la voz de ella. La incertidumbre ante lo que no se oye, no se dice y casi lo que no se ve. La incertidumbre frente al sordomudo hombre del desierto y al mismo tiempo frente al lector.

3. El hilo narrativo de la historia. El estilo y la voz ya inconfundible. Se lee a Rivera Garza como la pátina misma de su escritura. Lo Anterior es una historia que tiene mucho de la Cresta de Ilión y un tanto de Nadie me verá llorar. Y a la vez las contrapone. Las hace íntegras e individuales. Las contrasta. Ningún reloj cuenta esto se asoma. El carácter para algunos incomprensibles, para otros transparentes de sus personajes. El tono, la manera de fluir, de jugar, el retorcerse de este texto que me hace detener justo en la página 71 para preguntar si esta página podría ser una página clave para la novela. La terraza., la imagen repetida, la resolana pero al final la náusea.

5. Y aparecen también las referencias de otras voces y escrituras para saberlas distinguir y saber entonces las fuentes. La raíz. Detenerse en la influencia para notar en un texto su propia validación.

6. La manera antisolemne de romper una estructura tradicional podría ser la misión del bípedo visitante intergaláctico. No lo sabemos todavía.

7. Esta novela reconstruye al lector a partir de su deconstrucción.

8. En el capítulo XXI, donde por primera vez a la mujer de otro planeta se le da el significado, el nombre y sentido de La Muerte, me parece que le da un giro a la novela muy interesante para el lector que a estas alturas anda como loco, tratando de hilvanar el no- juego de esta historia. Pongan próximos lectores, mucha atención.

9. No abundan, pero los momentos en que las palabras se convierten en sargazos o en restaurantes habitados por hombres solos, narran fríamente. No así las imágenes que saltan, que excitan, que someten y que no se esfuman hasta que se avanza. Hasta que se siente el sabor a sal en la lengua. Imagen sobre texto. Texto sustentando imagen.

10. ¡La página 80 como página Maestra! Las respuestas a todas las preguntas. La descripción, reconstrucción y desvanecimiento del lector.

11. El capítulo III. Sin palabras. Jaque mate. Entonces la mujer extraterrestre. El sordomudo. Y ella que era la que hablaba. Ella escuchaba. Ella como la Locura. Ella es en si misma toda la novela.

12. Tesis y teoría sobre la palabra escrita como palabra muerta. Doblemente.

13. Personajes marginales como Juan Muñoz . Fantasmal. Exactamente igual que algunas de sus esculturas.

14. La ventriloquía, como respuesta, forma y estructura a varias de las preguntas que se van creando en el lector desde el inicio:

—Una voz que quería hacerse pasar por otra voz—murmura o ensueña—. Una voz sin sujeto que se quería sin sujeto.
Mi silencio lo dice por mí que no lo entiendo o que no quiero entenderlo. Que requiero de otra explicación.
—Una voz que, siendo propia, se hacía pasar como de otro— dice y cierra la boca inmediatamente después. El sonido de un libro cuando se cierra.


15. La estructura de esta novela nos señala que siempre está El Después y que viene. Aquí sobreviene: El Después siempre es real. Siempre es cierto.

16. Para una lectura “tradicional”de la novela (caso totalmente opuesto en esta escritura, afortunadamente), Lo Anterior ha terminado desde hace varias páginas. Lo Anterior cierra con la develación de sus personajes. Entonces entra la satisfacción al continuar leyendo “Todo Oídos” porque este capítulo toma y va curiosamente estructurando lo deconstruido con los temas que vienen: Ventriloquia, Sordomudo, El new alien, Muñoz y todos los otros habitantes así como todos los otros planetas. (Espero no caer en lo tautológico con mis observaciones).

17. El juego de imágenes con la uva. Aquí la autora ya está mucho más allá del texto, de los textos, de la escritura formal. Aquí veo que la autora ya hace lo que se le pega la gana con toda libertad y licencia poética.

18. Es sumamente interesante el cambio de voces entre los personajes. Así se incia El Después. Siempre en tercera persona pero desde su muy particular ángulo. Todas somos hombres y todos somos mujeres al final, ¿cierto? ¿Somos en algún momento final también? ¿Finalmente, somos algo? La pregunta.

19. Kathy Acker nos da la respuesta a Lo Anterior en El Después y nos termina de aclarar que la narrativa se estructura así misma con vida y con muerte.

20. Lo Anterior ha sido conceptualizada como novela circular. El fin es el principio, el después es el inicio. Cerrar con un poema no es sino develar, dejar caer, desvanecer El Terror. El fin de la Huída. El cierre.

21. La Voz del Cuerpo que no Está. La voz de la Muerte. La ficción se enfrenta a la no ficción. La novela que cierra como poema. La escritura que se metamorfosea.


En Lo Anterior, definitivamente La Poesía, es irreversible.



Amaranta Caballero Prado

Tijuana, B.C. Abril 15 de 2004
 
lunes, abril 26, 2004
  LA BOCA DEL LOBO EN EL DISTRITO FEDERAL

Esta es una reseña que, sobre la puesta en escena de La boca del lobo, una obra de la mexicalense Barbara Colio, apareció en La Jornada el jueves 22 de abril, 2004. Bárbara, en otras palabras, está bárbara. Felicidades por eso!


Olga Harmony

La boca del lobo y otras bocas

Bárbara Colio es una dramaturga y directora bajacaliforniana que amerita mucha más atención de la que recibe por los medios de esta capital, la verdadera boca del lobo que se traga a los teatristas de los estados. Egresada de la Facultad de Arquitectura de su estado natal, cursó estudios teatrales en el excelente Centro de Artes Teatrales del Noroeste (CAEN), semillero de importantes teatristas de la zona, que después afinó tanto en España como en Inglaterra. Ha sido becaria y recibido premios como dramaturga y ahora estrena en el Teatro de la Capilla En la boca del lobo, ya antes aparecida, con otros textos suyos, en la Editorial Tierra Adentro. La precariedad en la difusión en todo el ámbito del país tanto de su escritura -a pesar de que otras obras se han editado de manera dispersa, como en la compilación de obras de teatristas de los estados hecha por Ricardo Pérez Quitt para esta misma editorial- como en las escenificaciones de la misma, y ésta de la que hablo es un ejemplo, no permiten que el conocimiento que tenemos de ella sea más amplio, como ocurre con muchos teatristas de esto que no cuaja como una República Teatral.

En la boca del lobo es un texto excelente, ubicado en el camerino de algún tugurio fronterizo, y cuya verdadera acción dramática se da tras bastidores, mientras las tres mujeres que comparten el espacio desenvuelven su historia, sus relaciones de amistad cómplice y sus disputas por la competitividad a que las orilla esa necesidad de sobrevivencia en el trabajo único que saben hacer. Nunca se dice todo, ni directamente, el espectador ha de sacar sus propias conclusiones y el final, cerrado para la frágil historia de amor de Lucrecia, pero abierto para el futuro de las tres mujeres, es la culminación de esa intriga, pequeña, sórdida y lamentable, que se ha ido tejiendo del otro lado de la puerta del camerino y de la que nos enteramos apenas por algún diálogo. Los personajes están perfectamente estructurados y son muy verosímiles: Amparo que debuta y cuya historia desesperanzada apenas se deja entender, Lucrecia, que desea escapar del infierno del cabaretucho gracias a sus amoríos con el mago, Mira, resignada a esa vida y aun orgullosa de su imitación de Rocío Dúrcal. Las dos mayores entrenan a la primeriza, y la enseñanza de sus pequeños trucos es al mismo tiempo graciosa por el tono y desgarradora por el entorno.

La propia autora dirige. En el pequeño espacio diseñado por Itzel Alba Suárez (también responsable de la menos lograda iluminación, que prende los focos del espejo cuando la acción se ubica del lado del tocador y los apaga cuando la acción se aleja, lo que quita veracidad al realismo de lo que vemos) y que reproduce un precario camerino, el trazo escénico es muy limpio y certero. Las tres actrices, vestidas con la ropa diseñada por Jeannine Diego, son muy buenas, aunque se las vea poco por nuestros escenarios. Surya Macgrégor como Mina, amarga y dominante, es la que tiene mayor peso. Socorro Miranda pícora y alegre, como esa Lucrecia que atisba su libertad. La bajacaliforniana Alicia Martín, hace una Amparo al mismo tiempo ingenua y decidida. Vale la pena conocer obra y montaje.


--crg
 
  PIZARNIK POR BERNAL

Soledad y silencio
El laberinto, Milenio, 24-Abr-04


Entre el año de 1959 y 1960, conocemos el dolor de la poeta, sus constantes retornos y huidas del psicoanálisis.


Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, Argentina, 1936-1972), una de las plumas más fascinantes de la literatura argentina contemporánea, sobre todo en la poesía, comienza en 1954 a escribir sus Diarios, que no abandonará hasta 1971; el resultado es un libro fascinante que llega a México a través de Lumen en una edición a cargo de Ana Becciu.


En estos Diarios, a lo largo de las 500 páginas, la también autora de Los trabajos y las noches hace un recorrido por sus influencias, sus autores predilectos, sus angustias y cavilaciones sin más intención que explicarse a sí misma a través de la escritura, su única pasión. Por eso dice: “Acá, entre el cansancio y el humo, entre el miedo y las ansias inmortales me digo: he de escribir o morir. He de llenar cuadernillos o morir. (...) Alejandra: recuerda. Recuerda bien todo lo que has oído. Primeramente, debes aprender a separar el sueño de la vigilia”.


Corre el año 1955 y la poeta, de 19 años, nada ya en las arenas movedizas del espíritu creativo en donde el único paraíso visible es aquel que gira en torno a la angustia trascendental: “Ningún libro puede ya sostenerme (...) El vacío. Apollinaire aconsejaba para vencer el vacío escribir una palabra luego otra y otra hasta que se llene (...) ¡Siento que mi lugar no está acá! (ni en ninguna parte quisiera decir) Me encanta elucubrar por escrito. Quizá mi queja contra mi patria sea agresión nacida en base a (sic.) a alguna impotencia literaria”.


Todavía Alejandra deambula. Busca estructuras. Quiere, primeramente saber si tiene algo que decir. También se cuestiona sobre la posibilidad de escribir una novela hasta que parece haber encontrado la forma para su siguiente obra literaria: “Lo mejor que se me ocurre es una especie de diario dirigido a (Digamos, Andrea). Es decir; no serían cartas ni un diario común. Una dedicada al amor, la otra a la angustia, la tercera a Mon dieu!, acá ya sería cuestión de resolverse, de elegir: o captar el mundo o rechazarlo”.


Sin embargo, todo ha quedado en intenciones. Si bien los diarios fluyen, nunca más se hará mención a Andrea e, incluso, jamás se le escribirá una carta dentro de los diarios. El año va tomando su curso siempre triste, relajado, marcado por la lectura de diarios de escritores como K. Mansfield, leyendo a Proust y, vertiendo de propia pluma reflexiones en torno a la literatura y su cotidiano: “ Pensé que, teniendo la máquina de escribir, ya no necesitaría más estos morbosos cuadernillos. Mas creo que no es así: escribo como siempre, por lo de siempre: me estoy ahogando (...) vengo del mundo, de ese mundo que no es mío, del mundo exterior”.


Comienza el año 1956 con un poema, “Verano”, y es donde la lírica, la estética del aliento poético (que si bien no han abandonado ninguna de las páginas anteriores) parecen traicionar la prosa para abrir la puerta del espíritu a los aforismos; es en este espacio donde ella deja ir, en realidad, su sentir que se convierte en pasión enganchada al ser, a la posibilidad de existencia: “Oye, Alejandra, niña triste de ciudad: acá van tus poemas, esos trozos condensados de tu angustia, que tu has decidido historiar. Hoy cumples veinte años, y por eso te obsequias tus poemas vestidos de fiesta (...) pero la situación real es muy otra. ¡Alejandra! Has vestido de fiesta a tu sangre, a tu angustia. (...) Tú deseas escribir silenciosamente, esconderte, no mostrar los poemas a ser humano alguno”.


Del año 1957 poco sabemos de la autora de Extracción de la piedra de locura pues comienza a escribir su diario hasta octubre; la constante literaria es la intención, la necesidad de volver al silencio principalmente por falta de confianza en sí misma; 1958 parece ser un mejor año y sus textos comienzan el 20 de enero. Reflexiones en torno de la sexualidad, el sexo y la poesía permean las páginas. La angustia no cede. Letras en blanco y negro. No existe el gris: “Soledad y silencio. He pensado en la felicidad de dedicarme enteramente a la literatura, sin otros cuidados sino escribir y estudiar. Es necesario recuperar el tiempo perdido”. Es en este año que conocemos un poco más de La condesa sangrienta, de su infancia y sus padres, así como de su necesidad de volver a psicoanálisis. Está cansada. Harta de amar al mismo tiempo, a la vida y a la muerte: “Indudablemente el mundo externo es una amenaza”, escribe sin darse cuenta de que su obsesión por adelgazar, por alcanzar ese ideal de belleza la ha hundido en la tristeza y la depresión más profundas. Ahora es más frágil: “La mayor parte de mis sufrimientos derivan de que jamás fui insustituible para nadie (...) que me sea posible superar estos conflictos antiguos. Que me sea posible dedicar mis obsesiones al arte. Y mis fantasías. Y mis ideas.”


Entre el año de 1959 y 1960, conocemos el dolor de la poeta, sus constantes retornos y huidas del psicoanálisis, su camino a la autodestrucción. Contrario a ello, continúa leyendo apasionadamente. Viaja a Francia, país del que ha de volver hasta 1964, en busca de un nuevo asidero a esa realidad que, en principio, detesta.


Es en 1961 donde hay un primer aviso de su intención de suicidarse. A partir de este año y hasta 1964 hay, en los diarios un clímax narrativo. Dedica su estancia en París a leer y traducir a Antonin Artaud, Henry Michaux, así como a escribir algo de crítica y publicar algunos poemas. Sin embargo, es en 1964 cuando vuelve al psiquiátrico, a las máscaras sociales, a las dudas y confiesa que la prosa la deprime y que, aunque se expresa en ella, de fondo ésta no le dice nada, no le mueve nada. Es en el género epistolar y en el ensayo lo que parece darle algo de paz. Todo esfuerzo creativo, sin embargo, le parece insuficiente.


De 1965 y hasta 1971 (año en que termina el volumen) y a pesar de que es la época más fructífera de la autora de Infierno musical, caeremos en la repetición de ciclos pero abordados desde distintas aristas que son temas, fantasmas, poemas a la dupla vida-muerte, realidad-limbo, dolor-gusto, angustia-placer, niña-adulto, para que ante cada día ahí descrito, cada encuentro sexual, cada opinión vertida desde la lucidez que sólo tienen los genios no se haga más que reflexionar en torno a la lectura que la historia literaria ha hecho de la vida y obra de Pizarnik para así contribuir en algo al objetivo que se trazó Ana Becciu al compilar estos 20 cuadernos manuscritos, seis legajos de hojas mecanografiadas y varias hojas sueltas con correcciones hechas a mano: “Que su lectura sirva para entender que la vida de Alejandra no fue una pose, que fue una escritora, que le dolió serlo, porque casi nadie podía mirarla y comprenderla y amarla tal cual era, y cuidarla, para que pudiera seguir escribiendo esos poemas que ahora son lenguaje”.


Adriana Bernal, periodista cultural

--crg
 
sábado, abril 24, 2004
  MEMORIA Y ESCRITURA: el ciclo

El Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora invita al ciclo
Memoria y Escritura

Helen Epstein
Lectura con la autora*Entrada Libre*
Viernes 14 de mayo*19:00 hrs

Taller de escritura
Sábado 15 de mayo*de 10:00 a 13:00 hrs*
Costo: $500*Cupo limitado


María Negroni
Lectura con la autora*Entrada Libre*
Viernes 28 de mayo*19:00 hrs

Taller de escritura
Sábado 29 de mayo*de 10:00 a 13:00 hrs*
Costo: $500*Cupo limitado


Cristina Rivera Garza
Lectura con la autora*Entrada Libre*
Viernes 11 de junio*19:00 hrs

Taller de escritura
Sábado 12 de junio*de 10:00 a 13:00 hrs*
Costo: $500*Cupo limitado

Procedimiento para la inscripción a los talleres:
1) Obtener un número de pre-inscripción, llenando el formato disponible en la página www.mora.edu.mx y enviarlo vía correo electrónico mszurmuk@mora.edu.mx o bien al fax 5554 8946, ext. 3115. Este formato también se puede obtener en el tel. 5554 8946, ext. 3109 con la Sra. Vega.

2) Efectuar el pago mediante depósito bancario a la cuenta 9587981189, sucursal 958 de Banamex a nombre del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, y entregar el original de la ficha de depósito a la Sra. Vega.

Nota: a las personas que se inscriban a los 3 talleres recibirán un descuento del 25%

Plaza Valentín Gómez Farías # 12,
atrás del Parque Hundido, sobre Augusto Rodin.
San Juan Mixcoac, México D.F.
Tel. 5598 3777 ext. 1133
www.mora.edu.mx

--crg  
  SIN PUERTAS VISIBLES: RESEÑA (including comments about two bloguistas)

Making Love Violently
Stacey Levine*

In the 1990s, an anthology of Mexican women’s poetry issued by Milkweed Editions got mixed reviews, and a study of significant female Mexican fiction writers came out of the University of Texas Press. Neither seems as striking as poet and translator Jen Hofer’s assemblage of poetry from Mexico, which vividly captures some of the voices in the culture of women writers there. A few years ago, Hofer put out calls in Mexico’s dailies and lit journals, received responses from 500authors, and chose eleven for this collection.

The poets here come from locales as disparate as Guadalajara, Córdoba, Mexico City, and Monclova. Virtually all of these poems have at least one rich new poetic sound to offer English speakers. There are some clichés, too, but Hofer can produce highly exact translations, which in turn make for startling English. For example, Laura Solorzano’s phrase “sonido ambiental” becomes “environmental sound” via Hofer, a fresh, unexpected phrase.

Cristina Rivera-Garza’s anthemic “Tercer Mundo” revolves around a city described in vaguely familiar futuristic imagery, a place where both time and space are “not yet.” Garza describes a shack “about to exist and about not to exist”; while on the “other side of the far edge, the biggest city in the world lied.” Though the poem’s title hints that it might be more overtly political than it is, the language echoes the imagery in a pleasing way, and Garza’s piece offers slashlike glimpses of life divided and informed by class hierarchies: “The dead crept through the Terzo with the somnolent little eyes ofthe resuscitated…” "Those trained to dominate sank for the first time into a fleeting weakness/ strident potions fed the slow unformed corners of their mouth/ their corners spread open as they fall in seven reelings disproportionate reeling arms of helicopteric light….

Each author’s work in this anthology is followed by a statement of poetics; most of these are lovely and absorbing extensions of the poets’ works (and some-times they’re better than the poems themselves). Details the poets provide about their writing lives will pique the interest of US authors who also struggle to integrate poetry into a daily existence alongside “real-world”concerns. One poet states her writing practice is indebtedto saints; she lights candles. Others describe ways in which they position themselves around the angles of language and usage (as one author states, “Words are a carnal vehicle”). Such authorial statements add a wonderful finish to this book. Poet Delores Dorantes writes in her self-statement that “here [in Northern Mexico] people are accustomed to violence, to living with violence, to seeing it as a natural phenomenon. Here we even make love violently.”

The poems I found in this anthology offer a sensibility far away from the burdened, overwhelmed Self heard in much American writing. But if there is violence in Dorantes’s and the book’s other works, it’s sub-merged; as Dorantes hints, though, it may inform the poetry broadly and atmospherically.Dorantes also writes in her authorial statement,“I’m a common Mexican woman. But there is something more common still that links me not only to my country but also to Latin America: my calling. When you’re a writer in Latin America, it’s for no other reason than your need to answer your calling.” Her poetry, with profound sounds and rhythms, moves along beautifully in Spanish: La tilde impar/The uneven tilde.

Solorzano’s work is satisfying in a different way. Her “Early Poem” revels in a subjective moment of learning: I went out to lose my way in the gaze of quieted animals/ I untied the rope from the tangible brain and received the seeds of the next voice. Her works often combine landscape and a deftly created speaker whose identity is paper-thin and severe both.

For its original translations and piercingly written author statements (along with an introduction by Hofer that details contemporary Mexican literary terrain), Sin puertas visibles is a successful anthology that may, as Hofer hopes, “widen…the conversation between Mexi-cans and Americans.”

*Stacey Levine’s novel, Frances Johnson, will be published this summer by Clear Cut Press of Oregon

--crg 
jueves, abril 15, 2004
  Hoy, en menos de 20 minutos, se presentará en Tijuana Lo anterior novela de Cristina Rivera Garza. Mientras una línea atraviesa el atlántico.



ACP
 
martes, abril 13, 2004
  CONFIRMADÍSIMO

Centro Cultural Tijuana
Jueves 15 de abril, 7:00 pm
Lo Anterior
novela presentada por Amaranta Caballero Prado y Abril Castro Prieto--con la intervención de Omar Pimienta

Nos vemos por allá puesn.

--crg
 
martes, abril 06, 2004
 





NO FALTEN!

Los esperamos este domingo 11 de abril en punto de las siete de la noche en el conocido bar Turístico, para la lectura de Poesía con las poetas invitadas:

Jen Hofer, Dolores Dorantes y Mónica Nepote.


La Línea.



Y el 12 de Abril (lunes), Jen, Dolores y Mónica en:



Voz Alta Project

8:00 p.m.

1544 Broadway

(located in the East Village in downtown)

San Diego CA

619-230-1869

www.vozalta.org 
martes, marzo 30, 2004
  LES NOUVELLES


El 21 de abril se presentará la revista Los Flamencos No Comen en su edición número 5, donde aparecen los textos* del interdisciplinario La Línea .

Los Flamencos No Comen es una revista especializada en arte contemporáneo, política, filosofía y literatura que se realiza, al igual que La Línea, de manera independiente en Francia.

Saldrá en versión bilingüe francés-español. Se presentará en el marco de la exposición Dessin ? de arte contemporáneo en la ciudad de Montpellier.

Esta misma revista se presentará también en la ciudad de Séte dentro del marco de la exposición internacional Narcochic-Narcochoc, a finales de abril, en el Musée International des Arts Modestes.

Queremos agradecer de parte del interdisciplinario La Línea, a todas las personas que han trabajado con nosotras y que siguen apoyando incondicionalmente este proyecto a favor de las nuevas voces femeninas de la literatura mexicana.


Desde esta esquina y frente al pacífico, un saludo enorme.



Amaranta Caballero




*algunos textos de sus ediciones 1 y 2.
 
martes, marzo 16, 2004
  ABRIL CASTRO AL FOTO FEST 2004

Las liniera Abril Castro participará en el Guanjuato Foto Fest 2004 el próximo 15 de mayo. Aquí va la información para los que se encuentren en el bajío o para los que quieran llegarle desde donde se encuentren:


Imagen, lugar, posición
∙ Mesas redondas ∙ Conferencias ∙ Revisión de portafolios ∙ Exposiciones
13, 14 y 15 de mayo

El objetivo de FotoGuanajuato 2004 es consolidar el foro de diálogo e intercambio de ideas y proyectos fotográficos que se inició en 2001. Este programa ofrece actividades a los fotógrafos del país, especialmente a los de la región de Guanajuato y los estados del centro-occidente (Aguascalientes, Colima, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas) con el fin de que cuenten con opciones concretas para el desarrollo y promoción de su trabajo, abriendo también canales para la reflexión y discusión de temas que les atañen como creadores. Se busca que fotógrafos de la región conozcan a autores de otros lugares del país, inicien el contacto con curadores, galeristas y directores de instituciones y publicaciones dedicadas a la fotografía.

En esta ocasión, el encuentro tendrá como eje la reflexión sobre el proceso creativo de la fotografía como una disciplina que obliga al autor a tomar un punto de vista frente a diferentes escenarios. Por lo general, el fotógrafo ubica su trabajo a través de la elección de temática o género. A su vez, la fotografía como fenómeno de comunicación supone situar su espacio en relación a otros medios. Finalmente, ambas posiciones, la del autor y la del medio, derivan en la inserción del trabajo creativo en contextos sociales nacionales o internacionales, en donde lo local y lo global implican expectativas y sentidos distintos. Más allá de pretender pensar en la fotografía como un campo autónomo, el encuentro busca enfatizar su perfil abierto a la convergencia con otras disciplinas, así como la pertinencia de analizarla desde múltiples perspectivas y de fomentar su circulación en diversos circuitos.

PROGRAMA GENERAL
CONFERENCIAS MAGISTRALES
• Alexis Fabry
• Gerardo Suter
Presentador: Alejandro Castellanos
13 de mayo

MESA REDONDA 1
• Puntos de vista: el autor y su posición creativa
Mauricio Alejo
Adriana Calatayud
Víctor Mendiola
John O´Leary
Moderador: Gustavo López
14 de mayo

MESA REDONDA 2
• Situaciones: difusión y contextos
Marieta Bernstorff – Curadora y directora de la Galería de la Luz, Oaxaca
Fernando Betancourt ­ Director del Centro Cultural Mariano Jiménez, San Luis Potosí.
Abril Castro ­ Coordinadora de exposiciones del CECUT, Tijuana.
Paco Salinas ­ Fotógrafo, editor y director de Fotoencuentros en Murcia-Cartagena, España.
Domingo Valdivieso ­ Director del Centro Fotográfico Álvarez Bravo, Oaxaca.
Moderador: Leonardo Ramírez
15 de mayo

--crg

 
  2004 LOIS CRANSTON POETRY PRIZE

An independent
publisher of
literature and
art by women
since 1976.


2004 Lois Cranston Poetry Prize Rules
FINAL JUDGE:
Shirley Geok-lin Lim
Shirley Geok-lin Lim is a professor of English at UC, Santa Barbara. She received the Commonwealth Poetry Prize for her first of five poetry collections, Crossing the Peninsula, and the American Book Award.

Submission dates: March 1, 2004 through May 31, 2004. (These are inclusive postmark dates.)

Prize: Winner will receive $300 cash award, publication in CALYX Journal, and a one-volume subscription. Finalists will receive a one-volume subscription and will be noted on CALYX's website.

Details: Each entry can include up to three (3) unpublished poems, no more than six (6) manuscript pages total. Do not include your name on the same page as a poem; instead, include a separate cover letter with your name, address, phone, e-mail, and titles of poem/s. No manuscripts will be returned. Unpublished work only. No simultaneous submissions. Judge's decisions are final.

Reading fee: $15 per entry, checks payable to CALYX.

Results: Contest winner and finalists will be notified by September 30, 2004, and will be announced on CALYX's website. Winning poem will be published in CALYX Journal Vol. 22, no. 2 (Winter 2005) and on CALYX's website. All entrants will receive prize results and an issue of CALYX Journal in October 2004.

Send submission to:
CALYX, Inc.
Lois Cranston Poetry Prize
PO Box B
Corvallis OR 97339


Lois Cranston was an editor for CALYX Journal for more than ten years. Her remarkable life experiences and knowledge of literature enriched the editorial collective and the journal issues she helped edit. This poetry prize in her name honors the memory of her commitment to the creative work of women from all walks of life.


© 2003 Calyx Inc. Corvallis Oregon. 541-753-9384 or 1-888-FEMBOOK.

--CRG 
viernes, marzo 12, 2004
  TAXI DEL AMOR

TAXI...TAXI... TAXI GRATIS



El Taxi del Amor debe ser entendido y problematizado en un contexto que busca ser crítico, desde una visión que explora y evidencia los siguientes conceptos: El kitsch. Lo lúdico. La comercialización de ciertas fechas –influencia del mercado y creación de “necesidades”-. Lo Erótico (un auto como Motel). La Máquina masculina (el automóvil como encarnación de la celeridad moderna/masculina/dominante) trasgredida por la intervención de lo “tradicionalmente femenino” –a través de la utilización de materiales como telas, hilos y adornos para hacer manualidades-. La seducción como un vestir y desvestir. El automóvil como objeto de montaje/collage, La hibridación. Pero sobre todo la recuperación del eje critico de la obra más allá de simples juicios de significación y posmodernismo. Sacar el arte del museo y realizarlo directamente en las calles como forma de reflexión-acción. Teoría y Praxis; rescatando y subvirtiendo al mismo tiempo que mostrando la otra parte de lo considerado pensamiento-acción femenina..

En el Taxi del Amor, el kitsch, es una materialización iconoclasta contra la cultura dominante / bienpensante que se indigna ante cualquier manifiesta desproporción y ante cualquier acción que este fuera del lugar y resquebraje los estándares del “buen gusto” y la buena moral, por demás caducos. Al estar cubierto de una tela roja, llamativa y ser conducido por mujeres el Taxi aparece como una ejecución directa del kistch, mostrando y, no solo mostrando sino, obviando la trasgresión que arremete contra la máquina masculina, el automóvil como encarnación de la celeridad moderna/ masculina / dogmática) cuyo significado es trastocado por la intervención de lo “tradicionalmente femenino".

La explicitación de lo Erótico a través de un Slogan y difundido por medio de un altavoz que grita TAXI DEL AMOR, aceptando todas las posibles acepciones del concepto de Amor pero principalmente no excluyendo la idea que convierte a este en una expresión carnal que puede ser practicada en el asiento trasero de un carro. Desenmascarando así el concepto de amor, mostrándolo no como un equivalente de mero sentimentalismo idealista, sino como una practica física que puede ser explorada en cualquier lado y por cualquier género.

Al ser vestido –como se viste a una mujer como se desviste a un hombre- el objeto se transforma ahora en una especie de objeto intervenido y re-significado. Un objeto que se ha prestado al juego de la Seducción como capacidad para tergiversar y transformar un estado de cosas Esto se da por la acumulación de los elementos (conceptos) que lo re-integran y lo hacen llegar aun paroxismo y a un nuevo sentido. Naturalmente esto lleva a un cambio entre la relación de este objeto con la realidad. El objeto entonces se convierte en una nueva realidad, que es capaz de incluir lo lúdico como parte integral de la obra. Una realidad atravesada por la critica y re-significada (re-acomodada) por la presencia del objeto.

El Taxi del Amor como objeto tangible y no ilusionista presenta una fuente de interrelación entre expresiones artísticas, sus conceptos y el mundo cotidiano. Fungiendo de vehículo físico (vinculo) para el acercamiento del arte y la vida como experiencia simultanea. sacando el arte del museo y realizándolo directamente en las calles como forma de reflexión-acción. Teoría y praxis.

El Taxi del Amor se entiende pues como un collage/montaje ya que al igual que el collage reúne “cierto numero de elementos, obras, objetos, mensajes preexistentes y [los integra] en una nueva creación a fin de producir una totalidad original que manifiesta rupturas de diversas clases” y de igual forma que el montaje, realiza una diseminación de estos elementos para dar paso a un nuevo emplazamiento y conceptualización. El taxi del Amor se atiborra de significados a fin de romper con los conceptos de armonía, linealidad y unidad. Categorías autoritarias, falocéntricas y engañosas. El taxi del amor llega un paroxismo de significados, empero al llegar a este punto se vuelve tan evidente que no difícil trasmitir que es una critica materializada a través de sus contrarios.

El taxi del amor tiene como objetivo, mediante la ausencia, evidenciar la necesidad de luchar por la recuperación del eje crítico de las obras.

Así la relación entre forma y contenido no es sólo una relación de superficialidad, aunque exteriormente el taxi esta vestido y este hecho nos hable del contenido, pero no se limita a ello, puesto que forma y contenido se entremezclan y también pueden ser interpretados (aun) por separado. En suma el taxi del amor es el resultado de un trabajo crítico que busca no solamente reflejar una realidad, sino intervenirla, evidenciarla y cambiarla.


Margarita Valencia Triana
 
miércoles, marzo 10, 2004
  De suplemento Expresso de El Correo (Diario Estatal de Guanajuato)

Reflexión
Urgencia de decir el mundo

por Lilia Solórzano



La dirección que impuso la ruptura generacional que se dio en el mundo a partir de 1968, marcó que la inclusión femenina en los diversos órdenes de la vida también se modificara sustancialmente. Desde entonces ha sido más decidida, más numerosa y más consciente de buscarse un espacio propio en los actos que nos definen, a hombres y mujeres, como la especie racional del planeta.

En la poesía, el discurso de las mujeres ha olvidado poco a poco el tono melancólico y en extremo sentimental al abordar los asuntos, se ha adueñado de un tono más vigoroso y abierto, ya no teme ni considera si algunas palabras pueden ser dichas por una mujer, si como mujer puede o no hablar de cualesquier cosa o situación. El amor edulcorado quedó olvidado en alguna selección de poesía amorosa de los antepasados. Se nota en la poesía de los últimos años un gusto por la irreverencia, por saltarse límites que tradicionalmente le habían sido impuestos. Se descubre (en el sentido de desvelamiento) el propio cuerpo, una desnudez, una corporalidad que emite humedades: sudor, saliva, fluidos vaginales, fluidos menstruales. Descubre su vientre como una posibilidad consciente de generar vida. Puede hablar de su sexualidad y la de su hombre. Puede hablar de la muerte, del suicidio, de la guerra, de su condición de mujer en un mundo pensado para los hombres, o de los temas más cotidianos o triviales: de la calle, de un gato, de la lluvia, de una taza de café, de un cigarrillo. O de la soledad, de la ausencia, de la amargura, del dolor.

En realidad, en la historia de la literatura se ha estudiado poco la poesía de mujeres en estas dos últimas décadas. En México ha habido muy pocos estudios sobre los poetas de los 90; menos aún sobre los jóvenes creadores en Guanajuato, y casi nula la bibliografía sobre mujeres guanajuatenses poetas en estos últimos años, restringiéndose la información a meras fichas con datos biográficos, o a comentarios de tono muy general que sirven como introducciones o prólogos a algunas compilaciones. Algunos de estos comentarios abordan el asunto desde el punto de vista socio-antropológico, cómo los modos de organización de las sociedades actuales han incidido en la forma y el fondo actuales de expresión escrita; mientras que otros ven la voz femenina como una voz emergente que en los últimos quince años comienza a ganar terreno, presencia e importancia en el discurso poético tradicionalmente acotado por varones.
En los últimos treinta o cuarenta años la producción literaria regional ha sumado a su lista numerosos nombres, con obra más o menos importante. En ese aumento de escritores también ha habido un auge de mujeres escri-toras que dan a conocer sus textos como becarias de alguna institución o bien de manera independiente. Hay una incipiente lucha por buscarse espacios que den cabida a su expresión, y es en esos espacios justamente (revistas ocasionales, suplementos periodísticos, talleres, una que otra compilación o directorio), donde se puede constatar una especie de urgencia de la mujer por hablar cosas, por un decir poético o narrativo del que no se tenía registro.
La mujer quiere alzar la voz, pero ¿cómo lo hace? Entre las que se dedican a escribir poesía, hay ese nuevo lenguaje que describíamos líneas arriba, una nueva manera de nombrar las cosas, las situaciones, de ver el mundo desde una perspectiva no masculina. Presumiblemente hay una actitud al elegir las palabras, los temas, que habla de la pertenencia a una generación, pero también de una posición más decidida para hacerse de un discurso propio, de ‘una habitación propia’ como proponía Virginia Woolf, a principios del siglo XX, una de las pioneras en reflexionar sobre los motivos por los que las mujeres tenían tan poca participación en la creación literaria, con una voz personal. En su novela-ensayo Una habitación propia, la escritora inglesa llega a la conclusión de que las mujeres necesitan independencia económica y un espacio íntimo, propio, que les permita desarrollar el pensamiento sin interrupciones. Rosario Castellanos, mexicana, en su conjunto de ensayos publicado en 1973, Mujer que sabe latín, agregaría que la instrucción, la educación personal o escolarizada, es un ingrediente fundamental que otorga emancipación y libertad de pensamiento y acción.
Las mujeres poetas jóvenes en Guanajuato, quieren ahora modelar un mundo a través del lenguaje, a través de la pasión, sí, pero también mediante una creación esforzada y técnica que entre los hilos de una metáfora deje caer colgada, flotar sutilmente toda una concepción de la vida, en ratos rabiosa, dolorosa, o deliciosamente carnal.

Textos en línea de La Línea no. 1 con el tema Heroínas


 
domingo, marzo 07, 2004
  LA LINEA/CALTRANZIT INVITAN NUEVAMENTE


Opening: 8 pm, viernes 12 marzo.

Galeria Herbet Marcuse, UCSD. Marzo 12-18


ADEMAS

La Línea

Reading/ Recital de poesía

at/en Women's Center

6 pm, Viernes 12 Marzo, 2004.








 
miércoles, marzo 03, 2004
  NUEVA INVITACIÓN


Thursday, March 4 @ 7 PM
TNTFirst Thursdays @ MCASD1001 Kettner Blvd. at Broadway
Non-Members $3 Donation Suggested; Members Free

Opening Night / Cerca Series: Anne Mudge
Live Performances / Scarlet Symphony and Operatic

The March TNT welcomes the opening of Cerca Series: Anne Mudge. The San Diego artist's work, TapRoot, consists of a single length of stainless steel rope unwound into surprisingly delicate configurations, and represents a preview of the series of sculptures that were commissioned for the new trolley station at San Diego State University. The artist will be in the galleries for a Q&A session, followed with live music by the Joe Guevara Jazz Trio.

After checking out the galleries, wind yourself up on the plaza at 8 pm with Scarlet Symphony, who will shake you with their Nintendo-generation, futuristic art rock sound. At 9 pm, Operatic performs, tugging at your heartstrings while punching you in the gut with their angular, tension-wrought anthems.

Also at TNT will be Taxi Babel, a Caltranzit collaboration between various artists living in Tijuana (Yonke Art, La Linea, Omar Pimienta) and UCSD Visual Arts students. This project focuses on a 1975 Chevy Malibu that acts
as a perpetually transforming multimedia sculpture shared between the artists. Caltranzit is an alternative public transportation service equipped with webcams waiting to serve and view you!

For more information, visit www.mcasd.org

Support for TNT is provided by Stone Brewing Company, 91X, and San Diego CityBeat.

 
  La Musa Ausente



La enfermedad es una mujer.
Maurice Rollinat




Aclaración:

Aunque la idea de la Musa ha existido desde los griegos, su conceptualización tal como la entendemos es de origen moderno, situando la genealogía de la modernidad en el siglo XVI y cristalizando dicho concepto en el siglo XVIII. Esta aclaración tiene relevancia ya que como es evidente el concepto de Musa resulta caduco para nuestros días. Donde las mujeres entendemos que emparentar los conceptos de Mujer y Seducción se antoja a condenarnos a pura apariencia y por tanto a frivolidad. Auque cabe decir que la mujer sigue siendo seductora pero entendiendo como seducción que es capaz de tergiversar y transformar el Ser.

Podrá discutirse que la Musa es el centro de miles de grandes y geniales obras, sin embargo, esto no es otra cosa que un acto de prestidigitación donde, por un lado, al presentar a las mujeres como musas y ensalzarlas –como constructos-; por el otro lado, este mismo hecho de glorificación del imago femenino, convierte en invisibles a las mujeres reales, negándoles así cualquier tipo de fuerza, participación o acción dentro de la cultura dominante. Hablando claro, la Musa no es otra cosa que el envoltorio que se le da a la mujer juzgada a través de los patrones masculinos y considerada deficiente frente a y en comparación con el sujeto activo masculino. Sin embargo, hoy se esta luchando por abandonar el papel de musa.

Los términos Presencia y Voz nos ayudan a arráncarle las máscaras a la Musa, a bajarla de las alturas de la irrealidad y ponerla a escribir por sí misma, a des-objetivarla, en el sentido de que ésta no permite más ser representada como objeto (ni de culto, ni de uso) sino como un sujeto activo y creador.

Al dejar de ser musas, las mujeres se alejan de una representación-fetiche para asumirse plenamente en pensamiento, cuerpo y sexo. Afirmándose como Reales en un devenir real.

La Presencia de la mujer autora (aunque desafortunadamente todavía no con gran fuerza en México) se muestra como el desenmascaramiento de las prácticas románticas y falocéntricas (aunque estas no sean individualmente premeditadas por los autores, sino más bien transmitidas a éstos por la tradición) donde la mujer-musa era representada como un ente etéreo o una mujer fatal que hacia caer al hombre en toda suerte de males. Actualmente se da una ruptura importante, pues cuando la mujer asume su voz, abre una nueva piel del texto-realidad. Es decir cuando la Voz-Presencia femenina emerge nos dice que el autor-hombre no es, después de todo, un absoluto, ni mucho menos la representación cabal y definitiva de la Verdad del mundo sino sólo un lenguaje artístico entre otros.

Por eso, ahora es el tiempo no sólo de las anti-musas, es el tiempo de las mujeres reales, completas y sin motes




-Margarita Valencia T
 
martes, marzo 02, 2004
  HOY MARTES 2 DE MARZO


La Musa Ausente
Casa de la Cultura (Altamira)
8:00 pm
Lectura y mesa de discusión

Participan: Lorena Cienfuegos, Esalí y La Línea (Abril Castro, Mayra Luna, Margarita Valencia y Amaranta Caballero).


 
lunes, marzo 01, 2004
 
La Línea sigue atacando!!!!!


Esta vez el Interdisciplinario La Línea, junto a Caltranzit llevaran a cabo TAXI BABEL, EN EL MUSEO DE ARTE CONTEMPORANEO DE SAN DIEGO. PROXIMO JUEVES 04 DE MARZO DE 8-10 PM.

QUEDAN TODOS INVITADOS Y ADVERTIDOS.

att. La Línea






 
miércoles, febrero 25, 2004
  CAIDAS, ALTOS Y AGRADECIMIENTOS

Mofarse de interpretaciones inteligentes y novedosas es siempre una estrategia de quién se ve amenazado y sabe que no cuenta con las armas necesarias para mostrarse al nivel, por lo que utiliza la técnica infantil de insultar y patalear intentando así conservar y reiterar su poder. Pero ese poder se caricaturiza a sí mismo cuando en la sociedad en la que intenta permanecer, existen quienes tienen la capacidad de identificar la farsa y ponerla en evidencia, de modo que quién intenta conservar su pedestal bajo estos medios, cae en el sitio que le corresponde.

Los comentarios de Perez Gay respecto a los terminos e intepretaciones utilizados por Cristina Rivera-Garza evidencian por sí mismos su intención de someter (y contener) bajo su discurso lo que ya esta muy lejos de ser sometido. Este ya no es el tiempo en el que la palabra masculina es La Palabra, y mucho menos cuando habla con ignorancia descalificando en un medio de comunicación nacional.

Afortunadamente nuestro país no está constituido por los ignorantes a los que cree dirigirse este individuo, y un comentario como ése funciona a la inversa de lo que pretende, pues reafirma que una interpretación feminista de la obra no es sólo válida, sino necesaria para una lectura gestáltica; así como para informarle al subdirector de ese diario quién es Gertude Stein, pues sé que los demás ya estábamos enterados.

Mayra Luna 
  Sobre la mesa (de debate)




A que Rafael Pérez Gay no se imaginaba que con su “mesa de debate” se iba a armar un verdadero debate en torno a la obra de Cortazar en general y de la construcción del personaje de La Maga en particular. A que Games Gil (pseudónimo con el que se presenta Pérez gay) no se imaginaba que con mandar callar a Cristina Rivera Garza ocasionó que tuviéramos la oportunidad de escuchar (leer) las opiniones sobre el tema de poetas, narradoras, e intelectuales como Jen Hoffer, Ana Clavel, Heriberto Yépez.

Estoy de acuerdo con la escritora Adriana Díaz-Enciso, en cuanto a que lo valiosísimo de esta discusión es la acertividad de Cristina Rivera Garza al haber puesto este tema sobre la mesa ya que como afirma Diaz-Enciso “…Sería aburridísimo celebrar a un autor tan querido
(y magistral) como Cortázar limitándonos a cantar sus alabanzas. Sería una celebración muerta. La discusión, en cambio, le da continuidad a la obra,
honra la vida de la obra
."

Por otra parte, resulta increíble y decepcionarte leer en publicaciones “serias” cómo se continúan aplicando y preservando las gastadas técnicas de desacreditación a todo aquello que huela a discusiones de género y (ooohhh, nooooo!! here comes THE WORD!!!) feminista.

Esperemos que el Sr. Pérez Gay no se asome a estas páginas blogueras y nos mande callar a todos (por su salud mental).

 
martes, febrero 24, 2004
  EL SILENCIO AQUI NO ES UNA OPCION

Tal parece que Gil Gamés pertenece al grupo de aquellos que hacen de un autor un culto donde no esta permitido exponer una visión crítica que difiera de una interpretación caduca y unívoca. Aquellos que se agazapan en la seguridad (interpretación) que nunca les causará la menor incomodidad, aquellos que distorsionan y atacan (a pesar de su propia ignorancia) con tal de que su interpretación sea la Verdad. Lo terrible de esto es que a menudo estas Verdades se naturalizan e imponen sobre las demás y eso lo hemos venido sufriendo desde los primeros tiempos a través del falocentrismo. Por eso, es importante no callarse, cuestionar, romper con las viejas verdades. Reinterpretar.


Nadie sale ganando cuando Tod@s se callan la boca. Hay que hablar. Hay que decir fuerte y preciso; dando la cara, poniendo el nombre, haciéndose responsable de todas y cada una de las palabras que se escriben. Hay que hablar, debatir, argumentar. Hay que pronunciar las palabras FEMINISMO y CRITICA en la misma frase. Dejar de lado las urticarias que estas palabras pueden causar en las conciencias machistas-acomodaticias-y-miopes. Porque finalmente esto no es sólo un problema de interpretación a la obra de Cortazar, esto es un problema que supera a la Literatura y nos golpea en lo real. Y en todo esto el silencio no es una opción.

Margarita Valencia Triana

 
  DE POR QUÉ NO NOS CALLAMOS

Es política. Ya lo sabemos. Es envidia. Ya lo sabemos. Es injusticia. Ya lo sabemos. Es Burdo. Ya lo sabemos. Es IGNORANCIA. Ya lo sabemos. Es Machismo. Ya lo sabemos.

Me resulta patético y hasta irrisorio que un editor-director-escritor-subdirector "con trayectoria" y con responsabilidades literarias Te Mande a Callar.

La polémica que ha despertado seguramente tendrá buenos resultados, pues leer las reflexiones de personas que han sabido –a su vez– leer e interpretar las obras Cortazarianas así como a sus personajes, resulta sumamente interesante.

La manera en que ha expuesto su ignorancia, machismo y falta de sentido común el subdirector de un diario nacional, no creo en absoluto tenga un resultado similar. ¿Así mandará a callar a los articulistas del diario La Crónica? Gasp!

NO HACER CASO: IGNORAR. Cuando de antemano se deja ver una persona resentida con ánimos de molestar, mas no de dialogar o discutir. Es fácil dar por hecho que en realidad lo que busca es publicidad gratuita.

Creo que Rafael Pérez Gay al publicar ese texto –de muy mala manufactura por cierto— no sabía que iba a encontrar a la post-Maga. La que están construyendo todas y todos los que no se callan. Las que no nos callamos.

No hace falta llamarse Lucía. Lo sé. Ni los verbos felices atados entre los cabellos...


Amaranta Caballero Prado
 
  MISTERIOS DEVELADOS: a quien corresponde

El también bloguista Pedro Angel Palou me hizo el favor de mandarme el artículo que posteo a continuación:

Mesa de debates
Los editores del suplemento Babelia le preguntaron a un grupo de escritores latinoamericanos sobre el significado e la obra de Julio Cortázar. La respuesta de Cristina Rivera Garza, escritora mexicana, autora entre otros libros (así se dice) de la novela Nadie me vera llorar, contribuyó con un ceñido párrafo de luciérnagas: “Cortázar es el Gran Contemporáneo (en el sentido steiniano del término), el escritor tan conectado con su presente –su velocidad, sus retos, sus abismos. Que siempre fue capaz de hablarle a las generaciones futuras. Siempre supo que escribir era un acto político, de ahí los profundos riesgos, frecuentemente radicales, que tomaron sus textos, y sus pronunciamientos, de gran sutileza filosófica y humana, sobre eventos que le tocó presenciar”. ¿Qué tenemos aquí?, se preguntó Gil como si sus manos sostuvieran un aleph. Tenemos una magnífica descripción de la vida de Jean Paul Sastre, pero no un trozo de Cortázar. Por cierto, Cris, ¿cómo son las sutilezas filosóficas y humanas? ¿Kant era sutil o bruscón?, digo, para saber. Y por no dejar, ¿cuál es el sentido steniano? No se refiere a George Steiner porque sino seria steineriano, ¿a quién se refirió Rivera? Misterio.
La maga silenciosa
Pero ésta es sólo la mitad de la opinión de Rivera Garza, la otra mitad dice así: “A Cortázar también le debemos una idea estereotipada y más bien estrecha de lo femenino, especialmente en la boca cerrada de aquella etérea y más bien famosa Maga a quien sus amigos rara vez dejaron participar en debates de tipo intelectual” ¡La presión de Gamés es de 50-20! ¡Sus signos vitales se desvanecen! Suminístrenle una inyección intravenosa!, doctor Estañol, preséntese en emergencias. Recuperado del espiritado, Gil meditó: caramba, lo que nos faltaba, una crítica de género que acusa a Cortázar de hipostasiar (gran palabra) el eterno femenino. Gamés imaginó a la más o menos famosa Maga soportando los comentarios humillantes de los personajes de Rayuela. Te callas, Maga, aquí no hay tu tía. Por favor, Oliveira, prosigue con esa interesante disquisición de la vida masculina. Maga, ¡a callar! Tú de veras no entiendes, luego por eso nadie te encuentra, ni en Pont des Arts ni en Montmarte. Traveler, s’il vous plait, continue con esa bella exposée sobre el jazz. Gamés se dio unos golpecitos en el colmillo izquierdo con la uña del dedo índice de la mano derecha. Es cierto, nadie deja hablar a la Maga, ¡Machistas! Vista a través del catalejo de Rivera Garza Rayuela debió llamarse Mesa de debates. Gil se adhiere a la postura de Cris, Rayuela es la historia de unos cuantos desarraigados vagabundos latinoamericanos. Los clochards machistas viven una temporada en París y luego regresan a Argentina. En el viaje descubren que su visión es muy estrecha, pero no pueden corregir su proceder porque el autor le puso un tramposo punto final a una novela que para ser leída, imagínense, exige la utilización de un tablero de dirección. A ese mamotreto no le daban ni el Villaurrutia. ¿Qué le parece este resumen de la trama de Rayuela, Cris? Ya en serio, ¿no resultaríamos todos más gananciosos si nos calláramos la boca?


A mí me parece grave que se mande callar a alguien en la prensa nacional, especialmente cuando las razones incluyen a la ignorancia (ver nota sobre Gertrude Stein abajo) y el desacuerdo (al que yo creo que todos y todas tenemos derecho). En todo caso, aquí va mi respuesta:

Gertrude Stein es una escritora norteamericana (1874-1946) usualmente descrita como experimental. Autora, entre otros tantos libros, de Tender Buttons y The Making of Americans. Referencias a su idea de lo contemporáneo se pueden encontrar en su ensayo How Writing is Written.

Y, no, definitivamenten no creo que "todos resultaríamos más gananciosos" si yo me callara o tú te callaras o todos nos calláramos.

--crg.
- posted by cristina @ 9:16 AM
 
viernes, febrero 20, 2004
  POEMALES


FEBRERO 21 DE 2004






Poemas de Ira...de Amor...de Tristeza...venga por sus poemales...
calientitos...aquí le traemos poemales...de Ira...de Amor...de Tristeza...



RUTA

Parque Teniente Guerrero
(Calle tercera. Centro) 2:00 a 3:30 pm

Col. Morelos
(Sede La Bandera) 4:00 a 5:30 pm

Col. La Villa
(Sede La Iglesia) 6:00 a 7:30 pm
 
domingo, febrero 15, 2004
  Resulta del Taxi del Amor



Foto: Omar Pimienta. 
miércoles, febrero 11, 2004
  Asunto: TAXI DEL AMOR






Overview
Caltranzit is a collaboration between various artists living in Tijuana (Yonke Art, La Linea, Omar Pimienta) and UCSD Visual students. The goal of the project is to find ways to intersect our communities, as well as to open alternative spaces for dialogue through collaborative projects. This project focuses on a car (1975 Chevy Malibu) that is currently being passed between the artists involved. The car, a perpetually transforming multi-media sculpture shared between the artists, acts as a binding vessel for our collaboration.

Project’s Conceptual Foundation
Tijuana and San Diego share the international border with the highest daily traffic crossing in the world, making the car an interesting vessel for a collaborative art project. The car works within the semantics of this region as a signifier fluid within the cultural language on both sides of the San Ysidro border. We think that the car, as a symbol and a physical reality, will allow us, at the personal level, to enter into the enormity of the complex cultural issues of this region. We hope that it will continually serve for a place to exchange our practices, the spaces we inhabit, and our aesthetic perspectives. The car will evolve conceptually and aesthetically as it displays the cumulative evidence from our activities within our communities and with each other. The Chevy embodies the themes that the larger group has been discussing on both levels of the personal, physical, and the social: border visual culture, functionality, and movement through urban space. As we are employing it, the car is an interesting metaphor for movement across the border region because it is continually displaced, relocated, altered, and embellished by those who share it. This exchange has already fostered a dialogue engaged with new perspectives about community, art practice, interdisciplinary which is embedded in the greater social concerns of this region.

Events
Over the next 7 weeks, our collaboration will focus on the sculptural transformation of the car through events and interventions in both cities. Two examples of individual group projects are: taxi service, LOVE CAR and poemales (La linea interdisciplinary). All activities and visual transformations of the car can be followed using our website (caltranzit.net) of live stream events, travel footage, still images and journal entries. Ultimately, the car will be exhibited as part of a multi-media installation in the Marcuse Gallery at UCSD (March 12-22, 2004) and Ferrari Junk Yard Exhibition in Tijuana (June 2004). In the Ferrari Junk Yard and the Marcuse Gallery we will reproduce our travels using audio, video and slide projections of the Tijuanese and San Diegan cityscapes. This will help to simulate the atmosphere of our travels through the collaborative process. While sitting in the Chevy, visitors will be able to revisit our experiences of the group projects using the computer to watch short digital movies, sift through the journal entries, and explore the sculptural environment.
 
martes, febrero 10, 2004
  HABIA FOTO PERO NO QUISO ABRIR. AUN ASI, LA LINEA HACE APARICION DE NUEVO , ESTE SABADO 14 DE FEBRERO DE 12 A 18 HORAS, EN PLAYAS DE TIJUANA, JUNTO AL FARO.

QUIEREN MAS INFORMACION, ASISTAN Y LO AVERIGUARAN.

SOLO UN PEQUEÑO ADELANTO: ES SOBRE RESIGNIFICAR LOS CONCEPTOS DE FRONTERAS ESPACIALES, MENTALES, SABOTEAR A LO BIEN PENSANTE Y REINVENTAR, A LA VEZ QUE EXPONER, LOS MULTIPLES USOS QUE SE LE PUEDEN DAR A UN AUTOMOVIL.

Att. La Línea


 
  NO SE LO PIERDAN


 
jueves, febrero 05, 2004
  RECUPERANDO ECOS DE LAS CALLES


Doscientos cincuenta metros de línea blanca. Línea blanca donde se registran los ecos de las calles. Doscientos cincuenta metros de Escritura. Esa. Sí, esa es. Escritura que se queda flotando en el aire una vez que ha sido escrita por el habla. Una vez que el sonido ha sido diseminado. Es entonces cuando los metros de línea blanca, lista para inhalarse, se transforma en El Espacio de los Ecos de las Calles. El Habla Colectiva se instala sobre la línea blanca a través de la palabra que aún no ha muerto porque simplemente flotaba. En las calles. Dentro, fuera, arriba y abajo de ellas. El Habla Colectiva Invisible toma Cuerpo.

El primer registro se llevó a cabo en octubre de 2003 en San Francisco, CA. Iniciando en el interior de una galería, se abrió paso, bajó escaleras y salió a la calle. El domingo pasado, primero de febrero se registró por segunda vez en las instalaciones del Price Center Theater, dentro del marco del Festival de Arte "Powering Up / Powering Down", organizado por el colectivo TEKNIKA RADICA.

Norte. Sur. Este. Oeste. En cuatro direcciones, el registro de los ecos fue tangible.

La Línea se extiende. La Línea disemina. La Línea se inhala. La Línea se adhiere y se repliega con el habla.


Amaranta Caballero

 
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